En Argentina hemos recibido los impactos del cambio climático (CC), cuyas consecuencias se ven de forma clara, por ejemplo, en la caída de la producción de alimentos, causando severos daños a la economía nacional.

La ciencia del CC proyecta que el clima de nuestro país seguirá cambiando a lo largo de este siglo si no se toman las medidas necesarias a nivel global. En este sentido, Fundación Ambiente y Recursos Naturales difundieron una serie de infografías, realizadas con rigurosa información científica, que muestran las proyecciones climáticas de las 7 regiones argentinas.

Tierra del Fuego se encuentra dentro de la zona de los Andes patagónicos, junto a Neuquén, Santa Cruz, Río Negro y Chubut, región donde se señala que, debido al aumento de la temperatura, las zonas cubiertas de hielo en los Andes continuarán retrocediendo a lo largo del siglo.

Se prevé una disminución de las precipitaciones en esta región que llevaría a la reducción del caudal de muchos ríos y al retroceso de los bosques patagónicos. Condiciones más secas aumentarían progresivamente el riesgo de incendios y su propagación.

El retroceso de los bosques nativos debido al cambio climático podría provocar cambios en la distribución de muchas especies endémicas y aumentar su vulnerabilidad.

“El cambio climático tiene grandes efectos en toda la Argentina, estamos viendo un mayor flujo de agua, un aumento de las lluvias fuera de las estaciones, problemas en el suelo, sequías extremas y uno de los mayores impactos es tener una agricultura productiva”, señaló Amanda Starbuck Directora de Campañas para Greenpeace Andino.

Fernando Niñardo, director de Conservación y Desarrollo Sustentable de Fundación Vida Silvestre, advirtió que “por los cambios en el clima se generan por desacoples y eso puede afectar a una especie, por ejemplo, en su reproducción y terminar extinguiéndose. En el mundo hay algunas especies que están sufriendo estos cambios climáticos. En Argentina, las especies que están en riesgo de extinción están más ligadas al accionar del hombre como caza furtiva o deforestación, pero no por el cambio climático en sí”.

La desertificación y falta de recursos hídricos generaría nuevos desafíos para el sector productivo de frutas y hortalizas. Además, el caudal insuficiente de los ríos podría afectar negativamente la producción de energía hidroeléctrica.