Uno de los desafíos iniciales de los programas de vacunación contra la enfermedad de COVID-19 tuvo que ver con su distribución: Asegurarse de que cualquier persona que reciba una primera dosis de Pfizer, Moderna o la vacuna que sea, pueda ser emparejada con una segunda dosis del mismo tipo.

Combinar diferentes tipos de vacunas nuevas, desarrolladas en menos de un año, para combatir un virus nuevo no suena como una buena idea. No obstante, los resultados iniciales de un pequeño estudio en España parecen indicar que este escenario es posible; con excelentes resultados a largo plazo.

Según informó Nature, los resultados preliminares del ensayo clínico CombivacS, una investigación de más de 600 personas liderada por el Instituto de Salud Carlos III, son los primeros en mostrar los beneficios de combinar diferentes vacunas contra el CORONAVIRUS.

Cabe destacar que se trata de un ensayo clínico Fase 2 en el que se realizó la administración de la vacuna BioNtech/Pfizer en personas menores de 60 años que habían recibido una primera y única dosis de la vacuna de AstraZéneca, con una diferencia mínima de 8 semanas entre una aplicación y la siguiente.

Mientras que la primera es una vacuna de ARN mensajero que le enseña a las células a producir una proteína que desencadena una respuesta inmunitaria dentro de nuestro organismo; la segunda consiste en una versión inofensiva y debilitada de un adenovirus que estimula el sistema inmunológico.

A primera vista, es sorprendente que las 2 estrategias diferentes sean efectivas en conjunto. Sin embargo, “la respuesta del sistema inmunitario se potencia mucho”, informó el instituto de salud en un comunicado.

Sobre los efectos adversos observados, informan que entran dentro de lo esperado, son de carácter leve o moderado y se restringen mayoritariamente a los primeros 2-3 días después de recibir la vacuna.

“Diferentes países europeos; entre los que se encuentran Alemania, Francia, Suecia, Noruega y Dinamarca; recomiendan pautas de vacunación combinadas en personas menores de 60 años que han recibido una primera dosis de Vaxzevria (AstraZéneca), mientras que las autoridades sanitarias de otros países analizan la evidencia científica para considerar la posibilidad de incorporar pautas heterólogas en sus estrategias de vacunación”, finaliza el informe del Instituto de Salud Carlos III.

“Conocer si es posible implementar esquemas heterólogos de vacunación empleando vacunas de diferentes fabricantes permitiría el diseño de campañas de vacunación más flexibles, lo cual permitiría acelerar el proceso y facilitar la solución de posibles eventualidades, como el impacto producido por un freno relacionado con procesos de suministro”.