La provincia de Tierra del Fuego vuelve a demostrar su potencial para el mundo del cine. “Residencia del Fin del Mundo”, un film producido por Brasil en coproducción con Argentina. La locación principal será una restaurada hostería Petrel.

Nicolas Grosso es el Productor Ejecutivo de la película que se encuentra en etapa de preproducción y será filmada en Tierra del Fuego, dirigida por Fernando Fraiha en lo que será su segundo largometraje de ficción, tras escribir y dirigir cortos, documentales y programas de televisión.

Con un par de meses de trabajo encima y en un contexto de pandemia, Nicolás cuenta que el trabajo hasta ahora “va bien, con el grado de desafío que significa filmar una película, primero fuera de tu ciudad para ser productora de Buenos Aires, y seguidamente fuera de tu país para lo que es la productora brasilera involucrada”, algo que para la industria del cine es regular, trasladarse para filmar en diferentes lugares, pero que en el contexto de pandemia “dejan de ser normales porque hay un montón de elementos novedosos, ya sea sanitarios, como administrativos, para tener en cuenta” algo que calificó como “otra batalla más, además de las batallas habituales de las películas”.

“Estamos a la altura y avanzando bien. Día a día, y a punto de empezar rodaje esta semana” aseguró. La producción viene trabajando hace bastante, y el año pasado, en medio del trabajo de locaciones posibles para el rodaje, el encuentro con una estancia Petrel deteriorada por el abandono de años parecía haber materializado el escenario principal para la historia.

“La película ocurre en Tierra del Fuego” aunque podría haber sido filmada en otro lugar, la productora brasilera prefirió “ser muy fiel al relato, entonces apuntaron a Argentina primero”.

La llegada a Tierra del Fuego fue de la mano de Manuel Fernández Arroyo como productor local. Cineasta fueguino, encargado de varios documentales que relatan el pasado reciente de nuestra provincia.

Petrel representa un desafío enorme, porque si bien “es un edificio majestuoso”, el estado de deterioro era importante. “De eso se trata muchas veces las películas, recrear para la pantalla un montón de cosas que no existen, o están en estado de abandono y demás y nosotros tenemos el laburo de adaptarlo no solo al relato, sino que también ponerlas en pie a nivel estructural” explica Nicolás.

En Petrel “la base estética que tiene este espacio, la ubicación geográfica que tiene, lo inmerso que está en la naturaleza ese edificio puede más. Tiene un montón de pros más allá de la contra del deterioro” explicó el productor.

“Petrel fue un gran esfuerzo, un gran trabajo” pero no representaba “desmembrar un cuerpo ya existente para ponerle la piel que vos querés que tenga” por lo que, para muchos fueguinos y fueguinas, la película sin dudas va a tocar algunas fibras de nostalgia desde lo estético en ese lugar.

Obviamente, todo esto conlleva una inversión importante. No solo por el trabajo dentro de Petrel, que es una tarea más estructural, sino “distintos proveedores de Ushuaia, de Tolhuin y Río Grande, que están colaborando con nosotros para traslados, para hospedajes, para el departamento de escenografía muchísimo”.

Actualmente la inversión alcanza una suma aproximada de 10 millones de pesos en la provincia, “y estamos llegando al final de la preproducción. Todavía ni siquiera realizamos el rodaje de la película”.

Una inversión importante, acorde al tamaño de la película que, más allá del objetivo comercial, “la posibilidad de dar trabajo, de dar la oportunidad de inversión a una provincia en este caso y demás, de la mano de mis socios brasileros es algo que siempre me estimula mucho de los proyectos”.

En Tierra del Fuego se incorporó parte del equipo de producción, “muchas manos que nos están ayudando en la parte de producción, del área de arte, de escenografía y ambientación, muchísima ayuda. Ya sea para el trabajo de puesta a punto de Petrel, como el vinculo con los proveedores y demás”.

Frente a un contexto de pandemia y con caminos cerrados es indispensable “mucha mano y mucha cabeza local. Desde dónde conseguir un tacho de pintura más barato que otro, hasta tener que conseguir un pedazo de tela de determinadas características para tapiar un mueble. Uno llega con equipos de Buenos Aires y necesita ese know how”.

