La construcción de la planta de tratamiento sanitario a realizar en el sector de la Margen Sur no fue aprobada por la dirección de desarrollo urbano del municipio, con el argumento de que “no se encuentra aprobado porque la zona era un basural”.

Así lo manifestó el director de obras sanitarias del municipio, Cristian Pereyra, quien argumentó que, cuando la empresa Cóccaro presentó la documentación al municipio en 2014-2015 “se le pedía lo mismo que se le está pidiendo al gobierno, en función de la intervención de la parte del municipio que debía realizar calicatas, una evaluación del estado del servicio para que las personas que iban a vivir en ese lugar no se electrocuten”.

El presidente de la Dirección Provincial de Obras y servicios Sanitarios, Guillermo Worman, anunció que el municipio de Río Grande sería “intimado administrativamente“ para que autorice la obra, y consideró los “307 millones de pesos parados en una cuenta para una obra y que no se están invirtiendo porque no nos dejan invertir en Río Grande”.

Ahora, desde el municipio dicen que dentro de la documentación presentada por el IPV en ningún momento se habla de una planta depuradora.

“Es para una urbanización, en el marco de esa documentación que presentan para ejecutar casas, presentan un impacto ambiental, que dice en principio que no se recomienda establecer obras de infraestructura por encima de la superficie de afectación del área donde estaban los residuos. Lo presentan ellos, y dicen que hay que hacer este estudio”, aseguró Pereyra.

Y agregó que “para poder evaluar un proyecto tenemos que tenerlo”.