Si bien el decreto 864, que elimina aranceles a la importación de partes terminadas para los televisores, se encuentra suspendido, una posible implementación del mismo podría generar en Río Grande una vuelta a los niveles históricos de desocupación.

Con el decreto 864, se autoriza la importación de partes terminadas para la producción de televisores, tales como plaquetas madre, pantallas, o gabinetes, entre otras. De esta manera ya no sería necesarias soldadoras, chipeadoras, ni ninguno de estos elementos necesarios para la producción, como tampoco personal calificado de ningún tipo.

A esto se suman los gastos por logística, ya que se estima que un contenedor llega al puerto de Buenos Aires en 35 días desde China, con la mitad del costo que significa el transporte desde Tierra del Fuego.

“Esto dejaría a Tierra del Fuego fuera de combate”, dijo esta mañana el ex gerente de Tecnomyl, Ingeniero Enrique Showa. Y agregó que, con esto “los televisores podrían llegar a estar mas baratos, porque en China y en Corea los costos operativos son más baratos, pero los chinos no fabrican nada más que televisores, pero acá, sino hay trabajo, quien va a comprar?”.

El decreto 864 es el tercero de los embates que sufre la industria nacional y la fueguina en particular. El primero fue la baja a cero de los aranceles a las notebooks. El segundo fue la baja de impuestos internos de 7 a 0 para la producción de televisores y de 17 a 0 para la importación, lo que significa 10 puntos más en el umbral que ayudaba a favorecer la fabricación nacional.

“Se impone que todos los bloques de la legislatura hagan una declaración conjunta, pero no se ve, deberían definir su posición todos, incluídos los integrantes de Cambiemos en primer lugar”, aseguró Showa por Fm Del Pueblo.

Y advirtió que, de lo contrario va a suceder lo mismo que sucedió en los 90, cuando por las políticas del ex ministro de economía Domingo Cavallo, muy similares a las actuales, cerraron decenas de fábricas en la provincia, como Dewo, Sony, Aurora Grundig, Philco y Toshiba, entre otras.

“En el 2001 estábamos en un nivel de desocupación del 38 al 50% en Río Grande”, dijo el ingeniero.