El ex referente de la estación astronómica de Río Grande explicó que el fenómeno fue mínimo en la zona y destacó cómo los eclipses influyen en la temperatura y el comportamiento animal cuando alcanzan mayor magnitud.
Un eclipse solar se registró este jueves por la mañana, aunque en Tierra del Fuego su impacto fue prácticamente imperceptible. José Luis Hormaechea, ex referente de la estación astronómica de Río Grande, explicó en FM Aire Libre que se trató de un fenómeno habitual dentro de la dinámica astronómica anual.
“Son fenómenos que ocurren con regularidad, al mínimo dos eclipses de sol y dos de luna al año, separados entre sí, el de sol y el de luna, unos quince días”, señaló. En relación con lo ocurrido, precisó que fue “visible desde la Antártida, pero para nosotros ocurrió alrededor de las 8 de la mañana, la parcialidad era apenitas del 2%, o sea que prácticamente no se hubiera notado nada”.
Además, indicó que las condiciones meteorológicas tampoco favorecieron la observación. “La meteorología no acompañó, de todos modos nos hubiéramos perdido este espectáculo natural, que siempre es interesante y sirve para que prestemos atención a la naturaleza”, afirmó, y remarcó que estos eventos “suscitan mucho interés, es una oportunidad para volver nuestra mirada hacia la naturaleza”.
Consultado sobre si los eclipses generan efectos en la Tierra, sostuvo que “el Sol es el gran rector de la vida sobre la Tierra” y explicó que “la disminución notoria de la intensidad de la luz provoca en los animales comportamientos no habituales”. No obstante, aclaró que “no hubiera sido el caso de este eclipse, porque una parcialidad del 2% prácticamente no se nota”.
Hormaechea recordó un eclipse anular observado en la Patagonia y describió que “una de las consecuencias de estos eclipses, ya sean totales o anulares, es el descenso de la temperatura en varios grados, inmediatamente cuando se produce la totalidad del eclipse”. Según detalló, “eso es muy notorio, mucho más importante de lo que uno pensaría”, especialmente en zonas abiertas.
También recordó sobre los cuidados necesarios para la observación. “Mirar el Sol a ojo desnudo nunca es recomendable, y si bien durante un eclipse la cantidad de luz solar disminuye, tampoco es recomendable mirar el Sol a ojo desnudo. La protección debe ser debidamente certificada”, subrayó.
Finalmente, anticipó que el 3 de marzo se producirá un eclipse lunar que “nos toca medio periférico” y que en la región solo podrá apreciarse parcialmente.



