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5 de marzo de 2026

Opinión: Arriesgando médicos por una foto

Por Néstor Schumacher.-

Quien vive hace años en Tierra del Fuego tiene dos cosas bastante claras, que son casi axiomas del ser fueguino: los inviernos son crudos y la clase política siempre encuentra la forma de sorprenderte. Los hemos visto en todas las clases y formas de cargos públicos, siempre ir un paso más en la dirección del ridículo. Ojo, algunos funcionarios destacan por sus gestiones frugales y prolijas; pero los más vistosos son, los que más “meten la pata”.

En la semana pasada, mi capacidad de asombro fue puesta en prueba otra vez. Parece que desde la gestión de FORJA buscan romper algún tipo de récord por más medidas insólitas en un mandato. Aviso, vienen picando en punta.

La situación en cuestión, involucró a trabajadores y trabajadoras de la salud, que en medio de una intensa nevada, realizaron un operativo para hisopar a posibles casos de riesgo derivados del positivo en el Bar “Santos” de la ciudad de Ushuaia. En el puerto, a la intemperie con una de las nevadas más fuertes de este invierno, hasta entrada la medianoche el personal de salud realizó 40 toma de muestras.

La idea, desde la teoría, sigue los parámetros del rastreo de cadena de contacto. Saber de forma rápida quién estuvo en contacto con un positivo y si posee el virus, permite “cortarle” el paso a personas que no lo han contraído. También, testear en zonas abiertas y desde los autos de los posibles contagiados, fue un método que se ha demostrado eficaz en lugares como Corea del Sur. ¿El problema? Estamos en Ushuaia, en invierno. Quizá es el primer invierno en la isla del funcionario que propuso la idea, que justo se había encontrado con un artículo de cómo hisopaban en Corea del Sur al inicio de la pandemia del COVID-19. Para aivsarle, la práctica estaba concentrada en Seúl e Incheon, donde la primavera promedia unos 10ºC y no suele nevar.

Lo quizás más ridículo, es que hay un lugar preparado para que se realicen estas tareas sin riesgos de contagio: el Polo Hospitalario ubicado en el Polideportivo. El lugar se preparó, según el Dr. Corradi, subsecretario de Políticas Sanitarias del Municipio, para evitar contactos entre las personas a ser testadas y cuenta con sectores especiales para que el personal de salud pueda cambiarse. Uno podría intuir entonces que el problema por ahí no pasa con las instalaciones del Polo Hospitalario, sino con quién lo hizo. Quizá los celos no dejan que el operativo que arme uno, se haga en la obra del otro, no vaya a ser que la gente piense que las medidas están consensuadas y reina la lógica en el Ejecutivo Provincial.

En muchos casos, lo que prima para el político, es la foto. Esta “foto” es la que usaron desde el gobernador hasta ministros para contarnos una historia. En esta épica melellista, el gobierno pone el cuerpo para cuidarte a vos y a tu familia. Resalta la situación de crisis, no vaya a ser que se te ocurra pedir algo, y la necesidad de unidad (si criticás estás atentando contra el trabajo del personal de salud). En esta bella ficción del mundo Melella, se cierra el discurso arrobando a Wado de Pedro, Ginés Gonzalez García y Santiago Cafiero, siempre con la idea de sumarse unos porotos en Buenos Aires.

Para no ser uno “que reste” vamos a darles unas críticas constructivas a los muchachos y muchachas de San Martín 450. Digamos que quisiesen usar el Polo Hospitalario para dichas tareas pero el mismo no estuviese acondicionado. En seis meses de cuarentena podrían haber colaborado, junto al Municipio, para preparar el espacio para hisopados en tránsito. Digamos que no hay plata para reacondicionar los espacios… ¿No era más sencillo buscar un lugar techado? Una estación de servicio, por ejemplo, tiene un techo alto, espacio para que pasen los autos y suelen estar orientadas de tal manera que no las golpea el viento de lleno.

Además, queda un espacio cerrado para que el personal de salud, pueda descansar entre test y test. Acá el problema siempre es el mismo: nos quieren vender su improvisación y pobres condiciones laborales como algo bueno. Que los médicos, enfermeros y personal de salud salgan a ponerle el cuerpo a la pandemia, cobrando mal, sin descansos, con equipamiento deficiente y ya con seis meses de desgaste mental y físico, habla de su profesionalidad y compromiso para con la sociedad. No habla bien del gobierno, sino que revela una falencia en la planificación de medidas.  La gente que trabaja en salud arriesga la vida todos los días, arrojarlos bajo una intensa nevada a trabajar por horas no solo es innecesario, es cruel.

Molesta que no haya diálogo con los otros actores involucrados y que no estén preparados, pero por sobre todo, molesta que busquen dividir con el discurso. Ahora quién critica, es el malo y el que atenta contra el trabajo. Que lejos quedaron los tiempos donde ellos eran los que criticaban, buscando que “todos vivamos mejor”.

La ciudad de Ushuaia hoy, está viviendo una situación de posibles rebrotes del virus. Es probable que haya otra ocasión que amerite hisopados en gran cantidad con poco tiempo de antelación. Invito al gobernador y sus funcionarios, a pensar alternativas donde no expongamos a nuestros profesionales. Que tengan acceso a condiciones dignas de trabajo, para por lo menos, desde donde pueden, ayudar a aliviar la carga con la que vienen transitando estos meses anómalos y complejos. Sorpréndame una vez, aunque sea una sola, con una medida que no sea una oda a la ineficacia estatal.

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