La carencia argentina de una propuesta concreta hace que el vacío se llene con “las ideas más recalcitrantes, que no quieren que haya una solución: lo que circula en los medios de Gran Bretaña y las Islas es que es la Argentina la que quiere colonizar las Malvinas, que queremos crear una situación extraña a lo que es hoy la situación de las Islas”, explicó el especialista en derecho internacional Marcelo Kohen, quien fue abogado de la Argentina en las disputas con Uruguay, por las pasteras, y contra Ghana, por la Fragata Libertad.

Para salir del “punto muerto” en el que se encuentra hoy el conflicto, Kohen propone comenzar a discutir una propuesta concreta. Y para hacerlo, la semana pasada viajó a las Islas Malvinas, alquiló el salón de la Cámara de Comercio local y puso un aviso en el diario local invitando a los isleños a escuchar sus “Ideas para avanzar en la solución de la disputa por las Islas Malvinas”. La respuesta fue algo desalentadora: sólo ocho isleños concurrieron, algunos de ellos muy hostiles. “Una persona me dijo que yo era el mal, otro me dijo que yo era el enemigo y otro me dejó un mensaje anónimo en el hotel”, recordó entre risas

Esta semana, Kohen repitió su exposición en Buenos Aires, en un colmado auditorio del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI).

Pero ¿de qué trata esta primera propuesta para la solución del conflicto por la soberanía de Malvinas? Son 20 puntos que Kohen resume en cuatro palabras: soberanía argentina, autonomía isleña. De modo algo más detallado, se prevé la constitución de una provincia especial con un régimen aduanero, fiscal, migratorio y monetario propio, la coparticipación de lo producido por la explotación de la plataforma continental y la zona económica exclusiva, y, la medida más polémica, la posibilidad de que los isleños puedan realizar un referéndum a los 30 años de vigencia del sistema y adquirir la soberanía plena.

Conciliación

Tomando el antecedente de la disputa entre Timor Oriental y Australia por la plataforma continental (donde era aplicable la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar), Kohen propone utilizar este mecanismo de resolución de conflictos que es similar al de un  procedimiento arbitral, donde hay una comisión de conciliación compuesta por cinco miembros, algunos de ellos designados por las partes y otros designados por un mecanismo previstos. Las partes presentan ante la comisión su caso como si fuera un caso contencioso, pero la ventaja es que no sólo se pueden discutir cuestiones jurídicas, sino otras que van más allá. Luego de oír a las partes, el cuerpo elabora una propuesta, que tiene en cuenta los elementos jurídicos y extrajurídicos. La propuesta de la comisión no es vinculante, y puede ser rechazada por alguna de las partes.

El procedimiento es confidencial y no se corre riesgo, porque no hay posibilidad de imponer la solución que surja como propuesta. “Es una manera de avanzar”, dice Kohen.

Provincia especial

Si bien en la actualidad se las considera parte de Tierra del Fuego, las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur deberían constituir una provincia especial separada. En efecto, la ley de provincialización de Tierra del Fuego dice en su artículo 2 que su territorio queda sujeto “a los tratados con potencias extranjeras que celebre el gobierno federal, para cuya ratificación no será necesario consultar al gobierno provincial”.

“Si hay una solución a las Malvinas, la solución no va a ser que pertenezca a la provincia de Tierra del Fuego: esto es parte de la propaganda británica, muy presente en las islas, que dice que los consideramos parte de esa provincia, cuando es evidente que no puede aplicarse el mismo régimen de la provincia de Tierra del Fuego a la situación actual de las Islas, si es que queremos respetar el precepto constitucional que dice ‘respetando el modo de vida de sus habitantes’, y las resoluciones de la Asamblea General de la ONU y del Comité de Descolonización, que hablan de respetar los intereses de los habitantes”, explicó el abogado.

Según su criterio, esto resultaría atractivo para los pues en la actualidad el Reino Unido considera a las Georgias del Sur y las Sandwich del Sur un territorio de ultramar distinto del de Malvinas, con lo cual los recursos marinos alrededor de esas islas son directamente explotados –ilegalmente- por el Reino Unido.

El nombre de las islas

“Hay mucha confusión en esto: las Islas Malvinas son las Islas Malvinas en castellano, son las Falklands Islands en inglés y îles Malouines en francés… Se ha politizado la cuestión del nombre de las islas, cosa que no era así en el siglo XIX o antes. Decir Malvinas Islands es tan absurdo como decir Islas Falklands. Nos perdemos en el laberinto de cuestiones accesorias”.

El nombre de la capital

Si bien es un punto sensible, para Kohen no hay dudas: “El nombre de Puerto Argentino fue colocado por un decreto del gobierno argentino de abril de 1982. Durante todo el tiempo anterior a abril de 1982 utilizamos en el territorio continental la expresión ‘Stanley’. Creo que en una resolución del conflicto el decreto del Poder Ejecutivo diciendo que el nombre de una localidad es tal sería derogado”.

La organización de la provincia

En su propuesta, la provincia tendría que tener un estatuto especial, con todos los derechos y prerrogativas que tienen todo el resto de las provincias, pero con un régimen similar al de las regiones autónomas chinas de Hong Kong y Macao. Se trataría de un régimen de autonomía con características propias: régimen aduanero, fiscal, monetario y de inmigración propio.

También podrían conservar el inglés como lengua oficial.

Régimen migratorio especial

Ayudaría a contrarrestar la idea de que Argetina busca imponer un cambio total en la composición demográfica de las Islas. “Si decimos ‘respetando el modo de vida de sus habitantes’, esto es algo importante, como lo es que el inglés sea el idioma oficial”, afirma Kohen, y explica: “La autoridad de la provincia especial decidirá quién puede residir ahí y quién no. No cualquier argentino podrá vivir ahí: este régimen migratorio especial existe, además de en Hong Kong y en Macao, en la región de San Andrés en Colombia. Un colombiano de Bogotá, si quiere mudarse a San Andrés o Providencia, necesita la autorización del gobierno de San Andrés o Providencia. Es una manera de preservar el modo de vida de sus habitantes: si el día de mañana 10 mil argentinos se instalan en las islas Malvinas, habrá un cambio total en la composición demográfica y en el modo de vida de sus habitantes”.

Recursos naturales de los espacios marítimos En la actualidad, en Argentina las provincias costeras son las titulares de los recursos naturales del mar territorial, por lo que nada impide que se aplique el mismo criterio para las Malvinas.

 

 

Fuente: Infobae