Por María Cecilia Fiocchi*

Durante las últimas semanas, hemos sido testigos de grandes manifestaciones de celebración por parte de distintas autoridades y sectores por el entendimiento entre el Mercosur y la Unión Europea. Sin embargo, voces en contra y también de prudencia se han podido vislumbrar.

El Acuerdo, el cual es una manifestación política de voluntad de avanzar hacia un acuerdo de libre comercio, resta mucho camino por andar. La aprobación por parte del parlamento de la Unión Europea, como así también por los parlamentos de cada uno de los Estados que componen ambos bloques regionales, deja un gran camino por delante.

Indudablemente en el libre comercio siempre se presentan partes más favorecidas y otras no tanto, desde el fin del mundo, y siendo una provincia con un fuerte sector industrial, debemos analizar con cautela las implicancias futuras de este potencial tratado de libre comercio. Indudablemente y a priori, para la Provincia de Tierra del Fuego significará una amenaza para la producción industrial y el empleo local debido a la inminente competencia de bienes industriales europeos. Si bien se estima que con el comercio internacional en el mediano plazo “ganamos todos”, también sabemos que el comercio por si solo no asegura una distribución equitativa de las ganancias. Serán fundamentales entonces políticas económicas que redistribuyan las ganancias, y achiquen las brechas entre los que más y menos tienen., algo que no suele verse en países que han abierto su economía.

Asimismo, debemos ser conscientes de las acciones previas que como Estado parte del Mercosur se deben encarar previo a este tipo de acuerdos ambiciosos: reforzar integración intra bloque, infraestructura básica necesaria, complementariedad productiva y generar consensos internos sobre el camino a seguir. ¿Queremos ser un país proveedor de materias primas y receptores de insumos industriales en desmedro de la destrucción de nuestra industria nacional? No caben dudas que el eventual proceso de desindustrialización traerá consigo desempleo y consecuencias sociales devastadoras para nuestro país en el afán de una “inserción inteligente”.

En un contexto internacional donde los grandes de la economía mundial parecen volver a mirar hacia el interior, nuestro país parece ver una oportunidad única para aumentar la desigualdad entre los países centrales y los periféricos, seguir incrementando las brechas entre el país y beneficiando a unas pocas provincias en desmedro de la nación.

Tal como mencionara el precandidato a Presidente de la Nación Alberto Fernández, con la firma de acuerdos sin la creación de condiciones necesarias: “No queda claro cuáles serían los beneficios concretos para nuestro país. Pero sí queda claro cuáles serían los perjuicios para nuestra industria y el trabajo argentino. Un acuerdo así no genera nada para festejar sino muchos motivos para preocuparnos.”

*Licenciada en Gobierno y Relaciones Internacionales, Diplomada en Integración Regional y Políticas Públicas; es actualmente la Secretaria de Relaciones Internacionales del Gobierno provincial y candidata a Diputada Nacional por el Frente de Todos.