Los primeros datos de una evaluación nacional sobre el dictado de clases remotas en tiempos de pandemia mostraron una respuesta rápida del sistema educativo, pero también un escenario de limitaciones en el acceso a la tecnología y la conectividad por parte de estudiantes y docentes que refleja la desigualdad que arrastra el país y acrecienta la brecha entre las escuelas públicas y privadas.

También brindaron señales sobre el pulso del futuro retorno progresivo a las clases presenciales, al revelar que 2 tercios de los padres tiene temor al contagio en las escuelas, pero que el 90% de los alumnos que cursaban en marzo continuarán con su escolaridad cuando arranquen las clases en los colegios, según lo adelantado por sus familias.

Se trata de los resultados preliminares de la Evaluación Nacional del Proceso de Continuidad Pedagógica, lanzada desde el Ministerio de Educación que conduce Nicolás Trotta. Con encuestas desplegada entre junio y julio en todo el país a 5.387 directivos de escuelas y 2.658 familias -incluídos 965 adolescentes, en alianza con UNICEF-. El informe final incluirá los datos de una tercera encuesta sobre 25 mil docentes y se presentará el 20 de agosto.

Los primeros datos fueron presentados el jueves desde el Palacio Sarmiento por Trotta, junto con la secretaria de Evaluación e Información Educativa, Gabriela Diker y la representante de Unicef ante Argentina, Luisa Brumana.

“En estos resultados quedan expresados los enormes desafíos que tiene nuestra sociedad, la realidad de desigualdad que hay en la Argentina, pero también el enorme compromiso de nuestra comunidad educativa para generar la continuidad pedagógica y el compromiso de todas las familias frente a este desafío impensado”, aseguró Trotta.

Trotta esxpresó que “nos va a permitir adoptar las medidas necesarias para profundizar algunos caminos decididos y modificar algunas otras decisiones en el campo pedagógico y educativo”. En esa línea, remarcó que “la evaluación de las políticas públicas en un elemento innegociable, pero lo importante es qué hacemos con esos resultados”.

La radiografía trazó un mapa con muchas aristas a trabajar:

* Respuesta del sistema educativo: Todas las escuelas tuvieron propuestas de continuidad pedagógica y el 95% de los hogares las recibió durante todo el período.

* Conectividad de los estudiantes: Refleja un escenario de limitaciones. Menos de la mitad de los hogares tiene acesso fijo a Internet de buena calidad en la señal. 27% accede sólo por celular y 3% no tiene internet. El 53% no cuenta con una computadora liberada para uso educativo. Todo profundiza las brechas: El piso tecnológico de los hogares con alumnos en escuelas del sector privado duplica al de los del sector estatal.

* Conectividad de los docentes: Muestra limitaciones de conectividad y equipamiento.

* Frecuencia de contacto: 3 de cada 4 directivos sostuvo que la escuela mantuvo contacto con los estudiantes más de una vez por semana, 9 de cada 10 al menos una vez por semana. Sólo un 10% de los estudiantes tuvo contacto 2 o 3 veces por mes o ninguno. Otra brecha: El 90% de los directivos de escuelas privadas habló de contactos más de una vez por semana y 70% en el caso de las estatales.

* Canales de comunicación: El celular es la vía de comunicación más utilizada. Fue desigual el acceso a las plataformas para reuniones virtuales, con 17% en las escuelas estatales y 73% en las privadas. “El canal de comunicación no permite sostener por sí misma una mejora de la calidad de la enseñanza, pero sí es cierto que genera condiciones para que pueda ser más compleja e intensiva”, expresó Diker.

* Contenidos: Un 90% de los directivos comentó que se concentraron en repasos y en la priorización y selección de nuevos contenidos.

* Respuestas de los adolescentes: 6 de cada 10 reconoce haber aprendido contenidos escolares nuevos e igual proporción aseguró manejarse mejor y de manera autónoma. Más del 70% quiere continuar con estos recursos en la vuelta a la presencialidad.

* Abordaje: Se dedicó en promedio 10 horas semanales en los hogares a las actividades escolares. El tiempo promedio de la jornada escolar simple es de 20 horas, aunque involucra tiempos de calidades y concentración diferentes.

* Devolución de docentes: 1 de cada 3 estudiantes tiene una continuidad pedagógica de alta intensidad, con tareas diarias y devoluciones de los docentes. El 4% no las recibe o no las realiza.

* Percepción de tareas por parte de los estudiantes: Casi el 60% dice que fue excesiva. Casi todas son individuales y asincrónicas.

* Acompañamiento en el hogar: El 19% de los padres manifestó no haber podido acompañarlos bien por las exigencias laborales. “Hay una proporción muy alta del apoyo de las familias”, indicó Diker.

* Recursos: Principalmente fueron clases de audio y video hechos por los docentes. El uso de recursos aumenta significativamente en escuelas privadas.

* Recursos pedagógicos del Ministerio: Los cuadernos impresos alcanzan su uso más alto en los hogares de mayor vulnerabilidad.

* Servicios alimentarios: La mitad de los comedores no continuó con el servicio.

* Atributos de los adultos que acompañaron: 9 de cada 10 son mujeres. “Si se considera que también lo son 8 de cada 10 docentes, la continuidad pedagógica ha sido sostenida predominantemente por mujeres”, anunció Diker. Un 30% habló de complicaciones por superposición con sus tareas laborales.

* Regreso a la presencialidad: 2 tercios de los adultos explicó tener temor por la posibilidad de contagios en las escuelas que se incrementa en el AMBA, Cuyo y NEA y tiene su expresión más baja en la Región Sur.

* Perspectiva de matrícula para el regreso: 90% de los estudiantes inscriptos en marzo continuarán al retomarse las clases regulares, según las familias. “En el 90% de los casos las familias sostienen que enviarán a sus hijos a las escuelas cuando las clases se reanuden”, sostuvo Diker. Del 10% restante, 88% habló de temor a los contagios (sobre todo en el nivel inicial). El 99% de las familias determinó que no cambiarán de escuela. “Hay una expectativa alta, aunque con temor, de regresar a las escuelas que manifiestan las familias”, afirmó Diker. “Tenemos que garantizar la obligatoriedad del acceso a la educación, que no es la discusión si presencialidad sí o no”, detalló Trotta, en referencia a docentes y alumnos dentro de los grupos de riesgo y a los temores. “Si hay familias que tienen miedo en una provincia en particular, nadie va a obligar a un padre a enviar a los hijos a la escuela”, recalcó.

* Disponibilidad de dispositivos: Diker remarcó que hay que prestar especial atención al 4% de alumnos sin ninguna continuidad pedagógica y al 10% que tuvo nula o baja frecuencia de contactos.