Por Elias Gracía.- Aunque su funcionamiento se dio a partir marzo de 1979, el 11 de julio de ese año quedó establecida la inauguración formal de la Estación Astronómica de Río Grande, situada en el ingreso del Aeropuerto “Ramón Trejo Noel”.

Desde sus inicios, la Estación Astronómica tiene absoluta vinculación con la Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), sin embargo, el correr de las décadas determinó nuevos horizontes para esta particular institución riograndense.

“A esta altura somos una institución característica de la ciudad, no todas las ciudades tienen una estación astronómica y Río Grande tiene el privilegio de contar con una gracias a una idea que comenzó a gestarse en la década del ‘60, tomó impulso en 1974 en la Universidad de La Plata y, como sucede en nuestro país, a veces los proyectos se demoran pero fue finalmente en 1979 que nuestro telescopio vio su primera luz”, recordó el Jefe de la Estación Astronómica, José Luis Hormaechea.

“Con la UNLP el vínculo es total. La universidad es la institución fundadora de la Estación Astronómica junto con el CONICET, el Gobierno de Tierra del Fuego y el Servicio de Hidrografía Naval. Hoy solo tiene dependencia de la universidad y el CONICET a través de su centro regional que es el CADIC”, explicó.

Por FM Master’s, Hormaechea definió a la estación como “una plataforma observacional para las ciencias de La Tierra y el espacio” y comentó que “el año de la pandemia se aprovechó, fue de mucha productividad”.

“Hemos impulsado las publicaciones de los trabajos de la estación y hemos atendido en forma remota la variedad de instalaciones que tiene la Estación Astronómica en la Isla Grande de Tierra del Fuego: sismómetros y una red de cámaras. Por suerte muchas cosas se pueden atender remotamente a menos que tengan un problema eléctrico, electrónico o mecánico, entonces no queda otra que ir hasta el sitio En general el instrumental se comportó muy bien durante la pandemia”, especificó.

De acuerdo a las restricciones que impone la pandemia, el Jefe de la estación se mostró optimista para que “en invierno se puedan retomar las actividades con público que generalmente consisten en la observación astronómica”.

“Tenemos un programa que se llama ‘Los cielos del Centenario’ y en principio es una actividad presencial pero se tradujo a una serie de audios producidos por la UNTDF que están accesibles a la comunidad. La idea es poder hacer la última parte del programa con visitantes”, contó Hormaechea.

Nuevos objetivos

En cuanto a las tareas diarias que se realizan desde la Estación Astronómica, el Jefe de la institución memorizó que la actividad primordial desde los ’70 “era el monitoreo de la rotación irregular del planeta Tierra y el desplazamiento del eje de rotación de nuestro planeta”, labor que se realizaba “observando estrellas”.

“Con el correr de los años esa tarea de monitoreo dejó de hacerse con un telescopio observando estrellas y pasó a hacerse con técnicas satelitales. Seguimos cumpliendo con la misión fundacional pero a través de instrumentos autónomos y automáticos, si bien hay que prestarles atención para que funcionen bien. Más observaciones, más precisas”, resumió.

“Se contribuye a este monitoreo que es un esfuerzo internacional. Al introducir estas nuevas líneas en el monitoreo de la rotación de La Tierra, a principios de los ‘90, nos llevó a utilizar otras técnicas con aplicaciones importantes en la región. Una de ellas es el monitoreo de formación de la corteza que se produce porque nuestra isla está ‘a caballo’ de dos placas tectónicas: el límite entre placa Sudamericana y placa de Scotia pasa por Tierra del Fuego, entonces aprovechamos esa situación para establecer una red geodinámica y medir esa deformación, cosa que estamos haciendo desde hace más de 20 años”, sostuvo Hormaechea.

Asimismo, agregó que “en 1999 se comenzó a monitorear la sismicidad local y regional”. “Somos la única institución en la región que monitorea diariamente la sismicidad. Para eso tenemos una red de estaciones sismológicas distribuidas en la isla grande y a partir de 2008, por interés de instituciones del extranjero, en particular de Estados Unidos (NASA), colocamos un detector de meteoros en Río Grande y otros puntos de la Isla Grande, y estamos haciendo un trabajo en lluvias de meteoros que es único en el hemisferio sur”, puntualizó.

“Hoy, de a poco, estamos volviendo a la normalidad. El 11 de julio se produjo un ‘sismito’ en inmediaciones del Lago Fagnano, cerca de nuestra estación sismológica de Termas del Río Valdéz”, finalizó Hormaechea.