Por Fabiana Morúa.- La integrante de A Limpiar Ushuaia, Maia Muriel, celebró la prohibición unánime por parte de la Legislatura Fueguina por la instalación salmoneras en el Canal Beagle.

Finalmente, la Legislatura Fueguina aprobó por unanimidad el Proyecto de Ley que prohíbe la salmonicultura en Tierra del Fuego, actividad que amenaza no solamente al ambiente, sino también a la salud y a la economía de Tierra del Fuego.

La norma puso a Argentina en los ojos del mundo, al posicionar al país como el primero en tomar una decisión tan importante respecto del cuidado ambiental y la salud de los y las consumidoras.

Tiempo Fueguino dialogó con Maia Muriel, integrante de A Limpiar Ushuaia, quien destacó “el trabajo en conjunto de las diversas organizaciones y la sociedad civil, no solo hablamos de ambientalistas o de personas que se encargan de promover este tipo de acciones y luchas; sino de fueguinos y fueguinas que están interesados en vivir bien, con una buena calidad de vida y la importancia de este tipo de decisiones”.

Muriel sostuvo que, “que se haya votado en una Ley, nos convierte en noticia a nivel nacional y es probable que tenga repercusión a nivel mundial”.

“Desde A Limpiar Ushuaia, en el caso puntual de las salmoneras, fue acompañar a lo largo de estos años a una de las Asociaciones que es Manekenk que se puso al hombro esta campaña de darle difusión. La realidad es que, para mí, es destacable este trabajo de lograr entre varias asociaciones más fuerza para el trabajo en conjunto, la importancia de que funciona el activismo y dar a conocer dado que muchas veces se trata de temas donde hay desconocimiento de los daños, de la contaminación y la gravedad para el futuro”; sostuvo la activista.

“A nivel particular, desde los gastronómicos lo vivenciamos desde la importancia de lo que se consume como consumidores de este tipo de productos para la salud humana”, indicó.

TF: ¿Cómo acciona o accionó A Limpiar Ushuaia respecto de las salmoneras?

Maia Muriel: “A Limpiar Ushuaia, así como el de Río Grande y el de Tolhuin, es un movimiento abierto de personas de la sociedad civil, no nos reconocemos como una organización ambientalista, sino que es una organización que busca formas y propulsar acciones para vivir mejor, más saludable y en armonía con el entorno; en el cuidado de la naturaleza fundamentalmente”.

“A partir de allí, nosotras llevamos adelante ciertas acciones de las cuales somos impulsoras; pero en el caso de la salmonicultura o el corredor del Beagle acompañamos porque coincidimos en los fundamentos; acompañamos desde la difusión”; comentó Muriel.

Remarcó que “es parte de nuestro trabajo, siempre pensando en la educación ambiental para educar a través de la acción. Todas nuestras acciones tienen relación con llevar a la población el conocimiento sobre esta temática dado que creemos que la mayoría tiene que ver con la falta de conocimiento sobre las problemáticas y cómo nuestras acciones afectan al ambiente como a nuestra salud”.

“Es el caso de la salmonicultura que hay mucho desconocimiento en cuanto a la gravedad de lo que puede generar a futuro y lo que genera el consumo de ese tipo de salmón en la salud”; afirmó.

TF: Cómo y con quien se asesoran desde la agrupación?

MM: “Dentro del movimiento cumplimos distintos roles partícipes en la ciudadanía, desde la salud, la educación, cargos en el gobierno. En el caso mío es desde el turismo y la gastronomía, por ello, mi primera experiencia con la problemática fue atendiendo al turismo, turistas extranjeros que nos preguntaban de dónde era el salmón que se servía porque si era de Chile no lo querían consumir, esto en 2008; ellos sabían que era nocivo para la salud”.

Sin embargo, “ese salmón en 2008 no había llegado a Tierra del Fuego; cuando el proveedor que nos entregaba el salmón lo cambia nos dimos cuenta inmediatamente de la merma, de la calidad dado que era un salmón que teñía el agua por ello lo discontinuamos. Un salmón natural, salvaje no tiñe el agua”; detalló Muriel.

“Ese era el desconocimiento que teníamos respecto lo que sucedía cruzando la frontera y recién ahí, dado que se tapaba esta situación sobre la pérdida del ecosistema, de la biodiversidad, la contaminación de las aguas, el escape de salmónidos; todo lo que después fuimos aprendiendo”; aseguró la activista.

Al mismo tiempo, resaltó que “lo de Chile fue tan grave que no se pudo tapar más, por eso, si uno escucha como en mi caso desde el turismo, no podemos dejar de mirar cuál es el impacto sobre la actividad”.

Paralelamente, expresó que, “por suerte, los legisladores votaron de forma unánime, allí se nota el acompañamiento y que estuvieron a la altura de la circunstancia donde escucharon la voz de todos los fueguinos que se levantaron”.

TF: ¿Cuáles son las expectativas que tiene a partir de ahora?

MM: “A mí me genera esperanza, primero que el pueblo se manifieste, que las personas que habitan el lugar se den cuenta de la importancia del cuidado del entorno y que vivimos en un paisaje muy sensible, así como la importancia de preservarlo”; comentó Muriel.

Declaró que “desarrollo no es destrucción, hablar de progreso y producción a futuro es del pasado; ahora hay que empezar a pensar que, lo que vayamos a hacer como habitantes de esta tierra, es en relación al ambiente, tiene que estar incluido dentro de una responsabilidad del empresariado, del público sobre el cuidado del ambiente; pensar en los impactos futuros; algo que no se tenía en cuenta”.

“Cuáles son los impactos y la forma de minimizar; si realmente tiene sentido impulsar algo en deterioro de otra actividad –como el turismo- que es más genuina y que preserva el ambiente”; explicó.

Finalmente, Maia Muriel sostuvo que “lo importante es pensar que no todo desarrollo es progreso. La posibilidad de parar y pensar qué lugar queremos, qué es lo queremos construir y hacia dónde miramos. A mí me entusiasma pensar que la sociedad fueguina tiene la capacidad de activar y la importancia de impulsar este tipo de leyes que ponen como pionera a nivel internacional”.