De acuerdo a un medio especializado, la finlandesa Nokia y la firma china Xiaomi mantendrían conversaciones con empresas radicadas en Tierra del Fuego, con el propósito de comenzar a producir algunos modelos de teléfonos celulares. Afirman que es uno de los sectores en los que se estaría comenzando a incentivar una nueva corriente de inversiones.

Según confiaron a iProfesional fuentes del sector, dos empresas clave de este negocio, como Nokia y la china Xiaomi, están tanteando a fabricantes locales para comenzar a producir equipos en isla.

“Estas dos compañías están en conversaciones para encontrar partners en Tierra del Fuego con el objetivo de localizar la fabricación de equipos en territorio nacional”, señaló una alta fuente.

Según reveló a este medio, el interés se potenció durante la última edición del Mobile World Congress, que se desarrolló a fines de febrero en la ciudad de Barcelona.

Dicho interés –de acuerdo con la misma fuente- parece ser bastante firme ya que directivos de ambas compañías viajaron en las últimas semanas a la Argentina para conocer instalaciones y definir eventuales alianzas.

De sellarse los acuerdos, implicará más inversiones para un polo que el año pasado generó una facturación de más de u$s3.200 millones.

“Estamos viendo más movimiento y esto es muy importante para el sector”, agregó el directivo, que resaltó que el interés de firmas del exterior por instalarse en el país a través de un socio local “es en parte el resultado del plan de competitividad”, que está permitiendo bajar costos, llegar a los retailers con menores precios y dar más previsibilidad frente a la importación.

Un eventual regreso

El interés de Nokia y Xiaomi no responde a cuestiones aisladas. De hecho, en marzo, Tierra del Fuego pasó a ser una de las plazas en el mundo donde se fabrican los dispositivos de la marca Caterpillar, que apuntan al mercado “heavy duty”, como la industria minera, petrolera y de la construcción.

Bullit, la licenciataria a nivel mundial de la línea de celulares “resistentes” Caterpillar, firmó un acuerdo con Telecomunicaciones Fueguinas (TelFu), que ya permitió la creación de 60 puestos de trabajo.

Pero las operaciones de Nokia y de Xiaomi, de concretarse, serían de mayor impacto.

La primera de las firmas supo ser uno de los grandes símbolos de la telefonía celular a fines de los `90 cuando dominaba el mundo con su modelo 3310, conocido como el teléfono “ladrillo”. Su presencia como líder global se extendió hasta 2012, antes de sucumbir.

Nokia también fue un jugador fuerte en el mercado argentino, donde contaba con producción local, de la mano de la compañía IATEC, perteneciente al Grupo Mirgor.

Xiaomi es un gigante chino prácticamente desconocido en la Argentina. Cuenta con 18.000 empleados y tiene presencia en 70 mercados, principalmente asiáticos.

Es una compañía joven, que fue creada en 2010 y hoy ya cuenta con una operación nada despreciable, dado que representa el 7% del mercado global de teléfonos celulares.

Su creador es Lei Jun, también conocido como el “Steve Jobs chino”, dado que en un comienzo los dispositivos tenían una gran similitud con los de la marca Apple.

Cuando el macrismo decidió terminar con la producción nacional de notebooks y computadoras, a comienzos de 2017, y avanzó con una fulminante quita de aranceles a las importaciones, todo apuntaba a que sobrevendría una profunda reconversión del régimen industrial de Tierra del Fuego.

Tras el cisma que provocó esta medida tomada por el Ejecutivo –que derivó en la desactivación de varias líneas, que en 2013 habían llegado a generar 1,3 millón de portátiles-, el Gobierno avanzó luego con una rebaja de aranceles a todos los productos electrónicos importados, que comenzó a regir este año.

Las empresas fueguinas, en tanto, fueron beneficiadas con la eliminación automática de los impuestos internos.

Pero el macrismo dejó en claro su estrategia: incrementar el nivel de competencia en el mercado de la electrónica para así lograr bajar el precio de la “canasta tecnológica” y acortar la brecha respecto del mercado que en los últimos años fue tomado como referencia: Chile.

Ahora, a cuatro meses del acuerdo sectorial -que involucró a las compañías que producen marcas propias y bajo licencia, a la UOM y a los gobiernos nacional y provincial-, el presente de Tierra del Fuego luce más promisorio.

El pacto de competitividad, que bien podría ser rebautizado como el “Vaca Muerta fueguino”, estableció la suspensión de paritarias por el término de 24 meses a partir de junio de 2018, además de una agenda de trabajo para avanzar con mejoras en temas como ausentismo, procesos logísticos y simplificación aduanera.

En un año complejo para el consumo en general, las empresas instaladas en el polo fueguino se distancian de otras ramas de actividad y ahora trabajan con una proyección más positiva, aun tras la baja paulatina de aranceles a los productos importados.

Por un lado, ayuda la cercanía del Mundial de Rusia, que está incentivando la producción nacional de televisores, especialmente los de mayor valor agregado y pulgadas –que mejoran la rentabilidad de la categoría-.

En el primer bimestre del año salieron de las líneas de montaje más de 570.000 unidades LED, un 90% por encima del mismo lapso de 2017.

También, en el sector prevén un mayor despegue del mercado de equipos de aire acondicionado, que se había mantenido planchado en los últimos dos años.