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17 de abril de 2024

Macri y Malvinas: crónica de una entrega anunciada

Rodrigo Moreno Calderón, Presidente de Unión Malvinizadora Argentina (UMA)- A través de un repaso por la política exterior del gobierno nacional desde 2015 con el Reino Unido, desde la Unión Malvinizadora Argentina reflexionan sobre el rumbo de la Causa Malvinas.

Tristemente, la gestión presidencial de Mauricio Macri, desde su inicio en diciembre de 2015 a la fecha, no fue otra cosa para la soberanía argentina y nuestros intereses nacionales en Atlántico Sur, más que una cachetada al Ser Nacional, una constante ofensa a nuestros héroes, y una ininterrumpida e intensa blasfemia a nuestra identidad y rica historia soberana.

Si bien durante la campaña presidencial Malvinas no apareció en la agenda del actual presidente, solo basta con recordar sus palabras en el año 1997 acerca de la Cuestión para divisar lo que se venía: “La verdad es que los temas de la soberanía en un país tan grande como el que tenemos nunca los entiendo mucho. Nosotros no tenemos un problema como los israelíes, que tienen problema de espacio. Acá lo nuestro es casi un amor propio. Es más, creo que las islas Malvinas serían un fuerte déficit adicional para la Argentina. Tengo entendido que al Tesoro de Inglaterra le cuesta bastante plata por año”.

Luego de estas palabras: ¿era esperable otra cosa que un gobierno pusilánime y genuflexo, en torno a nuestro Atlántico Sur? Claro que no… Aunque hay que decir que a más de uno sorprendió la velocidad y el descaro con el que viene sembrando la entrega.

Tan predecible era toda esta pesadilla, que cuando salió electo presidente de los argentinos, hasta las mascotas británicas implantadas en nuestras islas festejaron como propio su triunfo.

Pero la alegría y el alivio no solo estuvo en la prueba viviente del mecanismo colonial, sino en las empresas que planean en un futuro muy cercano explotar nuestros hidrocarburos. Así lo expuso la agencia Télam: “Los mercados petroleros estiman que ahora existen algunos indicios de que Argentina tendrá una postura más suave al respecto, bajo un gobierno con ideas políticas distintas a otros que lo precedieron, según los analistas que informaron de esta duplicación de reservas de Rockhopper”.

Lo que comenzó explícita o implícitamente anunciándose a finales de 2015 con el tibio discurso inaugural del electo Presidente en el Congreso, continuó su curso con la negociación y reapertura del ya fracasado “paraguas de soberanía” anunciado descaradamente luego del viaje a Davos en enero de 2016.

A paso firme y a toda velocidad se defecó en septiembre del mismo año una lesiva y vergonzante “hoja de ruta”, que se denominó “Comunicado Conjunto” (CC) y que no es otra cosa que una réplica berreta de aquellos Acuerdos de Madrid (el peor antecedente de la historia del reclamo). En este nuevo documento entreguista, que se acordaba como objetivo “compartido”, que nuestro país cooperara en el robo de nuestros recursos, así como también en facilitar a los semovientes de las islas que nos desprecian, la conectividad con un continente que su amo busca parasitar a toda costa hace cientos de años.

Por si no queda claro el perfil de la política diplomática actual, debemos tener presente lo que dijo en funciones la ex Canciller Malcorra, quien haciendo alarde de un feroz desprecio y evidente desinterés por el ser nacional, llega a sostener que, en la ecuación anglo-argentina, la Cuestión Malvinas y la recuperación de pleno ejercicio de soberanía sobre gran parte de nuestro Atlántico Sur usurpado, es solo el 20%. Por lo que según ella es conveniente avanzar en el otro 80%, que no es otra cosa que permitir nos despojen de nuestras riquezas.

Si bien algunos cipayos o idiotas útiles ven la cooperación como un síntoma de normalización positiva y auspiciosa (incluso de “madurez”) en las relaciones con un imperio anacrónico, usurpador, especulador e históricamente parasitario y deliberadamente nocivo para nuestro país, a mí y a muchos argentinos bien nacidos, solo se nos presenta, por los resultados que arrojó y arroja, y la rapidez con que los despide, como un cuadro clínico de diarrea político-diplomática calculadamente inducida, y volcada sin filtro alguno directamente sobre nuestra soberanía y nuestros  legítimos e históricos derechos e intereses nacionales.

