Con la pandemia se ha podido hacer un trabajo minucioso, profundo y detallado sobre las noticias, así como de los medios a través de los cuales nos informamos. La falta de responsabilidad, de ética, el odio y, sobre todo, la falta de perspectiva de género en muchas noticias, es notoria.

Por Fabiana Morúa.-

Las mujeres en su gran mayoría, si no es que siempre, han estado bajo el radar del acoso, de la cosificación, de la culpa, del hostigamiento en los medios de comunicación y en las noticias por parte de equipos a los que les falta perspectiva de género, empatía y sororidad.

Cabe remarcar que las palabras construyen los sentidos y el mundo, nos educan y a través de ellas generamos opinión. Ahora, ¿cómo titulan muchos medios de comunicación? ¿Cómo presentan un femicidio o un hecho de violencia de género? La prensa, ¿cómo narra las violencias que son ejercidas sobre los cuerpos de las mujeres?

Se hace evidente la ausencia de perspectiva de género que tiene muchos medios de comunicación al momento de publicar noticias sobre violencias de género; al contar violencias que viven las mujeres. Por ello es necesaria la capacitación y el ejercicio de ver, reflexionar y redactar con consciencia, responsabilidad y empatía.

Son necesarias las editoras en género en cada medio; ahora, ¿es suficiente con una sola? No. A mediados de julio, el diario Clarín tituló: ‘Pregonaba en Ni Una Menos y terminó siendo víctima de un femicidio’; sobre el femicidio de Julieta Del Pino. Un titular que tuvo una intención poco empática-responsable. Además de que, a través de las redes sociales, muchas personas repudiaron dicho título y no tuvieron más que modificarlo.

Por otro lado, pero con las mismas intenciones repudiables y en el mismo mes, el portal Crónica había publicado una nota con el titular: ‘Mujer le hizo sexo oral a ladrón para impedir que asesinara a su hijo de 5 años”. Catastrófico.

A pesar de ello, como sociedad, como personas y vecinxs, sobre todo quienes ejercen el periodismo, debemos replantearnos: ¿Dónde se pone el foco en noticias como las mencionadas? ¿Cuáles son los límites a la hora de narrar dichos casos?

El abordaje no es casual porque revictimiza a las mujeres y construye una imagen sobre la víctima; la cual no se aleja de la que hace unos años atrás llamaron: ‘Una fanática de los boliches que abandonó la secundaria’ para referirse al femicidio de Melina Romero.

Las palabras, sobre todo las que son formuladas de esas maneras, proyectan responsabilidades, dejan sin cargo ni responsabilidades –en cuanto a lo social- a los asesinos o abusadores y se aferran a construcciones de sentidos pertenecientes a una sociedad patriarcal que necesita deconstruirse.

Paralelamente, hay otro caso más reciente muy similar que está vinculado con la mujer: Unicef Argentina publicó un informe con el título: ‘Los hogares con niños, niñas y jefatura femenina son los más golpeados por el COVID’. Sin embargo, Clarín lo convirtió en noticia y lo tituló: ‘En la Argentina la pobreza es mayor cuando la jefa de hogar es una mujer’.

Acaso, ¿es lo mismo? ¿tiene el mismo significado? No es lo mismo, para nada. UNICEF en la nota expresa cómo impactó el COVID; Clarín habla de pobreza y la responsabilidad de las mujeres en la pobreza de las familias. Porque para este medio nacional la feminización de la pobreza es culpa de las mujeres; como si las más pobres entre los pobres fuesen las mujeres porque no saben gastar ni ganar dinero, por incapaces o ineptas y no porque el acceso al mercado laboral formal es casi imposible cuando se tiene a cargo las tareas de cuidado y el trabajo doméstico, sin otro adulto que sea responsable de les hijes; limitando las posibilidades de acceso a la educación y al trabajo de las mujeres.

Cómo si los hijos y las familias fueran solo de las mujeres. ¿Los padres de esas familias dónde están?

Para medios clasistas, hegemónicos y patriarcales, el título podría repensarse y reformularse de la siguiente manera: ‘En Argentina la pobreza es mayor en las familias en las que los varones no asumen sus responsabilidades parentales’.

¿Por qué no titularlo de esa manera? Porque si no estarían insinuando –muy explícitamente- que las mujeres son pobres y llevan a sus familias a la pobreza porque quieren; sin hacer mención del contexto en el que se nace, se crece y se vive, ni hablar de los múltiples obstáculos que impiden acceder a los derechos básicos.

También, casi al mismo tiempo que el informe de UNICEF, fue publicado un informe sobre el uso del tiempo donde se detalla que las mujeres son las mayores aportantes al PBI por el trabajo doméstico y de cuidados no remunerados; el cual es el trasfondo de la pobreza que viven muchas mujeres.

Al tampoco expresar esta información se ejerce violencia simbólica, la cual reproduce modelos y estereotipos que ya caducaron. Son casos donde se planta la idea de que las desigualdades son culpa de las mujeres, lo mismo que pretende lograr el violento.

Cabe destacar que un sector del público, debido a la herramienta que brindan las redes sociales, al darle un buen uso se visibilizan los errores que cometen medios como tales; pero hay que continuar señalando que la potencia de esos titulares siempre excede las disculpas posteriores.

Por ello, no debemos permitir más ningún tipo violencia.