Por Martina Sasso*.- Aunque el año pasado el poder ejecutivo emitió un decreto provisorio para darle cierto marco de protección al área, con el objetivo de que este sea ratificado por ley en el corto plazo, el decreto no cumple la misma función que la ley. El instrumento legal y definitivo para que finalmente el área se encuentre resguardada es la creación del Área Natural Protegida en el marco de la ley provincial 272 y no a través de un decreto.

El impulso para proteger Península Mitre surge en 1984 cuando se realizan las primeras campañas de exploración, y desde entonces se ha mantenido vigente. A pesar de que a lo largo de 37 años esta idea fue cobrando fuerza, transformándose en distintos proyectos de ley, ninguno ha sido aprobado.

Durante el 2020 la coyuntura de la pandemia por el COVID-19 paralizó al mundo y retrasó la actividad legislativa, pero parecía que finalmente este iba a ser el año en el que el proyecto fuera aprobado. Se contaba con un texto trabajado durante el 2017 y 2018 por representantes del aquel entonces gobierno provincial, ONGs y referentes de la comunidad científica y académica, que fue actualizado y reingresado en el 2020. Sobre todo parecía que había un gobierno dispuesto a escuchar el reclamo social alentando el tratamiento del proyecto.

Lamentablemente el tratamiento del proyecto quedó en pausa. Luego de una reunión de la Comisión N°3 en septiembre del año pasado, el proyecto fue remitido al Ministerio de Producción y Ambiente, que había solicitado poder enviar sus comentarios para seguir avanzando. Lo que iban a ser 30 días se convirtieron en 65 y cuando ya se le daba cierre a un año legislativo complejo, los comentarios llegaron junto a un decreto del poder ejecutivo otorgándole “cierto grado de protección provisoria al área” como medida de urgencia.

Cabe destacar que la nota N° 346/2020 remitida por el ejecutivo brindó valiosos aportes al proyecto de ley y manifestó expresamente a los Legisladores, y especialmente a la Comisión N°3, la importancia de contar con el área natural protegida Península Mitre, para lo cual la aprobación de la ley que declare su protección es condición necesaria.

El mismo espíritu fue expresado durante el anuncio de dicho decreto en el que la ministra de producción Sonia Castiglione dejó en claro que esta herramienta establece “una suerte de protección” y que “el gobernador no puede declarar un área protegida, pero sí establecer algunas pautas de protección de la Península Mitre en sintonía completa con el proyecto de ley” y cierra comentando: “este decreto va a tener vigencia hasta tanto esta ley sea sancionada”.

La semana pasada Chile declaró de interés nacional el musgo Sphagnum, componente primario de las turberas chilenas, prohibiendo su explotación y comercialización comprendiendo la urgencia de contar con herramientas legales que protejan estos ecosistemas clave para la mitigación al cambio climático. Península Mitre cuenta con un extenso humedal de turba, que también debería ser protegido ya que representa el mayor punto de captura de carbono de toda la Argentina.

Si se sigue dilatando el tratamiento de la ley, existe la posibilidad que ya no contemos con el momento justo y lleguemos tarde. El contexto actual ya no es el mismo y no se puede seguir regateando tiempo apelando a justificativos que poco reflejan la voluntad de una sociedad que nunca perdió de vista el objetivo de proteger el área. La crisis global ambiental exige pluralidad política para poder tomar decisiones de forma urgente. La creación del Área Natural Protegida Península Mitre debería convertirse en un punto de encuentro común, porque si hay algo que aprendimos los argentinos, es que de lo contrario perdemos todos.

*Coordinadora de Sin Azul No Hay Verde, programa marino de Rewilding Argentina. Contacto: +54 911 255 00505