Lo que debemos tener bien claro es que aquella agenda de trabajo conjunto que se caratula de “bilateral” y se viene desarrollando desde el inicio de la gestión, sólo tiene dos partes en la formalidad de los participantes, pero siendo total e indiscutiblemente unilateral en cuanto quien impone las condiciones y a qué intereses favorece: que no son otros que los británicos, y en claro detrimento de los argentinos.

Eso sí. Aunque no guste lo que hacen, si hay algo que debemos destacar, es que no se olvidan ni de los detalles. En enero de 2017, la Ministra de Desarrollo Social, Carolina Stanley, en sus salutaciones por el nuevo año y en lo que pareciera un claro tanteo de opinión pública más que un error, expone en la página oficial de su cartera un mapa sin las islas Malvinas, las Georgias del Sur, las Sandwich del Sur, ni la Antártida. Algo que se repetiría mucho, aunque siempre por cuestiones involuntarias.

Si bien es verdad que Macri dijo que no entendía las cuestiones de soberanía, también es cierto que hasta el más infradotado sabe que no es ni va a ser nunca de interés para el contumaz imperio británico hablar de soberanía, si se le facilita la estadía abriéndole las puertas a todos sus caprichos, que clara, pura y exclusivamente están orientados a lograr la cómoda extracción de lo que por derecho corresponde a los argentinos, así como un posicionamiento geopolítico estratégico invaluable.

Observemos el siguiente cuadro de situación: nos piden vuelos y avalar la conectividad con el continente, ¿y qué nos dan a cambio? Nada. Nos piden “remover”, revisar u omitir la aplicación de normas sancionadas en el Congreso de la Nación en relación a la protección de nuestros hidrocarburos ¿y qué nos dan a cambio? Nada. Nos piden cooperar con información de nuestro lecho marino para así poder optimizar su depredación pesquera en nuestro mar argentino, y así seguir obteniendo suculentas ganancias con el robo de nuestros recursos ¿y qué nos dan a cambio? Nada.

Seamos claros. Lo único que nos brindan, son las mismas tristes promesas que en los 60´ y 90´. Esas que los mismos usurpadores se cansaron de incumplir, y que demostraron ser únicamente una artimaña vil y un fraudulento mecanismo dilatorio para avanzar unilateralmente en sus intereses (tal cual hicieron y hacen), tomándonos el pelo al final de todo desencuentro, al decir siempre y sin fisuras, que, después de todo, la soberanía no está ni estuvo en discusión, nunca.

Así es la vieja y conocida “estrategia” británica que hoy surte efecto en nuestra diplomacia, y que solo se orienta a lograr que un circunstancial gobierno argentino pusilánime y genuflexo (como el actual), rodeado de consejeros manipulables, sin ideas, idoneidad ni trayectoria, origine un antecedente que avale con hechos claros, silencios sugerentes y/o tibias declaraciones, “negociar” nuestros recursos, para ver si algún día, luego de sucesivos actos sumisión y entreguismo, ellos, los históricos genocidas y colonialistas del mundo, se dignan a siquiera “conversar” de soberanía.

El rotundo fracaso del “paraguas” y la “seducción” no solo es sostenido por mi y la amplia mayoría de los estudiosos en la materia, sino por su propio precursor, quien a finales de los 90´ dijo que dar todo a cambio de promesas, o incluso nada, tal cual sucedía entonces y sucede hoy, había no solo desvirtuado totalmente la estrategia por él planteada en su momento, sino que había producido grandes daños a la economía y a la soberanía, por forjar sucesivos y repudiables actos abiertamente contrarios a nuestros intereses nacionales, que significaban sembrar y cosechar antecedentes diplomáticos perniciosos, de los cuales será difícil volver atrás.

