Uno de los aspectos más llamativos de las próximas elecciones es el fuerte componente centralista en las fórmulas presidenciales.

Si bien hay ciertos candidatos que nacieron en el interior, toda su vida ha sucedido cerca de Barrio Parque o la cancha de Boca Juniors. Macri, por ejemplo, que nació en Tandil y se crió en Buenos Aires.

El único postulante con base real en el interior es José Antonio Romero Feris, ex gobernador de Corrientes y ex legislador nacional. Aunque Romero Feris, el «Pocho» como le dicen sus amigos, se pasa más tiempo en Buenos Aires que en su terruño de nacimiento.

Desde el retorno de la democracia, las provincias asumieron un papel más que relevante a nivel electoral. Raúl Alfonsín, por ejemplo, tuvo como mayor contrincante al santafesino Ítalo Luder. En 1989, todo se dirimió entre dos gobernadores provinciales: Carlos Saúl Menem -de La Rioja- y el cordobés Eduardo Angeloz.

Y tras reformar la Constitución, en 1994, Menem accedió a la reelección venciendo al santafesino José Octavio Bordón, que gobernó Mendoza entre 1987 y 1991, y al rionegrino radical Horacio Massaccesi, que obtuvo un tercer lugar.

En 1999, con un peronismo desgastado, el cordobés/porteño Fernando de la Rúa se impuso a Eduardo Duhalde (Lomas de Zamora) y a Domingo Cavallo (Córdoba). Y después de la crisis de 2001, llegaron las elecciones de 2003 con nueve candidatos principales, de los cuales cinco eran oriundos del interior: Néstor Kirchner (Santa Cruz), Carlos Menem (La Rioja), Adolfo Rodríguez Saá (San Luis), Lilita Carrió (Chaco) y Alfredo Bravo (Entre Ríos).

En 2007, con Néstor Kirchner nombrando a Cristina como su candidata a presidente, se dio un hecho recurrente en esas épocas: la mayoría de los candidatos eran nacidos en el interior: CFK, Carrió, Alberto Rodríguez Saá y Jorge Sobisch, entre otros.

En el siglo XIX, el primer recambio presidencial enfrentó a dos próceres provincianos, Domingo Faustino Sarmiento (San Juan) y Justo José de Urquiza (Entre Ríos). Poco después apareció Julio Argentino Roca (Tucumán), que marcó a fuego nuestra historia nacional. Un presidente que, como Menem y Cristina, completó sus dos mandatos constitucionales, aunque en momentos diferentes.

Buenos Aires no se quedó atrás y aportó líderes de gran influencia a lo largo del siglo XX. Hipólito Yrigoyen, Juan Domingo Perón y Ricardo Alfonsín. Tres líderes que tallaron la historia nacional en los 900.

En definitiva, la Argentina tuvo 35 presidentes legítimos. Dieciocho son de la Provincia de Buenos Aires o en la Capital Federal. Y los otros 17 pertenecen al territorio nacional. Si no hay una hecatombe política, el sillón será de Rivadavia más que nunca.

 

 

 

 

Fuente: Infobae