Por Silvana Minue.- Según informaciones policiales, el hecho sucedió el domingo en el barrio La Cantera, cuando efectivos de la Comisaría 3era advirtieron que un joven circulaba con el torso desnudo, con medio cuerpo afuera de un vehículo, por la calle Soldado Águila al 2500. La policía detuvo el auto, y pudo comprobar que el conductor, un joven de 26 años, se encontraba en estado de ebriedad, luego de hacer el examen de alcoholemia. El joven iba a acompañado por otras dos personas, de 17 años de edad.

El relato del padre de los adolescentes implicados, Matías Martínez, salió al cruce de las declaraciones de la comisaria de Género y familia, Ana Durán y sostuvo que hubo torturas en la actuación policial. (Ver recuadro La Garganta Poderosa)

En TIEMPO FUEGUINO, Martínez aseguró que lo expuesto por Durán “en un 100% es mentira. Ella dice que me niego a firmar un documento con la entrega de mis hijos. Me gustaría saber cómo van a sostener lo que ella dijo. Yo no tengo un documento sobre ello. Yo aparto a los chicos y le pido al suboficial Cruz que me ponga un móvil para llevármelos, los llevo, y vuelvo solo”.

“Una cosa que se mencionó es que el conductor estaba alcoholizado como los menores, algo que no puede constatar porque siendo menores de edad no puede hacerse la prueba de alcohol y el conductor tampoco estaba alcoholizado, además él se fue a su casa con el auto”, indicó el padre haciendo su descargo.

“Es mentira que se haya iniciado una causa judicial por tenencia de estupefacientes, todo es no comprobable”, remarcó y aseguró que “mis hijos no estaban adentro del vehículo, y todo lo que dijo Duran es para justificar la violencia policial. Se dice que se agredió a los policías, pero es chistoso pensar que dos chicos de 12 y 16 años les peguen a nueve policiales”.

Para Martínez hay una contradicción en las declaraciones de Duran en torno a las supuestas agresiones de parte de los jóvenes a los efectivos. “Si fuera así me hubieran notificado del Juzgado, si hay una causa. personalmente hablé con ella, y me manifestó que hay un policía de apellido Espinoza se encuentra apartado por los hechos denunciados y ahora dice que se encuentra bajo Riesgo de Trabajo por lesiones sobre él”.

Finalmente indicó que se avanzara judicialmente por injurias y por declarar cosas que no son ciertas. “Se hizo la denuncia en Fiscalía y además estamos atemorizados porque por un lado me atiende atentamente, diciendo que todo se va a aclarar y luego sale por los medios atacando a mi familia, eso es parte del encubrimiento policial. Tengo temor por lo que pase, porque si una Jefa Policial sale diciendo toda esta falacia sin pruebas que nos queda para el resto de la sociedad”, concluyó.

“A MIS HIJOS LOS PASEARON PARA GOLPEARLOS”

Texto con el testimonio de Matías Martínez, papá de dos adolescentes de 16 y 12 años recogido por el medio La Garganta Poderosa:

El último domingo fue un día de terror. A las 6:56 de la mañana me llamaron desde la Comisaría de Géneros y Familia de Ushuaia para decirme que tenían a mis dos hijos detenidos. Mateo tiene 16 años y el más chico 12: los argumentos de los policías fueron que estaban en un vehículo alcoholizados, lo cual no fue así.

Todo sucedió en el Barrio La Cantera, alrededor de las cuatro de la mañana, cuando un patrullero se le cruzó a Mateo y sus amigos; fueron requisados y sólo a Mateo lo subieron a un móvil. Mi mamá y mi hijo menor estaban en casas cercanas al lugar, cuando un vecino les contó la situación, se acercaron al lugar; sin darles ninguna explicación, a ella una mujer policía y un efectivo masculino le doblaron los brazos y la tiraron al piso. Mi madre tiene cáncer de tiroides y tres hernias de disco; es paciente de riesgo, aunque no les importó nada. Mateo se bajó para gritarles que dejaran a su abuela, pero lo agarraron a él, le sacaron el barbijo y empezaron a pegarle puñetazos en la cara, lo tomaron del cuello y lo golpearon en la espalda a rodillazos. ¡Pura saña! Se lo llevaron a él y a su hermano a la comisaría en un furgón que llegó minutos después de las detenciones y a mi madre la trasladaron a la Comisaría 3era, perdiendo contacto con mis hijos.

