Desde la mesa chica de Mauricio Macri dijeron a varios medios nacionales que había «cero chances de cambio», dado que el Presidente no quería saber nada al respecto. Hoy pasaron de cero chances a «hay alguna chance de un enroque». Todas las versiones hablan de movimientos entre los integrantes del staff del oficialismo. En ningún caso consiguen sumar a alguien nuevo a un Gobierno que -todos interpretan- está de salida.

En su conferencia de prensa del lunes, Macri mismo se ocupó de negar que fuera a hacer cambios en el gabinete: «Soy una persona que cree en el valor del equipo y no hago cambios por cuestiones simbólicas», aseguró el mandatario. No obstante, las presiones tanto internas como externas continuaron toda la semana.

En el Gabinete ampliado del jueves, Elisa Carrió exigió que no se hicieran cambios: «Presidente, no se mueva de donde está. No hay que enfrentar las tormentas con los lobbys que piden cambios todos los días. A nosotros no nos van a sacar de Olivos. ¡Nos van a sacar muertos!», lanzó, entre aplausos de todo el gabinete ampliado.

Como en 2018, la principal cabeza que se pide es la del jefe de Gabinete, Marcos Peña. Si el año pasado era por el desmanejo económico, ahora se le suma su responsabilidad en la campaña electoral. «Es el cambio más cantado, por la naturaleza del cargo», explicaba al diario Página 12 un macrista que sobrevivió a varias batallas internas.

En la crisis anterior, Macri recurrió a la poda de la mitad de su gabinete para mantener a su ministro coordinador. Hasta ahora, se sigue resistiendo tanto a las presiones del establishment como a los consejos de los propios que le piden «oxigenar» el gabinete para encarar una nueva (¿y última?) etapa.

Ninguno de los cambios contempla a alguien que venga de fuera de las figuras actuales del Gobierno. «¿Quién te agarra por cuatro meses?», era la pregunta que se hacían los funcionarios. Lo más difícil es conseguir a alguien que quiera reemplazar a Nicolás Dujovne. Los más memoriosos recuerdan el ejemplo de Jesús Rodríguez, que llegó al final del gobierno de Raúl Alfonsín y fue el ministro de la hiperinflación. Aceptar ese cargo es una gran oportunidad para clausurar carreras para siempre.

No obstante, el de Dujovne es uno de los cambios que más suena. ¿Quién lo reemplazaría? Uno de los que se menciona es el ministro del Interior, Rogelio Frigerio. En su entorno, negaron enfáticamente que vaya a dejar Interior, lo que desmiente otro rumor: que sería reemplazado por el radical Mario Negri. Cuando le preguntaron a Frigerio, el jueves, simplemente dijo: “No tengo información para darles. El ministro de Hacienda ha estado reunido esta mañana con el equipo, con el Presidente y sigue trabajando en su función». Otros que suenan para reemplazar a Dujovne son el ministro de Economía bonaerense, Hernán Lacunza, y el presidente de la Comisión de Presupuesto, Luciano Laspina.  También se mencionó la posibilidad de que Dante Sica pase a Hacienda. Todas versiones.

Para cortar con esos rumores, Peña almorzó con Dujovne y el resto de los ministros e hizo hincapié en que estuvo el ministro de Hacienda. Es que Dujovne no había formado parte de las caras visibles que explicaron las medidas económicas ni tampoco había estado en el gabinete ampliado en el CCK, lo que encendió aún más las versiones. Algo similar habían probado en 2018 para negar rumores. Lo cierto es que terminaron haciendo cambios de gabinete en ese año.

El otro enroque que se menciona es el de la jefatura de Gabinete. Según esta versión, Macri le habría ofrecido el cargo a su compañero de fórmula Miguel Ángel Pichetto. No obstante, Pichetto se encargó de negarlo en varias oportunidades. «En ningún momento me ofreció absolutamente nada y descarto totalmente esa versión. No hay ningún elemento o dato que indique por ahora ningún cambio en el gobierno», sostuvo el senador en declaraciones radiales.

Peña, según esa versión que circuló en varios Whatsapp empresariales, iría a cancillería y Jorge Faurie, como embajador a Brasil. Son todas especulaciones que no tienen confirmación. Lo que revelan es el grado de ebullición interna que hay en el oficialismo.  La decisión está en manos del presidente Macri, al que le espera un fin de semana agitado con más versiones y, quizás, algún anuncio.