Por Néstor Schumacher.- La Concertación Fueguina hoy parece más desconcertada que nunca. Si bien los roces propios de la interna siempre estuvieron presentes entre FORJA y el Movimiento Popular Fueguino, hoy la Legislatura Provincial nos dejó una nueva anomalía de este “matrimonio” político por conveniencia.

La presentación del legislador Villegas de un proyecto para investigar el estado de las obras disparó las alarmas en FORJA y, luego de un cuarto intermedio más que tenso, la propuesta encontró su hogar en lo más profundo de los cajones legislativos.

Arranquemos desde el principio: allá por fines de septiembre, en el marco de reimpulsar la obra del Hospital Regional de Ushuaia desde el Ministerio de Obras Públicas, liderado por Gabriela Castillo, se otorgó un adelanto de $25.000.000 para dichos trabajos. Si hacemos memoria, la misma había sido proyectada por la gestión anterior, así como la famosa y polémica ruta costera. Ante esa situación y, según sus palabras, la falta de avance en la ampliación del Hospital, el legislador mopofista Pablo Villegas presentó un proyecto para crear una comisión que investigue estas construcciones proyectadas. “Lo único que se ve es una máquina y tres obreros que se miran entre ellos. No hay ningún avance” declaró el legislador provincial en plena comisión.

No es la primera vez que Villegas se muestra confrontativo con las decisiones tomadas por el ejecutivo provincial. Fue de los pocos oficialistas en reclamar por la vuelta a clases y las demoras en las reparaciones de la infraestructura edilicia educativa y criticó el accionar de la Obra Social y su falta de fondos. Si bien por los pasillos se sabe que no todo es color de rosas en el bloque mayoritario, creo que pocos esperaban un ataque tan directo de Villegas en algo tan tabú pero tan importante en los ejecutivos: rendición de cuentas. Aplicando la lógica uno sabía que el proyecto no iba a prosperar: si FORJA nunca fiscalizó lo que prometió en campaña, las obras y “negocios” de la gestión anterior, mucho menos lo hará con los suyos.

A pesar del poco futuro del proyecto, su presentación hizo saltar a más de uno de su banca. Greve, visiblemente nervioso pidió que no se acepte el tratamiento del mismo y que pase directamente a comisión. Mientras tanto, ni lerdo ni perezoso, Furlan intervino buscando que se reduzca el tiempo para crear la comisión, a fin de tener resultados palpables este año. “Más sabe el diablo por viejo que por diablo” y a Furlan no se le escapa una. En medio del caos que trajo la moción en las filas oficialistas, fue el propio Villegas quién propuso un cuarto intermedio, con el objetivo de resolver la polémica. Sin nada sorprendente de por medio, pasó lo esperado: el asunto fue a comisión. Palabras más, palabras menos, la comisión investigadora de Villegas no verá la luz, por lo menos por el futuro cercano.

Me cuentan quiénes rondan los pasillos de la Legislatura fueguina que, durante este cuarto intermedio, la ya conflictuada relación entre el Movimiento Popular Fueguino (Villegas principalmente) y FORJA no es nueva, alcanzó hoy un nuevo nivel de tensión. Mientras desde FORJA sintieron que “les fueron por atrás”, Villegas parece querer aprovechar diversas temáticas que generan descontento en la ciudadanía y potenciar su imagen. En el medio, un tema tan importante y vital para el buen funcionamiento de las instituciones: los contrapesos y las etapas de control.

Más allá de la rosca y las jugadas de un lado y el otro para ganar espacios de poder, me parece interesante que analicemos de forma seria e imparcial la aplicación de herramientas más eficaces para el control del gasto de fondos públicos y la monitorización de la obra pública. Puede ser de gestiones previas como es la ruta costera o de obras actuales como es la ampliación del Hospital Regional de Ushuaia, iniciativa más que importante hoy saliendo de una crisis sanitaria y con parte del nosocomio sin funcionar luego del incendio del pasado 7 de julio.

La interna está y seguirá estando en Concertación Fueguina, es un espacio grande con variados partidos en sus filas y posturas disímiles que se aunaron bajo un objetivo común: la Casa de Gobierno. Hoy, con casi dos años de gestión en el camino, las fisuras que se gestan son un resultado normal, parte de un proceso de acuerdos y tensiones por obtener espacios de poder. Quizás este proyecto relámpago de Villegas viene a “meter presión” o “marcar la cancha”, algo que luego se vislumbró en el cuarto intermedio, pero también pone sobre la mesa las ineficacias de algunas instituciones a la hora de construir, ampliar y refaccionar las obras que tanto necesitan los fueguinos. Que el pequeño juego de poder legislativo no tape la realidad: Ushuaia necesita ver avances en las obras de su hospital, es algo que tiene que volver a estar completamente operativo lo más rápido posible. Mientras tanto, plata va y viene, pero nada cambia.