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Río Grande
20 de abril de 2024

Sobre las acciones municipales para contener la salud mental en pandemia

El psicólogo radicado en Francia describe que, a raíz de la crisis sanitaria producida por el SARS-CoV-2, el mundo entero atraviesa «una fuerte acumulación de angustia».

En la nota, el autor establece particularidades y diferencias entre la depresión clásica y la referida al COVID-19. La primera de ellas «se caracteriza por una tristeza tenaz y un repliegue en sí mismo crítico y denigrante». Por otro lado, afirma que, quienes padecen la depresión COVID-19, transitan una tristeza con angustia, ansiosa y atormentada, además de que se suma una «tristeza irritable, está enojado».

Asegura que el deprimido COVID-19 «siente maltrato, frustración, y privación»; siente que «ya no puede más con la angustia, provocada por las frustraciones y las privaciones, debido a todas las medidas que se están tomando para frenar este virus».

Es decir que el deprimido COVID-19 está crítico y recrimina.

Nasio reconoce 4 angustias del COVID; en primer lugar ubica al miedo a enfermarse, morir o a contagiar a sus seres queridos. En segundo lugar, destaca la angustia del aislamiento, cuyas consecuencias se han profundizado debido a las etapas de confinamiento y re confinamiento de los distintos rebrotes del coronavirus.

En tercer lugar, ubica a la incertidumbre económica de no saber qué va a pasar, cómo va a evolucionar el trabajo, nuestros emprendimientos económicos. Es incertidumbre de cómo va a evolucionar inclusive el país en el plano económico. Entonces hay miedo a que el trabajo falte o al despido.

Por último, la cuarta angustia citada es «la más profunda» que responde a la falta de un futuro: «No hay línea de horizonte, no hay horizonte definido. Vivimos en un momento en que no podemos proyectar nada» sintetiza el psicoanalista, agrega «no sabemos lo que va a pasar dentro de cinco semanas. No podemos proyectar. Hay una dificultad de poder proyectarse en el futuro porque no hay futuro, no hay línea de futuro».

En ese marco, la secretaria de Salud municipal, Eugenia Cóccaro, destacó que, «durante toda la etapa de la cuarentena, nos hemos preparado para ayudar al otro, en esa función estuvimos y estamos más atentos que nunca para atenuar el impacto psicológico de esta pandemia, a los efectos sociales que nos producen los cambios de hábitos y costumbres, las reglas impuestas y la sensación de incertidumbre en la planificación a largo plazo, como de algún modo refiere Nasio».

Resaltó que «desde el Municipio en un principio estuvimos acompañando con la atención online cuando tuvo que ser online, presencial cuando pudo volver a ser presencial, telefónica cuando las circunstancias no permitían la conexión a internet, con pacientes COVID positivos o aislados preventivamente y que requerían asistencia psicológica».

Añadió que, «con la puesta en marcha de la Unidad para pacientes recuperados de COVID-19, uno de los ejes de trabajo tuvo que ver con el acompañamiento terapéutico que contribuya a superar las consecuencias que ha dejado el virus en muchos vecinos de nuestra ciudad».

Por su parte, la directora de Salud Mental Municipal, Andrea Manavela, puso énfasis en la Campaña Municipal «¿Estás bien? Río Grande» como otro de los ejes de trabajo en la materia, cuyo objetivo es «poner en evidencia los numerosos recursos con los que cuenta la comunidad, cada sujeto en particular, para el cuidado y acompañamiento de otros, en relación a temáticas de salud mental».

«A esto debe sumarse las propuestas de talleres, campañas, consejería sexual a jóvenes y charlas de prevención apuntando a diferentes grupos etarios, en capacitaciones a otros profesionales, como la capacitación a docentes de la escuela de nivel medio sobre prevención de las adicciones en el ámbito escolar, que realizamos en 2020 y que se prolongará a todo el 2021», afirmó la licenciada.

«Hemos aprendido, como todos, a conectarnos por Zoom, por Meet, Webex, videos llamadas de WhatsApp y cuanta plataforma de comunicación que hemos encontrado. Adaptamos nuestro valioso equipo a un modo de trabajo al que no estábamos acostumbrados y pudimos dar cada una de las repuestas que pretendimos», manifestó.

Para comunicarse con la Dirección de Salud Mental, pueden hacerlo al teléfono 443074 de lunes a viernes entre las 9 y las 17 horas.

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