En pocos días la escuela n°2, una institución muy emblemática y significativa en la comunidad riograndense estará por cumplir 98 años de vida. Por ello, Tiempo Fueguino dialogó con una de ex estudiante, Ana Berbel.

Ella es de la promoción del ’84, cuando el jardín de infantes y la primaria estaban integradas en la Escuela n°2, luego cursó su secundaria en el colegio Don Bosco y “como muchos de los estudiantes de aquella época tuvimos que optar estudiar afuera. Seguí la carrera de turismo y unos pocos años de haber terminado mis estudios me volví a Río Grande”.

“Desafortunadamente, no conseguí opciones de empleo en Río Grande y en aquella época había más ofertas de empleos en Turismo en Ushuaia. Me quedé acá y empleé en una compañía de energía donde estoy hace 20 años y estoy cursando la Licenciatura en Sociología en la UNTDF”, continúo Berbel.

Fue consultada por su mirada respecto de la educación en la actualidad: “Creo que tenemos muchas falencias, una de las primeras que veo es que imparten conocimientos que son del siglo pasado, que no se condicen con este siglo y que, respecto a mi educación primaria, la educación empezaba desde que uno nacía, desde la casa y a la escuela se iba a reforzar los contenidos y valores. Había un trabajo en conjunto entre las instituciones y familias para formarnos. Hoy eso no se ve por los procesos políticos, sociales y económicos que ha vivido nuestro país, las instituciones están bastante quebradas”, reflexionó.

Sobre su infancia y paso por la escuela n°2: “Uno de los momentos que nos marcó, a los de mi promoción, fue en el año ’78, el conflicto con Chile porque nos encontramos con ciertos problemas dentro de nuestro propio pueblo porque había alumnos que eran de Chile o hijos de chilenos, pero no fue muy percibido porque éramos bastantes niños; pero si tengo el recuerdo de que se notó”.

Otro de sus recuerdos, “el que fue un hito, en 1982, la guerra con Malvinas que la vivimos en el colegio porque el día que se desembarcó en la Islas salió todo el colegio al monumento de San Martín a cantar el himno. Para mí fue un momento bastante particular y no de alegría porque tenía a mi único hermano varón haciendo el servicio militar en Río Turbio”; relató Berbel que tenía 11 años en ese momento.

También se le consultó por los y las docentes con las que ha compartido su primeria: “A mí me tocaron muy buenas docentes, pero no solo docentes, también tuvimos personal de administración y maestranza eran tan educadores como nuestros propios docentes. Creo que nos educaban con el ejemplo, una labor muy comprometida, muy paciente, muy unida al colegio”.

Desatacó a varios y varias docentes: “A la profesora de Lengua, a la profesora de música que tocaba el piano, la profesora de actividades prácticas; mi primera maestra de primer grado. Grandes maestras, grandes personas que pasaron por esa escuela. Tengo muy lindos recuerdos de mi paso por esa escuela”.

Al cumplirse 98 años de vida de la primera institución educativa de la ciudad, Ana Berbel sostuvo que “creo que se une al significado que tenemos todos los fueguinos, riograndenses que nacimos aquí, de padres que nacieron aquí, de abuelos que llegaron hace 100 años; es un sentimiento enorme, ver crecer la escuela en el tiempo desde sus orígenes”.

“Me contaba mi madre, quien fue estudiante y maestra de la escuela, eran tiempos que la escuela era como una casa, los docentes calentaban la leche, el té para los chicos o tenían que echar leña. Eran tiempos de antaño de Río Grande, la escuela fue viviendo el mismo crecimiento que tuvo el pueblo después. Es un sentimiento ligado a Río Grande, es como la escuela madre”; expresó Berbel.

Agregó: “He tenido la oportunidad de dialogar con compañeros de aquella época y a la mayoría les pasa lo mismo tienen gratos recuerdos de aquella infancia, pero también me parece que tiene que ver con que era una infancia de pueblo donde nos conocíamos todos, entonces los lazos sociales eran muy sólidos. Creo que eso hace que nuestros recuerdos de una infancia tan feliz”.

Berbel manifestó que “los actuales estudiantes, docentes y su personal no docente actuales no descuiden el esfuerzo y todo el compromiso que requirieron los logros colectivos en el ayer. Es una escuela que empezó con muy pocos alumnos y con más voluntad que voluntad política oficial para comenzar. Me parece que siempre hay que reparar en ese esfuerzo colectivo y en la vocación por el progreso que tuvo Río Grande en ese ayer; ese espíritu hay que mantenerlo. A veces da pena el estado en el que uno ve los edificios, en todas las escuelas, con tantas faltas o cuestiones materiales y muchos problemas que tienen hoy los docentes y que muchas veces no son escuchados y para que eso se solucione, además de la voluntad política, hace falta la vocación colectiva por nuestros orígenes y porque es como parte del patrimonio histórico”; concluyó Ana Berbel, estudiante de la promoción ’84 de la Escuela N°2 ‘Benjamín Zorrilla’.

Por Fabiana Morúa.