Yago Lange, atleta olímpico, Marcela Witt, kitesurfer profesional y Marko Magister, fotógrafo, viajaron a Península Mitre, recorriendo sus aguas en wing foil. No es la primera vez que están en un sitio remoto, en un ecosistema fundamental para el planeta. Pero es de las pocas veces que pisan tierras que aún no están protegidas.

Yago creció ligado al río. Llegó a destacarse profesionalmente y representar a nuestro país en vela olímpica. Cuando se preparaba para Tokio 2020, fue cuando “le cayó la ficha”, nos cuenta, y decidió formarse sobre “la importancia de vincular su disciplina con la conservación de los océanos y hablar del cuidado del agua, estando en el agua”. Aunque desde la superficie el océano se parece mucho hoy a como era hace mil años, por debajo la realidad es otra y al estar en constante contacto con el agua, los impactos en el mar se tornaron evidentes.

“Fueron muchos años compitiendo. Cada vez que iba al agua empecé a entender cuál era mi rol: Sentí la necesidad de cuidarla, de protegerla. Como regatista, hoy estoy en proceso de transformación a este trabajo más comprometido con el ambiente”.

Hace 3 años, Yago emprendió un viaje por la Patagonia argentina con el objetivo superior de mostrar, navegando con el wing foil, los increíbles paisajes que tiene nuestro país en su camino a la Antártida. Marcela y Marko se unieron al desafío. Los 3 vienen de recorrer varias regiones del planeta con su mensaje montado en las olas, o en el caso de Marko, a través de sus fotos.

El wing foil es una disciplina nueva, donde se combina el surf y la náutica. Una tabla y un ala permiten desplazarse por encima del agua.

Lange y Magister son referentes de la organización ambiental PARLEY, que lleva adelante proyectos ambientales y de conservación de los océanos en 30 países, a través de limpiezas masivas de costas, generando espacios de conservación, concientización y difusión, desarrollando ideas para combatir, sobre todo, la problemática del plástico en los océanos. También, forman parte de la organización 11th Hour Racing, que busca darle espacio a la comunidad náutica e incentivar su participación en el cuidado del agua.

Juntos vienen con esta iniciativa desde 2019. Eso los llevó, por ejemplo, a Camarones y la Isla Tobita en Chubut, para visibilizar la contaminación plástica, los basurales ilegales, el problema con la industria pesquera y los residuos.

“Veíamos la potencialidad de contar estos viajes a través de las imágenes y videos, vincularlos con biólogos, con gente de la comunidad. Acercarnos al problema en vivo y en directo”, cuenta Yago.

Querían “conocer Ushuaia, el Canal Beagle. Lo teníamos planificado para fin de año, y tuvimos la suerte de adelantar el viaje. Fue una experiencia inolvidable haber podido navegar por Península Mitre”

Para los jóvenes ambientalistas, fueron  días “alucinantes” de navegación muy segura con un capitán experimentado. “Hicimos wing foil en Bahía Aguirre e inclusive navegamos el Beagle nevando”.

Los 3 conocían de antemano sobre la iniciativa ciudadana fueguina en torno a la conservación de Península Mitre. “Sabíamos que hay una campaña muy fuerte de conservación por la importancia de las turberas, de los bosques de macroalgas, del ecosistema en sí. Ser parte, conocer y tal vez potenciar ese mensaje para contarle a más personas que existe esta maravilla es una de las razones por las que estamos acá”.

Hasta ahora, han recorrido el Lago Argentino en Santa Cruz -con el Glaciar Perito Moreno de incomparable escenografía y acaban de volver de navegar los fiordos chilenos, de la cordillera de Darwin.

“Quedé sorprendido de ver tantos glaciares, paisajes icónicos. Lo que me llamó la atención y que comentábamos con el capitán es ver cómo se estaban derritiendo tan rápido los glaciares. Fueron las dos caras, ver paisajes tan lindos y la problemática del derretimiento, y a su vez, encontrar polución también en esos lugares tan remotos.

Este último viaje les permitió ir a Cabo de Hornos, aprovechando “una ventana de cuatro días meteorológica”. Con pesar, Yago apunta que aun en ese lugar lejano e inhóspito “también vimos contaminación”.

“Mucho se habla de Cabo de Hornos como un hito, y es así, pero considero que hay que valorar y empezar a hablar de toda la región y lo importante que es Península Mitre por su ecosistema, por su rol en la absorción de carbono, por su necesidad de protección”, explica.

“Ponerle el cuerpo” a la divulgación ambiental suele disparar momentos de reflexión dentro del equipo sobre “el involucramiento del ciudadano, de entender los desafíos que hay en cada lugar. Estamos muy contentos de poder mostrarle a la gente nuestro granito de arena en sumar algo mejor ambientalmente. Sentirnos aventureros de estos sitios, aprender y compartir con la comunidad y las personas que están trabajando en la conservación con la intención de que Mitre sea un área protegida”, explica Lange.

Piensan “en la Antártida para el próximo verano y también nos queda pendiente conocer la Isla de los Estados”, explica.

Está claro que para Yago y para quienes lo acompañan es difícil que uno quiera proteger aquellas cosas que no conoce. “La inspiración es mucho de lo que hablamos con Marko, que es fotógrafo profesional. Tanto él como yo, estamos poniendo nuestras profesiones con la intención de sumar por un ambiente más sano, un océano más sano, por entender más la naturaleza, los ecosistemas”.

Sobre Península Mitre

El ecosistema marino de la Península Mitre integra ese 2 % del océano que aún se mantiene prístino. Es uno de los últimos refugios globales para los ecosistemas de macroalgas -uno de los más productivos del planeta- y una pieza clave en la mitigación al cambio climático, por su capacidad de secuestrar C02 de la atmósfera. A su vez es corredor de especies migratorias como aves y mamíferos marinos (orcas, ballenas jorobadas, delfines australes, etc.) y el punto de mayor captura de carbono de Argentina gracias a su gran extensión de turberas.