Por Yolanda Dips.

El año que termina se caracterizó por ser un período de transición en todos los niveles pero también en el sector gremial. Luego de cuatro años de pérdidas de puestos de trabajo, de derechos laborales y de poder adquisitivos de los salarios, tanto en el ámbito nacional como provincial, 2019 fue la antesala para un 2020 cargado de esperanza en un cambio de rumbo, quizás más como un acto de fe que con pruebas contundentes.

Sin una reactivación en el consumo, ni políticas favorables a la industria nacional el sector metalúrgico vio incrementada la crisis, el cierre de establecimientos, los despidos y la incertidumbre constante. El secretario General de la UOM Río Grande definió en su momento la situación del sector como “bastante complicada, con retracción en los puestos de trabajo; suspensiones y con retiros voluntarios que traen como consecuencia la pérdida de un nivel importante de ocupación» y que los niveles de ocupación que se pierden son «muy difíciles de recuperar, atento a la difícil situación que existe en el país, con la caída del poder adquisitivo y como consecuencia de ello la menor posibilidad de consumo. A eso hay que agregar la apertura indiscriminada de las importaciones, que hace que los empresarios prefieran traer los productos del exterior antes que fabricarlos en el país, con las consecuencias terribles que esto tiene para el movimiento obrero”.

Para Martínez, para salir al cruce de la situación, desde la UOM siguen planteado avanzar por un camino de unidad con otros sectores de trabajadores «porque es un desafío permanente de nuestra organización. Históricamente hemos planteado la necesidad de que el movimiento obrero se unifique, como única alternativa para que sus reclamos y demandas tengan algún resultado favorable. La experiencia nos indica que la unidad de los trabajadores es la única alternativa para poder resolver cada uno de los reclamos que, constantemente, nos llevan a la búsqueda de nuestros derechos».

Encadenados

En Río Grande la caída en la producción fabril y la consecuente pérdida de puestos laborales repercute directamente en toda la economía y en distintos sectores laborales que están relacionados directa o indirectamente con las empresas electrónicas. Por ejemplo el caso del rubro gastronómico que vio disminuida la actividad por el cierre de turnos en las fábricas y la merma de personal en las mismas; otros sectores afectados directamente fueron los de seguridad y de limpieza. “Casi de los 300 compañeros que perdimos en el año, 60 a 70 compañeros fueron del sector de limpieza este año” explicó Daniel Rivarola, siendo aún Secretario Adjunto del Centro de Empleados de Comercio. “Cada levantamiento de línea en una fábrica, se da una baja de dos a tres empleados de limpieza, por lo cual apostamos a la reactivación industrial, lo cual significa restablecer los puestos de trabajo del sector industrial, y si eso se reactiva, todos recuperamos el trabajo de los sectores periféricos como limpieza, alimentación, y seguridad, dado que si recuperamos la industria, también recuperamos esos sectores de trabajo”.

Justamente el sector mercantil fluctúa al ritmo de la producción de las fábricas pero también por la situación que atraviesa otro de los sectores claves en la economía fueguina como son los estatales. “Fue uno de los peores años de la historia como sindicato de comercio a nivel empleos” indicó Rivarola. “Lamentablemente este gobierno nacional que se acaba de ir dejo un desastre a nivel comercial e industrial ante la cantidad de cierres de Pymes y los problemas en la industria electrónica, y la falta de dinero en los bolsillos de los trabajadores hicieron que todo vaya para atrás. El sector del comercio no fue ajeno, nosotros tenemos contabilizados 290 despidos solo en el 2019; son puestos de trabajo perdidos que tenemos que comenzar a recuperar; a lo largo de estos últimos cuatro años durante la era Macri el sector perdió 600 puestos de trabajo. Este es un sector muy golpeado, hay que ver de qué manera se recupera”.

