La presidenta de la Cooperativa Renacer Mónica Acosta participó el viernes de la reunión convocada por la Gobernadora para tratar la reforma impositiva. “No recibimos una invitación ni un llamado especial. Nos acercamos por una decisión que tomó nuestra asamblea, por la preocupación enorme que generó la noticia de la reforma impositiva.

 

Si bien no hay un anuncio explícito de apertura de importaciones, hay una baja en el arancel de los impuestos internos que cobra el estado nacional por una serie de productos que se fabrican en la isla, y esto tiene una incidencia en la recaudación provincial, porque la tasa de verificación y los ingresos brutos son parte de lo que recauda la provincia”.

 

En este sentido Acosta manifestó que “para nosotros esta noticia tenía dos lecturas: o bien se pretende poner un período de finalización de determinados productos en la isla, por la gradualidad de que se habló sobre la reducción de los impuestos internos a un arancel cero en cinco años, que puede implicar apertura de importaciones; o bien es un mensaje para generar condiciones de fabricación de estos productos en otro lugar del país, que tranquilamente puede ser otro parque industrial de la provincia de Buenos Aires, como Cañuelas por ejemplo” pero “también nos preocupa que cualquier desbalance en las cuentas del Ejecutivo provincial traiga más penurias a toda la provincia, porque en la reunión se planteó que esa recaudación va a gastos de servicios de salud, de educación, de infraestructura. Además, hay un marco general en la discusión nacional que atañe a reformas en el ámbito previsional, a reformas laborales, y podría ser la moneda de cambio de todo esto”.

 

 

La referente de los trabajadores de Renacer explicó que “el Estado nacional, lejos de matar al paciente, debería ofrecer soluciones, y nosotros como habitantes discutir un modelo productivo que no acote cada vez más las bondades del régimen y posibilite la radicación de nuevas empresas y nuevos rubros” aunque aclaró que hay desigualdades de las empresas que operan bajo el régimen de promoción.

 

“Tenemos grupos económicos importantes y hay otras empresas que somos las más sacrificadas, porque nuestra realidad no es la misma que Newsan o BGH. Vivimos el día a día, con una producción, por momentos, artesanal y para lograr un crédito por dos pesos hay que hipotecar diez. Para nosotros es muy costoso poder producir. A la par de esto, hay deberes y obligaciones dentro del régimen que los distintos gobiernos no hicieron cumplir a los empresarios de la isla. Entre ellos, el desarrollo económico, industrial, infraestructura de escuelas, de salud. Hay una cantidad de cosas que no se hicieron y siempre es un buen momento para reorientar la discusión con relación a estas cosas”.

 

Meta lograda

 

Por otro lado finalmente la Cooperativa Renacer pudo cumplir con la meta y entregar los televisores a un supermercado y ya le confirmaron una nueva orden de compra. Mónica Acosta, presidenta de la entidad explicó que “fue muy sacrificada esa producción de 7.500 televisores y lamentablemente no pudimos quedarnos con un volumen para la venta local porque, una vez que empezaron a llegar los primeros camiones, Walmart generó una serie de ofertas y fue muy publicitado el televisor que fabricamos” al tiempo que remarcó en declaraciones a Radio La Tecno que “valió la pena, pese a todos los inconvenientes del camino, porque pudimos cumplir y para el resto del año, “nos queda por producir un volumen de 20 mil microondas, que tenemos en planta. Nuestro principal cliente es la firma Alladio de Córdoba, y acaban de garantizar su continuidad con nosotros para 2018. Panasonic va por el mismo camino, a quien le hacemos los microondas, y hemos iniciado conversaciones con distintos clientes para ver cuáles van a ser los volúmenes que vamos a manejar el año que viene”.

Acosta además planteó que uno de los mayores temores era perder el terreno. “Se pidieron doce millones y medio a dos bancos”, uno privado y la banca provincial, y deben devolver “catorce millones a cada uno” para lo cual habían hipotecado el predio a lo que se sumó el pago de la nacionalización de las plaquetas, “un servicio satelital para nuestros camiones porque teníamos miedo de la piratería del asfalto, y se fueron con los mejores seguros. Invertimos todo ahí, pero no pudimos invertir en nosotros mismos, porque hace un año tenemos el mismo valor de nuestra hora de trabajo. Armamos jornadas de dos turnos de seis horas, que a veces se extendieron a siete, para potenciar la producción”.

Para el año que viene Renacer está buscando concretar un viejo anhelo que es tener la maquina chipeadora propia. “Cuando evaluaron el monto de la máquina desde Desarrollo Social nos dijeron que excedía la cobertura, por eso tuvieron que darle intervención al Ministerio de la Producción. Nos hemos retrasado un poco pero la semana que viene harían otra inspección ocular y el mes próximo estarían los recursos” indicó la presidenta de la Cooperativa Renacer. “La máquina tiene un costo de dos millones y medio, pero con los gastos de importación y traslado, estamos cerca de los dos millones ochocientos mil. La parte que aporta el programa Manos a la Obra de Desarrollo Social es un subsidio no reintegrable y la diferencia que aporta el Ministerio de Producción se debe devolver, pero no importa si es así, porque con la cobranza de estas producciones de televisores vamos a tener recursos. Nuestra prioridad es obtener la maquinaria porque se gasta muchísimo en la tercerización del servicio”.