La semana pasada, la Escuela Privada de Educación Integral Marina, de Río Grande envió a los padres de su comunidad educativa una nota en la que informaba que el maestro Gabriel Báez “a partir de ahora se llama Ana Victoria”.

Gabriel quería ser Ana Victoria y fue adoptando cambios en su aspecto físico con el transcurso del tiempo. “Uno de mis alumnos me dijo que yo no era feliz, y le dije que sí, que yo soy felíz, pero que ahora soy más feliz”, dijo Ana Victoria por Info3 Noticias.

“Habíamos acordado aguardar hasta fin de año, y hacer la transformación lenta. Pero en un momento me dijo que se sentía mal y no podía seguir esperando. Y que ya había realizado el cambio de género y ya tenía DNI con su nuevo nombre”, dijo Ángela del Toro, representante legal del EPEIM.

Desde la institución consideraron que la forma más sincera para avisarle a los padres era mediante una nota en el cuaderno de los alumnos. Además se los invitó a una reunión para que todos pudieran expresar lo que sentían ante esta situación, donde la mayoría manifestó su apoyo a la decisión de Ana.

“Muchas familias me conocían, o sea que no fue una sorpresa. Yo disfruto de esta profesión que amo. Y recibí tanto amor de mis alumnos que hoy están en el secundario, que me apoyaron en mi decisión”, dijo la docente.

En momentos donde aún se discute por la implementación de la Educación Sexual Integral en las escuelas, el tema de Ana Victoria tomó trascendencia nacional, debido a la forma de comunicarles a los chicos lo que significa el cambio de género y la libertad de una persona.

La docente les explicó a los chicos que “uno no elige el nombre que le ponen, y yo sí, ahora mi nombre es Ana porque mi mamá se llama Ana, y Victoria porque he superado muchas cosas en mi vida”.