Un año atrás exactamente, el miércoles 15 de noviembre, el submarino ARA San Juan reportaba “cortocircuitos y principios de incendio”. Pedro Fernández, comandante del submarino, informaba entonces que “tenía intenciones de descansar porque el temporal los había castigado durante la navegación en superficie de la noche anterior”.

El mensaje completo se conoce meses después de esa última comunicación debido a la causa iniciada por la desaparición del submarino San Juan. Pocos días antes el ARA San Juan había partido del puerto auxiliar de la Armada en Ushuaia con destino a Mar del Plata.

Las semanas subsiguientes estuvieron cargadas de incertidumbre, desesperación y el dolor por la pérdida de los 44 tripulantes que viajaban en el ARA San Juan. En la ciudad de Comodoro Rivadavia se montó el operativo SAR (de búsqueda y rescate por sus siglas en inglés), lugar en el que fuerzas vivas de todo el mundo acudieron para avanzar en la búsqueda del submarino.

El 23 de noviembre el entonces vocero de la Armada Argentina, Enrique Balbi, aseguraba que en la zona de búsqueda “hubo un evento anómalo, singular, corto, violento y no nuclear consistente con una explosión”. De esta manera daba lo que sería el peor indicio para los familiares de la tripulación del ARA San Juan.

Una semana después se decretó el final del operativo SAR con lo que cesó la búsqueda con vida de los tripulantes del ARA San Juan. La actitud de los rescatistas ese día cambió totalmente. La energía positiva de un posible rescate con vida se había esfumado, y de a poco los equipos de distintos países comenzaban a retirarse del puerto chubutense.

El 17 de agosto de este año el Gobierno Nacional contrata a la empresa Ocean Infinitiy para retomar la búsqueda en un contrato por 120 días para finalizar el operativo. El barco de origen noruego, parte finalmente desde el puerto de Comodoro Rivadavia el 7 de septiembre.

El pasado 9 de noviembre el Ministerio de Defensa anuncia que la búsqueda quedará suspendida el 16 de noviembre para que el buque que encabeza el operativo pueda ser reparado. Sin fecha cierta para que se retome la misma, hasta el momento se espera que recién en febrero puedan volver a navegar para continuar con la tarea.

 Capítulo Ushuaia

Los tripulantes del submarino ARA San Juan estuvieron 4 días en Ushuaia. Entre esos días, un grupo de autoridades que incluían el vicegobernador Arcando, la titular del Superior de Justicia, María del Carmen Battaini y las legisladoras Angelina Carrasco y Marcela Gómez, entre otros, hicieron una navegación de prueba por el canal Beagle junto con los tripulantes.

Respecto de esa experiencia, Tiempo Fueguino dialogó con la doctora Battaini y la legisladora Carrasco para conocer un poco más acerca de esa experiencia, el acercamiento a los submarinistas y su reacción posterior al conocer la noticia.

La jueza Battaini contó que estar en el submarino fue una “experiencia diferente. Humana, muy cercana con los tripulantes. Gente sumamente capacitada” describió. Hizo hincapié en que el submarino “era un lugar especial, no difícil. Chico, donde tienen que convivir 44 personas y se ejercita el respeto” puntualizando en que se requieren “valores muy fuertes para convivir” en ese entorno.

“Me sentí muy cómoda a pesar del espacio sin horizonte, es una sensación muy especial” aseguró la magistrada.

Para la legisladora Angelina Noelia Carrasco, hubo “dos momentos distintos”, en principio “la experiencia fue obviamente maravillosa. Salimos fascinadas, era la primera vez que estaba dentro de un submarino, la primera vez que vivía la experiencia de lo que era navegar, sumergirse. Tuvimos la posibilidad de hacer un recorrido por todo el submarino, conocimos a la tripulación, compartimos inclusive un almuerzo ahí”.

“A los días, cuando nos enteramos lo que ocurrió se transformó en una experiencia dolorosa y en realidad con mucha impotencia por la incertidumbre. Por efectivamente no saber qué es lo que terminó sucediendo” sinceró Carrasco.

Battaini recuerda que su primera reacción tras conocer la noticia fue de “desazón, tristeza por el vacío que dejaron”, pero “cumpliendo una tarea. Era su vocación, se fueron en su ley más allá de lo que pueda haber pasado. La sensación del deber cumplido” sin dejar de remarcar la tristeza que genera la ausencia.

Carrasco recordó que “todo el proceso que vivimos desde que nos enteramos por las noticias, todo lo que ahora aconteció. Al igual que los familiares todos estamos en el mismo camino de queremos saber qué pasó. Saber dónde está, encontrarlo”.

E insistió en que “a nosotros, por lo menos en términos personales, nos tocó más de cerca porque estuvimos días antes”.

La jueza Battaini contó que el día de la desaparición se encontraba en el extranjero. Había tenido que ir a exponer fuera del país y que por las diferencias horarias tuvo cerca de tres días de viaje. “Me entero en Dakar (capital de Senegal, Sudáfrica), con mucha tristeza y angustia. La gente que me rodeaba en ese momento era de otro grupo. Uno lo puede contar, pero no se siente de la misma forma” reflexionó.

Consultada sobre el recuerdo que mantenía de ellos, la legisladora Carrasco dijo que los vieron “muy seguros, la mayoría nos contaba su experiencia y estaba muy orgulloso de la labor que llevaban adelante. Contaban cómo se prepararon, lo que significaba ser submarinista, la carrera que tenían que hacer. Algo que nos repetían es que, si bien cada uno tenía un puesto, todos sabían un poco de todo, de cómo se manejaba el tema del submarino”.

“La verdad lo que vimos nosotros es gente que estaba muy orgullosa de la labor que estaban llevando adelante. Fue lo que pudimos percibir. Lo que pudimos ver es que se sentían muy orgullosos” dijo Carrasco.

 Un año después

Ante la consulta sobre qué sensación les deja la llegada del primer aniversario del último contacto con ARA San Juan, Battaini respondió que “lo hago desde mi soledad, son caras que recuerdo todos los días. Alegres, comprometidos”.

Para la legisladora Carrasco “la sensación es impotencia al no poder saber. Uno entiende que las tareas no son fáciles, pero lo cierto es que uno se pone en el lugar de los familiares, y uno aspira a saber qué, cómo ocurrió, qué es lo que pasó”.

“No los voy a olvidar nunca. Cuánto enseñan estos hechos” reflexionó Battaini, mientras que Carrasco opinó que “hoy lo más importante, encontrar donde están y desentrañar qué es lo que terminó ocurriendo”.