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18 de junio de 2024

Niños biólogos: Los guardianes del mar fueguino

Se lanzó la campaña “Cuidalo desde el grampón” donde niños y niñas de Tierra del Fuego explican entre risas, chistes y juegos, todo lo que saben del mar. Los videos están disponibles en Youtube.

“¡Parece que es de plástico!”, dice una niña divertida que por primera vez en su vida, mira y toca una esponja marina en “Cuidalo desde el grampón”. Otra niña lo descubre: “¡es una esponja de mar!”. Una mantarraya “es algo que tiene una mantita y hace así”, dice otra niña agitando los brazos y que estalla de risa cuando el biólogo le pregunta si se puede usar cuando se tiene frío.

Dentro de las muchas formas que existen de conocer el mar, la imaginación de los niños y niñas propone un abordaje que muestra otra perspectiva sobre el mundo sumergido y su entendimiento, ofreciendo distintas visiones sobre los ecosistemas que viven en las costas de Tierra del Fuego y que muchos desconocen.

La Fundación Por El Mar se encuentra llevando adelante una acción denominada “Cuidalo desde el grampón”, llamando a la concientización sobre la necesidad de proteger los bosques sumergidos de macroalgas que habitan en las costas fueguinas. Para ello, filmaron y editaron 8 videos, dándole voz a las infancias de Tierra del Fuego, mediante encuentros divertidos y educativos entre niños y biólogos, que se podrán en ver en las redes sociales de PEM (esta semana por YouTube, y el resto, durante mayo, en Instagram y Tik Tok).

Romina Celeste Miguez es directora de Comunicación de la Fundación Por El Mar y estuvo a cargo de la dirección creativa y la producción de los videos, en los que se entrevistó a 14 niños y niñas en un set de filmación y luego en la costa de Ushuaia. “Hay muchas maneras de transmitir un mensaje; en esta oportunidad, nos pareció importante pasarles el micrófono a los adultos y adultas del futuro. Desde Por El Mar, queremos que más personas conozcan, abracen y protejan el mar y su ecosistema de bosques de macroalgas de la Patagonia”, explica Romina.

La “Liga del Mar”, el programa de voluntariado de PEM (un espacio que ofrece la fundación a la comunidad para que las personas interesadas en la conservación marina puedan participar y colaborar) llevó adelante esta innovadora propuesta de difusión de la cultura marina. Uno de sus coordinadores, Francisco Marcó Berberian, es estudiante avanzado de biología y participó de las filmaciones tomando el rol de “el que sabe” en el set de grabación, como una forma de que los chicos se acerquen a la información científica. Allí, conversó con ellos, mostrándoles distintas criaturas del mar y explicando que esos seres vivos forman parte de los ecosistemas que habitan las costas fueguinas, al igual que los bosques de macroalgas.

El objetivo de este tipo de acciones radica en buscar que, desde una experiencia basada en los sentimientos, los niños y niñas puedan empoderarse y entender la necesidad de proteger estos ecosistemas tan importantes, no sólo para su lugar, sino para todo el planeta. Cuidarlos “desde el grampón”, significa protegerlos desde su base, en su crecimiento. Los bosques de macroalgas, además de brindar oxígeno al mar, son hogar y alimento de muchas especies.

“El imaginario infantil ofrece un universo de representaciones y sentimientos, difícil de pasar por alto. Quizás, ellos tengan la respuesta y sea hora de empezar a escucharlos”, opina Miguez. “Los videos son el resultado de dos días de compartir con las familias que confiaron en nosotros; de explorar y conocer las especies que habitan el Mar Argentino, a través de juego y propuestas lúdicas”.

Las respuestas de las infancias resultaron tan interesantes, que los adultos quedaron rápidamente sorprendidos. “Pude ver el mar desde sus ojos -relata Francisco. A veces, pensamos el mar de manera demasiado científica y, en realidad, hay una perspectiva humana que es muy particular. Estos intercambios y esta manera de adaptar el discurso y los materiales para generar impacto y empatía con cada uno de los niños que participaron fue algo muy lindo”.

“Aunque la propuesta era que los chicos se imaginen el mar, con la interacción con ellos, el que terminaba imaginando era yo, y me fui sorprendiendo de las cosas que iba contando, mientras reflexionaba sobre lo que uno ya sabe y empieza a valorar más”.

El set, las infancias y el mar

Los 8 videos se realizaron en distintas jornadas de filmación. Primero estuvieron en un estudio y en la segunda jornada fueron a la Playa del Monte Susana, en Ushuaia. Francisco Marcó Berberian cuenta que el desenvolvimiento de las infancias en el set fue una de las cosas que más lo sorprendió. “Al principio, no voy a mentir, sentí un poco de miedo. Nunca antes había trabajado en un set y con las luces y las cámaras se generaba mucho silencio. Pero me fui olvidando a medida que iban pasando los chicos, fue muy linda la interacción entre ellos”.

En el mismo sentido, dice Romina Miguez: “Pensábamos que podía ser un desafío que se tratara del primer rodaje de los niños y niñas que participaron en esta acción. Sin embargo, la experiencia nos demostró lo contrario: esta nueva generación de infancias está muy acostumbrada a las cámaras y al mundo digital, entonces fue muy divertido para ellos”.

“En la parte del set, la idea era que los chicos empiecen a imaginar y a identificarse con las muestras marinas que teníamos allí. Desde allí realizamos una especie de viaje con la imaginación para poder generar la conexión con el ecosistema”, detalla Francisco. “El último día, cuando fuimos a la playa con los chicos, pudieron ver un poco de esa fauna, con algas que llegaban hasta la costa. Fue como el cierre de oro, después de hablar de la teoría de lo que se podía ver, fuimos al mismo hábitat y, así, pudimos mostrarles en persona la riqueza de la flora y fauna que hay en las costas. Fue algo hermoso y muy enriquecedor”.

Entre Francisco y otras dos biólogas más, les fueron mostrando a los chicos las cosas que, juntos, habían visto en el estudio. “Vimos estrellas de mar, muchos bivalvos y macroalgas. También jugamos un poquito con el equipo de buceo que trajo un buzo, mostrándole a los chicos cómo son las inmersiones de los científicos que se sumergen a nadar entre los bosques de macroalgas del lugar”.

El hecho de haber filmado con los niños a la costa reforzó el objetivo de estimular el aprendizaje y fomentar un vínculo distinto con el mar fueguino: “Al pasar de ver la estrella marina en alcohol en el estudio, a encontrarla en la costa y comprobar que existe de verdad y que siempre estuvo allí, le da valor y genera identificación, al igual que los bosques de macroalgas y observar sus hojas gigantes. Vimos la sorpresa de los chicos y sus ganas de buscar y saber más”, explica Francisco.

“Ver el lugar donde habita y saber que está tan cerca, achica las distancias que a veces se generan con el estilo de vida tan desarraigado a la naturaleza que tenemos en general los seres humanos, con tanta tecnología y el estilo de vida actual. Entonces, este tipo de interacciones es muy valioso para generar ese vínculo y que crezca, ya que a partir de allí explota la curiosidad. La conexión que logramos fue muy linda y divertida, realmente fue muy enriquecedor. A veces, el hecho de cambiar la perspectiva y prestarles atención a distintas cosas abre un hermoso panorama”.

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