El viernes pasado, en la Marcha de #NIUnaMenos, que se realizó en la provincia, en busca de justicia por el femicidio de Estela Suarez, varias mujeres tomaron el micrófono para contar sus experiencias. Linda Pacheco fue una de ellas.

Pacheco denunció a su expareja, el dirigente gremial Ramón Moncho Calderón, secretario general de UTHGRA. Según Pacheco, las denuncias contra Calderón por violencia física y psicológica vienen desde hace 15 años.

“Hace tres meses que me separé porque prácticamente no tenía vida, era la sombra de él. Y el 26 de agosto decido terminar la relación por medio de restricción policial”, dijo la mujer por FM Aire Libre.

Pacheco tiene 2 hijos en común con Calderón, 11 y 14 años, que, siempre según la denunciante, Calderón cortó el vínculo y no tienen ningún tipo de comunicación con ellos.

No es la primera vez que Calderón es denunciado públicamente. En junio pasado el dirigente fue denunciado por Soledad Torres, quien lo acusó de haberle causado “lesiones graves calificadas, privación ilegítima de la libertad personal calificada, y reiterada desobediencia a la autoridad”.

“Manda a personas para hacerle todo el trabajo sucio. Me rompió el vehículo cinco veces y todas esas veces fui a la policía. Me dicen que están buscando cámaras, que están investigando. Todos los días es mirar para todos lados en la calle, no puedo salir de mi casa. Estoy con custodia policial”, dijo Pacheco.

Y relató: “El jueves me venían siguiendo, me vienen siguiendo desde hace un mes y medio, en mis actividades cotidianas. El jueves en la calle Alem me estaban esperando dos chicas para pegarme, intentaron atropellarme con un auto. Es grave la situación”.

Según Pacheco, “acá no hay nada político o de campaña sucia, queremos vivir en paz, como él lo hace detrás de su escritorio. Mandé nota a la gobernadora y hablé con Eposto para pedirle ayuda, pero no tuve respuesta de Betone, Eposto me dijo que lo único que podía hacer era ver cómo iba la causa, pero que no podía meterse. Quisieron que nadie se entere en Casa de Gobierno lo que yo estaba plasmando ese día. Son todos amigos, tienen poder, yo que soy pobre con dos hijos, y lo único que busco es vivir en paz, no tuve respuesta”.

“Trabajo en Gobierno, pero estoy buscando trabajo por otro lado y donde voy a buscar trabajo no me dan bolilla para no tener problemas con él”, aseguró la mujer.

Y agregó que “hace 15 años vengo denunciando violencia física y psicológica, llega un momento que hice click y dije basta, no quiero que mi hija sea sumisa y que baje la cabeza, ni que mi hijo haga lo mismo que hace el padre”.