Obviamente, “más allá de que Petrel es la locación madre teníamos muchas otras locaciones a conseguir y también en el departamento de locaciones recibimos una mano importante”. Sumando también el trabajo de transportistas, catering, hotelería terminando de conformar “la gran familia de la película más allá de la gente que vino de Buenos Aires y de Brasil, con el director y el director de fotografía; las cabezas creativas más importantes”.

Sobre la relación con las autoridades locales, Nicolás contó que el vínculo viene desde hace “mucho más tiempo de que nosotros desembarcamos en octubre con parte del equipo técnico”. El primer nexo mediante la producción local fue con el Instituto Fueguino de Turismo, que “es la entidad que primero que nadie nos dio un apoyo y clara señal de interés por el proyecto”.

“No solo se declaró de interés turístico la película, sino las primeras autorizaciones que tuvieron que ver con el trabajo en Petrel y la libertad para hacer lo que nosotros estéticamente necesitábamos, una concordancia total en ese laburo”.

Vínculos con cosas más logísticas, vinculadas a los vuelos, “cosas muy complicadas como fue este año, y muy restringidos a movimientos entre las distintas zonas de la provincia. Cuando requeríamos distintas autorizaciones también se sumaron a ayudar otros ministerios del Gabinete Provincial”.

La segunda instancia de “gran colaboración y enorme agradecimiento que tenemos nosotros y yo particularmente, con la gente del COE (Comité Operativo de Emergencia) porque se predispuso a armar con nosotros un protocolo de trabajo viable”.

“Nosotros llegamos a términos que nos permitan ser cuidadosos con la gente local, con nosotros mismos y poder a la vez llevar una producción adelante” dijo y valoró el “dialogo permanente, un contacto permanente” asegurando que “uno no se puede descuidar ni un segundo con esta problemática”.

También puso en valor la relación con el “In.Fue.Tur y al COE solo palabras de agradecimiento. Nos han ayudado mucho. No era para nada claro que esta película sea factible porque la pandemia reduce la visibilidad a muy pocos metros, y lo estamos logrando, por lo que fue importante el apoyo”, y con los ingresos internacionales para los equipos de Brasil también pudiera llegar “ayudó muchísimo la secretaría de asuntos internacionales de la provincia”.

A nivel Municipal, “mantenemos contacto casi diario con autoridades de los municipios de Ushuaia y de Tolhuin, que también se han mostrado predispuestos a colaborar con nuestro trabajo en la película”.

Finalmente, consultado sobre el potencial de Tierra del Fuego y el desafío que pretende explotar el mismo a nivel audiovisual, Nicolás consideró que “más allá de la posibilidad paisajística que es evidente, me parece que tiene también un factor comercial importante al tener esta relación con Brasil y el grado de vínculo turístico que tiene la provincia con Brasil, es un punto que también sumó a la hora de seguir eligiendo Tierra del Fuego” para la producción de “Residencia del Fin del Mundo”.

Algo que considera “fue parte importante para que el gobierno nos tenga en cuenta también a nosotros”, y por otro lado valoró “nos estamos topando no solo con gente preparada y capaz para trabajar en películas”.

“Nos parece un poco que la problemática que tiene Argentina en general a nivel federal, como en un montón de ámbitos de la vida diaria, comercial y política; es que no terminamos de animarnos a vendernos en nuestras capacidades” reflexionó.

Contó su experiencia en coproducciones con Chile, “que ha aprendido en los últimos años, con una industria cinematográfica mucho más acotada que la nuestra; a venderse en el mercado internacional como locación, como set para filmaciones y ha fomentado una industria real”.

“El Instituto Nacional de Cine tiene que hacer los esfuerzos para federalizar algunos recursos. Me parece que estos son los pasos que hay que dar, hacerse valer” insistió y aseguró que si “las provincias se empiezan a animar a que se pueden venir a filmar acá, la gente de Buenos Aires se ve tentada y se manda”.

“Me parece que Tierra del Fuego tiene un gran potencial para producir cine, incluso más que otras provincias” señaló finalmente. Un desafío que crece a la par del desarrollo educativo que propone la provincia en esta materia y en las decisiones políticas que se puedan tomar en este sentido.