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17 de junio de 2024

Mattia, un joven italiano en el fin del mundo

Mattia Giorni es un chico italiano, de 17 años, que vive temporariamente con una familia de Ushuaia en el marco del programa internacional de intercambio cultural que lleva adelante la organización AFS, una de las más reconocidas del mundo en la materia, con “estatus consultivo” de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Junto a David Espinosa, colaborador voluntario de la asociación en el ámbito local, Mattia pasó por FM Master’s para contar su interesante experiencia en intercambio estudiantil en la ciudad más austral del mundo.

Los programas de intercambios estudiantiles involucran a chicos de entre 15 y 18 años de distintos lugares del mundo. La organización está establecida en aproximadamente unos 70 países. En el curso de los últimos años pasaron por Ushuaia estudiantes de lugares tan diversos como Alemania, Estados Unidos, Tailandia, Finlandia, Noruega e Italia.

Mattia, en un español bastante fluido, definió que su experiencia “estuvo re linda desde el principio”. Claro que lo primero que le llamó la atención fue el frío, “más que nada, fue la primera cosa, pero fue un frío lindo, digamos. Fue un paisaje muy distante de lo que yo imaginaba de Argentina. Me gustaron las montañas, los paisajes, la naturaleza. Es un lugar muy lindo”.

Oriundo de un pueblito de la región de la Toscana llamado San Giovanni Valdarno, de alrededor de 20.000 habitantes, reveló que propuso en AFS un listado de países a los que le gustaría acceder: “Elegí países como Rusia, Francia, Bélgica y también Argentina. No estaba en el primer lugar, pero estaba. Porque yo allá estudió en una escuela de idiomas, entonces quise aprovechar esta experiencia para irme a un lugar donde podía hablar un idioma que estudiaba allá en Italia”.

AFS finalmente eligió Argentina para su intercambio, y puntualmente la ciudad de Ushuaia: “Ya conocía Ushuaia por el nombre de la ciudad más austral del mundo, ya sabía que iba a un lugar frío, pero con un paisaje hermoso y diferente del resto de la Argentina. Eso estuvo muy emocionante desde el principio. Cuando vine fue muy impactante”.

David explicó que lo que normalmente se hace es buscar que los chicos de intercambio vayan al mismo colegio que van los hijos de la familia que los recibe. En el caso de Mattia, no tiene hermanos que estén en edad escolar, y se le eligió el José Martí, “que ya tenemos contacto con el colegio y una buena relación. La mayoría normalmente termina yendo al José Martí, que es un colegio que les queda cerca a todos, o al Polivalente de Arte. Hemos tenido chicos también en las escuelas experimentales. Pero es de acuerdo mucho a lo que prefiera la familia que recibe” se explayó al respecto.

En cuanto a las actividades que el intercambio prevé fuera de la escuela, en realidad los chicos pueden hacer lo que quieran, básicamente. “Yo empecé los scout y fui al gimnasio muchas veces” refirió Mattia, y aclaró que “nadie lo organizó, nadie me dijo ‘vos tenés que hacer esto, tenés que hacer eso’, sos completamente independiente, básicamente”.

En este momento en la ciudad viven dos chicos de intercambio, Mattia y Federica, también de Italia. “Estamos esperando una chica de Estados Unidos” anunció David.

La mecánica consiste en que la familia interesada en recibir un chico de intercambio proveniente de otro país, debe completar un extenso y puntilloso formulario con todos los detalles de la familia, “su rutina de familia, si hay alguna restricción dietaria, lo que sea. En base a eso se ve cuál es el mejor perfil. La idea es integrarlo al chico como uno más de la familia”.

Tanto es así que ya Mattia se fue de vacaciones con sus papás anfitriones. “Estuvimos en dos vacaciones” con su familia argentina, relató el italiano. En la primera fueron a El Calafate, donde “visitar el glaciar sí fue muy lindo, nunca había visto algo así”. Y en la segunda, en enero, “recorrimos la ruta 3, recorrimos Buenos Aires, Córdoba, y después volvimos por la cordillera”.

“No es un intercambio solamente estudiantil, ni de idiomas, es un intercambio cultural, entonces la familia lleva la cultura y la idea es que ellos conozcan eso”. El colaborador de AFS reseñó que en todo este tiempo en Ushuaia con los intercambios “siempre marchó todo bastante bien. Puede ser que haya alguna diferencia entre los chicos y la familia en algún momento. Por ahí les pasa que llegan creyendo que es un intercambio de idiomas, y cuando llegan acá y los papás le dicen ‘tenés que acostarte a las 10 de la noche’ ya no gusta tanto”.

Un dato curioso: David afirmó que “las mamás argentinas y los papás argentinos son muy cariñosos. No conciben mucho la idea del hijo tan lejos, entonces los adoptan muy rápido”.

Antes de la despedida, el joven europeo reseñó su impresión respecto de la gastronomía argentina: “Muy buenas las empanadas. La pizza, obviamente, siendo de Italia, es diferente. Y me gusta mucho el asado, el choripán y los alfajores”.

Quienes quieran conocer más a fondo los programas de AFS, o tengan la intención de involucrarse, se pueden contactar en Facebook como afsushuaia y en Instagram como @afs.ushuaia.

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