Ellos estuvieron en manos de los oficiales al menos tres horas, esposados. Cuando llegué a la Comisaría, minutos después de que me avisaran lo sucedido, estaba hablando con el suboficial Miguel Cruz mientras hacía los trámites correspondientes y vi que mi hijo estaba lleno de moretones, chorreando sangre. Fue entonces que exigí que nos llevaran a un hospital de manera urgente, ¡hasta entonces ni siquiera me habían dicho que mi mamá también estaba demorada! En plena desesperación, vi al oficial Ezequiel Maximiliano Espinosa doblándole la mano a Mateo, agarrándolo del cuello y pegándole trompadas en el rostro otra vez. El más chico le gritó al policía que estaba golpeando al hermano y delante de toda la comisaría, aun de su propio jefe, le dio una patada a un niño de 12 años que mide un metro veinte, y otro policía lo agarró del cuello. Todo en una comisaría que se supone que es “de Géneros y Familia”. Hasta ahora, Espinosa fue el único apartado, a pesar de que hay muchos más oficiales involucrados.

No existe ningún papel de todo esto, de que los detuvieron ni de que los liberaron. A mis hijos se los llevaron como un secuestro y los torturaron. El mismo suboficial Cruz me dijo que no podía tomarme la denuncia, pero a Mateo lo dejaron lleno de chichones, hematomas, marcas en toda la cara, el cuello, los brazos, las rodillas y la espalda. Hoy todo está en la nada, ya denuncié y no sé qué va a pasar. Mateo estuvo dos días durmiendo después de esta represión: está demasiado angustiado y con mucho temor de salir a la calle. Necesitamos tranquilidad y contención, mi familia está absolutamente desprotegida. Espero que haya justicia porque la brutalidad ya es moneda corriente; las Fuerzas de Seguridad deben estar para cuidarnos, no para cagarnos a palos. Es fundamental que se haga una investigación y que tengamos los datos de los funcionarios que pasearon a dos menores para golpearlos. Es necesario que actúen la Justicia y el Estado, ¡tienen que frenarlos!

LA EXPOSICIÓN POLICIAL

“Se continuó con el procedimiento habitual, se convoca a los progenitores y apareció un vehículo con la abuela de uno de los detenidos, con uno de sus nietos. Los jóvenes se alteraron y hubo que utilizar la fuerza para prevenir que lastimen a alguien”, relató la comisaria de Género y familia, Ana Durán, por Radio Provincia Ushuaia.

A la abuela se la llevó a la comisaria tercera y quedó imputada por contravención. Los menores fueron trasladaros a la comisaria de género y familia. “Esto sucedió alrededor de la 5.30 y a las 6.15 avisaron que los trasladaron desde ahí a la dependencia policial. Se les sacaron las esposas, se trató de calmarlos, hasta que llegó el progenitor a las 7.20 hs. El otro joven de 17 años fue entregado a su mamá”, continuó la comisaria.

Y explicó que “esta comisaria donde se atienden casos de violencia familiar y de menores, no tiene espacios suficientes, tiene un pasillo donde se lo sienta al menor hasta terminar el trámite. Al padre se le ofrece llevarlos al hospital y se lo traslada al domicilio. El progenitor pidió explicaciones de por qué sus hijos estaban ahí. Uno de ellos no colaboró con el personal y le pegó en el ojo a uno de los agentes rompiéndole los anteojos”.

Según la comisaria, “el más chico de los hermanos, de 12 años, estaba siendo monitoreado por personal femenino, ya que la comisaria tiene el 80 del personal femenino. El menor quiso ir al sector donde estaba el hermano y le pegó al personal femenino y se lo tuvo que calmar”.

“El padre salió de la oficina, no quiso firmar el acta de entrega. Se le ofreció trasladarlos al hospital y se negó y pidió que se lo llevaran a otro domicilio, se le asesoró para que pueda denunciar en sede judicial, porque en la dependencia no había nada que ocultar”, aseguró Durán.

Y señaló que “los procedimientos habituales son para prevenir, corrían peligro los menores porque estaban con un conductor mayor de 26 años alcoholizado, que no es familiar, son menores de 12, 15 y 16 años

“Se trata de evitar un mal mayor. Hace pocos días tuvimos que lamentar la perdida de dos menores en un accidente terrible en la avenida Maipú”, indicó.

El padre de los chicos denunció que “los pasearon para torturarlos”, pero la integrante de la Fuerza afirmó que “la lesiones son propias de la resistencia de los menores. Fueron 5 policías lesionados en el lugar del hecho y cuatro en la comisaria de género. Uno de los agentes, que es nuevo, recibió un golpe en el ojo y se le rompieron los anteojos, actualmente está siendo contenido, y con asistencia”.