Sin paritarias y sin aumentos

Otro sector muy golpeado fue el estatal. Si bien la estabilidad laboral es un aliciente en gran parte de la administración pública, el congelamiento salarial afectó de sobremanera el bolsillo de los trabajadores provinciales. Durante cuatro años gran parte de los gremios que representan a los estatales y docentes reclamaron paritarias libres, pero las mesas salariales solo fueron espacios para que el Gobierno de Rosana Bertone ofreciera paliativos de sumas fijas no remunerativas y otras sumas que no lograron conformar a los trabajadores porque no vieron la diferencia en el bolsillo y sí pudieron comprobar como su salario iba perdiendo poder adquisitivo mes a mes.

Uno de los sectores que más reclamos planteó a lo largo de los últimos cuatro años, y durante 2019 también, fue el docente, pero sin lograr que el Gobierno se sentara a dialogar no sólo de cuestiones salariales sino también de política educativa; del estado de los edificios escolares que lejos estuvieron del anuncio de los 180 días de clases que el Ministro Diego Romero se ufanaba de garantizar: ratas, calderas rotas, ventanas y puertas en pésimas condiciones, pérdidas de gas y otros problemas llevaron a que las clases se suspendieran constantemente en distintos establecimientos. El Gobierno tampoco aceptó dialogar sobre la situación de los institutos terciarios, en particular el IPES Florentino Ameghino que todavía permanece intervenido; ni de la situación de los docentes exonerados que aún continúan en estado de incertidumbre y precarización.

Apuesta a la política

El cierre de 2019 también se caracterizó porque varios dirigentes gremiales locales decidieron apostar a la política partidaria y continuar la pelea por los derechos laborales desde otro espacio. Es así que en Concejo Deliberante de Río Grande asumió una banca  por el partido FORJA Walter Campos, histórico dirigente de SMATA. El secretario Adjunto de la Seccional Santa Cruz y Tierra del Fuego llegó al cargo de concejal integrando la lista de candidatos del partido FORJA, junto a Miriam “Laly” Mora, Javier Calisaya, y Digo Lasalle.

Por el mismo partido accedieron a la legislatura el dirigente del Centro de Empleados de Comercio Daniel Rivarola, quien habían tenido un fugaz paso por el Ministerio de Trabajo provincial como titular, lugar al que renunció luego del paquete de medida de ajuste implementado por el Gobierno de Bertone junto a los legisladores afines y el secretario General de la CGT Ushuaia de UTEDYC Emanuel Trentino.

En la misma línea Mónica Acosta, presidenta de la Cooperativa Renacer asumió como legisladora. La referente de la empresa recuperada había mantenido un reclamo constante al gobierno provincial y nacional para que se dieran las condiciones que le permitieran a la Cooperativa Renacer producir y que los trabajadores pudieran hacer un sueldo mínimo para mantenerse junto a sus familias. “Desde Renacer llevamos diez meses sin producción; fuimos combatidos hasta el último día por Macri y por Bertone; no nos vamos a olvidar tan fácil de los daños infringidos, pero hoy tenemos una doble responsabilidad, en mi caso como autoridad electa en la Legislatura provincial donde esperamos que seamos el brazo que necesita el Gobierno de Gustavo Melella, para impartir cierta equidad y mejorar la distribución  de la riqueza en la provincia” señaló la flamante legisladora.

“Esperamos que detrás de los anuncios económicos se vuelva a dar una luz de esperanza para nuestra industria fueguina, equiparando nuestro régimen de promoción industrial con el de Manaos, posibilitando que existan nuevamente los aranceles a la importación para que nuevamente, detrás del desendeudamiento de los trabajadores y la reanimación del mercado interno, volvamos a ser competitivos desde nuestra provincia para abastecer el mercado interno de nuestro país,” indicó la presidenta de Renacer. “Y por qué no soñar también con proyectos y tecnologías propias que sustituyan importaciones y generen la ampliación de la matriz productiva como puede ser la biomedicina, o como pueden ser tantas otras ramas que se desprenden de nuestra industria electrónica, que no solo sirva para productos de consumo, sino también para cuestiones más que necesarias para nuestro país”.