Mariano Ruzzutti transformó una idea de ocho años en una fábrica que apuesta a la máxima calidad con materias primas de primera línea y un proceso de elaboración único en la ciudad.
El emprendimiento Zarpado, dedicado a la producción de alfajores, nació oficialmente el pasado 10 de junio en Ushuaia. Su creador, Mariano Ruzzutti, explicó en FM Master’s los orígenes del proyecto: “Hace 8 años más o menos que venimos dando vueltas con el tema, no teníamos lo suficiente para hacer la inversión que queríamos hacer porque no es una manga que le pones dulce de leche, sino que hicimos todo industrializado”.
La concreción llegó con una oportunidad de financiamiento que permitió la compra de maquinaria. “Comprar las máquinas fue lo más fácil, en menos de 15 días, 20 días teníamos las máquinas acá”, detalló Ruzzutti sobre el inicio de un proceso que luego se topó con la burocracia administrativa para obtener las certificaciones necesarias.
Desde un principio, la visión fue clara: competir mediante la calidad y no el precio. “Decidimos apuntar a la parte de la calidad, le pusimos el tope de gama en cuanto a chocolate, tope de gama en cuanto a dulce de leche, en todo lo que sea producto”, afirmó.
La gama actual incluye cuatro modelos: “Tenemos el de dulce de leche bañado en chocolate, el de calafate bañado en chocolate y el de dulce de leche con corazón de calafate bañado en chocolate. Y después en 70 gramos tenemos el de maicena”.
Todos los ingredientes son de primer nivel nacional, asegurando un producto premium. “La materia prima es toda local, o sea nacional. Tanto la fábrica de chocolate como la fábrica de dulce de leche son de nivel nacional, primera línea”.
La producción se realiza en el local de cuatro pisos de su imprenta, Formas, en calle Gdor. Campos, equipado con tecnología que permite una elaboración eficiente e higiénica. “Compramos una máquina dosificadora de dos toberas… sigue andando sola, sin tocarlo en la mano de una persona, de ahí le cae la segunda tapa, y entra directamente en una máquina que se llama bañadora”, describió Ruzzutti.
La capacidad instalada es significativa, aunque el ritmo actual es menor a la espera de una pieza clave: “La máquina dosificadora… mil ochocientos alfajores por hora. Hoy estamos usándola a un cuarto del tiempo, porque nos falta el túnel de frío”.
Con una distribución personalizada a cargo de su tía Graciela, el producto ya se encuentra en kioscos y comercios de Ushuaia, Río Grande y Tolhuin.
Finalmente relató que el nombre, Zarpado, surgió de manera espontánea: “Yo estaba durmiendo y me apareció el nombre Zarpado, me levanté, lo anoté en el celular”. El packaging, diseñado en su propia imprenta, refleja la identidad fueguina con imágenes del pingüino y el faro, ofreciendo múltiples combinaciones de cajas para un mismo sabor.
Con la mirada puesta en el mercado local y el turismo, el proyecto ya explora su expansión a otras provincias como Rosario, Salta y Mendoza, consolidando a Zarpado como una apuesta industrial de alto vuelo desde el sur argentino.