Por Silvana Minue.

En Ushuaia, el vecino se hace un tiempo de su trabajo de electromecánica del automotor para dirigirse a la Casa de Gobierno de la provincia, alrededor de las 14 horas, todos los días, para cantar el himno y pedir que se respeta la Constitución Argentina.

Con la bandera argentina colgada a su espalda, sin barbijo o tapaboca, se ubica en la vereda y comienza a golpear un bidón vacío con un palo en señal de protesta. Luego de estar unos buenos minutos golpeando, mientras las personas deben esquivarlo para no toparse con él, o lo miran incrédulos, se pone a cantar el himno nacional, solo, con un ejemplar de la Constitución en las manos. Luego se prende un cigarrillo y se va caminando a seguir trabajando.

En la capital fueguina, se observa un cuadro pintoresco en el medio de la situación del COVID-19 que avanza en contagios y muertes a pesar de los intentos gubernamentales para pararlo. “Mi reclamo es que la gente se debe despertar y que se dé cuenta que nos tratan como animales y que la libertad de cada uno se lo gana trabajando”, cuenta Guillermo Aguirre a TIEMPO FUEGUINO.

Consultado si su protesta es por la cuarentena, como se ha visto con las llamadas marchas anticuarentena con varios motivos por la falta de trabajo que acarrea el distanciamiento o aislamiento social obligatorio, o porque descreen de las medidas de los gobiernos, o porque directamente descreen que haya un virus, Aguirre directamente responde “no tiene nada que ver con la pandemia, porque todo eso está comprobado que es una mentira, el virus existe, pero no es para que nos quedemos encerrados como animales”.

“Mi reclamo es para que, a las personas, desde que son chiquitos, se les enseñe el respeto por la bandera de nuestro país porque este país no va más si los políticos y jueces siguen robando, son todos corruptos”, subraya.

Hablando de su experiencia individual, dijo que las medidas impactaron “en no darme la libertar para trabajar además que ningún estado funciona bien, no me molesta que los políticos cobren el 1000% pero ya tenernos encerrados es cansador. El mayor problema que tienen la gente es el miedo”.

Según Aguirre, el aislamiento no afecta a sus ingresos económicos porque “yo puedo seguir trabajando, la cuarentena no me afecto”, indica que el problema es que “hay mucha gente encerrada con miedo y esto ya no puede ser” dijo.