Hoy como antes, los británicos, en flagrante complicidad con la diplomacia mediocre que “nos representa”, hacen todo lo posible para: (1) evitar la presencia real de nuestro país en la conectividad, incluso impidiendo abiertamente que Aerolíneas Argentinas participe en los vuelos a las islas; (2) no comprometerse a dejar de depredar nuestro mar, sino todo lo contrario; (3) no comprometerse a lograr que el Atlántico Sur sea una zona de paz, negándose a su desmilitarización, en total contradicción de la Resolución 41/11; (4) seguir ininterrumpidamente avanzando en la extracción de hidrocarburos, ignorando y amenazando violar o tergiversar aún más la Resolución 31/49 (situación que ya están duchos en hacer con la pesca); y (5) evitar a toda costa iniciar prontamente las negociaciones recomendadas por la Organización de las Naciones Unidas en la 2065 para el caso Malvinas, y así algún día llegar finalizar con el colonialismo como reza la Resolución 1514.

En definitiva, y a la clara, no se comprometen más que con sus intereses. Pero lo grave de esto es que algunos ven un camino relativa o totalmente positivo, auspicioso y válido para la obtención de nuestros objetivos soberanos.

Solo desde la idiotez y/o el desprecio absoluto a los intereses nacionales, puede creerse que colaborando con la potencia genocida, que por ahora ilegalmente depreda nuestro territorio, logre obtenerse algún resultado positivo para los intereses argentinos. Más aún cuando los caminos son idénticos a los ya transitados, y que a lo único que condujeron en su momento y se orientan indefectiblemente hoy, es a la dilación de iniciar el proceso de descolonización recomendado hace más de 50 años, y que es lo sustancial de nuestro histórico reclamo soberano.

 

PROYECTOS ENTRE 2014 Y 2017

Reforma constitucional por Malvinas: Esta iniciativa busca que la Constitución de Tierra del Fuego hable explícitamente de la irrenunciable causa nacional, que es la “Cuestión Malvinas”, como lo hace la Constitución de la Nación.

Repudio por exploración y extracción de petróleo: Obtener que la Legislatura Fueguina declare su repudio a la exploración y futura explotación de hidrocarburos que pretende realizar el Reino Unido en las islas Malvinas y sus espacios circundantes.

Guardapolvos malvinizadores: Lograr que en las instituciones educativas donde sea obligatorio el uso de guardapolvos, sea también obligatorio que en ellos se coloque, en el lado superior izquierdo, una imagen de las islas Malvinas, la bandera y/o el escudo argentino y la frase Malvinas Argentinas.

Corrección del DNI: Lograr que la Legislatura fueguina se expida en favor de tomar las medidas tendientes a evitar que se sigan emitiendo Documentos Nacionales de Identidad en donde en su reverso figura nuestro país sin las Islas del Atlántico sur y todo el sector antártico (el 80% de nuestra provincia) y se coloque el nombre completo de nuestra provincia.

Carteles y folletos en aeropuertos: Solicitar a la legislatura provincial que pida a la empresa London Supply que coloque en los lugares de arribo y egreso de pasajeros carteles y folletos malvinizadores que informen al turista.

Frente Malvinizador Patagónico: Propone un trabajo conjunto entre provincias patagónicas, a través de actividades concretas, para reivindicar los derechos de soberanía sobre todo el Atlántico Sur. Charlas en Universidades; concurso de ensayos y un Foro Universitario Malvinizador de la Patagonia se incluyen entre las propuestas.

Logo de Malvinas en aviones de Aerolíneas Argentinas: Solicitar a la Legislatura Fueguina que declare de su interés que todos los aviones, o cuando menos los que estén destinados a circular en Latinoamérica, en su parte externa e interna, de manera visible, se coloque un logo de nuestras islas Malvinas, junto con la bandera argentina y con la leyenda que diga “Las Malvinas son y serán Argentina”.

La Argentina perla austral: Lograr que la legislatura fueguina declarare de su interés que sea inculcado en todo el pueblo fueguino, que cuando se cante la Marcha de Malvinas, se refiera a ellas como “la Argentina perla austral” y no como “la perdida perla austral”.

Defensa del billete de Malvinas: Que el Ejecutivo Provincial realice una presentación formal ante el Gobierno Nacional para que se mantenga la imagen de las Islas Malvinas, que forman parte del territorio de nuestra provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, en el nuevo billete de $ 50, con el tamaño y la misma disposición que el actual.

Documental soberano: Crear un documental desde el gobierno de la provincia, orientado a los jóvenes, donde se les informe sobre la biodiversidad, medio ambiente, soberanía, interés geopolítico y económico de nuestro país y nuestra provincia en el Atlántico Sur y los territorios antárticos.

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