Los médicos veterinarios de todo el país no atenderán al público debido a la agresión sufrida por un profesional de Morón, provincia de Buenos Aires, que fue duramente golpeado por el dueño de un perro y terminó internado.

En este marco, el veterinario de la ciudad de Río Grande, Jeremias Sarmiento, apuntó en FM MASTER`S que “nunca pasó de hacer paro pero intentamos acompañar lo ocurrido por nuestro colega que hace visible lo que nos sucede. Hemos pasado insultos, escraches en redes sociales, hasta golpes”.

Sarmiento dijo que en la profesión de veterinario hay mucho agotamiento y problemas de salud mental y “tiene la más alta tasa de suicidio, ya que es muy difícil, no se nos respeta como a un médico de personas”.

El veterinario relató algunos de los hechos de violencia que le ha tocado transitar mientras realizaba guardias veterinarias: “Por ejemplo, cuando atendí una guardia debí dejar a mi hija sola y se cayó por las escaleras”.

En este sentido, remarcó “la violencia no es la forma, no se debe dejar desbordar y atacar al otro. Soy el único colega que hace guardias nocturnas en Río Grande, debí poner personal que me acompañe, lo cual es un costo enorme para mi, porque ha llegado al local gente ebria que quiere que la atienda, gente que me ha robado mientras yo atendía, personas que me piden una atención gratis cuando no tiene plata, a las que les explico que actúo de buena onda pero hay costos que se deben cubrir. Otra veces me traen mascotas que no son de urgencia y le explicas que los lleven a su veterinario de cabecera, pero se van enojados y rompen vidrios. También han pasado que ataquen a mi familia. Yo soy una persona solidaria pero todo tiene un límite y cuando se pone el límite la gente actúa con violencia”, remarcó.

El caso que dijo “basta de violencia”

Con la consigna “Basta de violencia”, las clínicas veterinarias denunciaron lo ocurrido, a lo largo del país. No obstante, se aclaró que se seguirán atendiendo urgencias y tratamientos, sin otro tipo de atención (como venta de alimentos o peluquería canina).

La protesta surgió a partir de lo ocurrido el pasado jueves, cuando un veterinario recibió una brutal golpiza por parte del dueño de un caniche que había sido atendido y falleció horas más tarde.

El agresor es Cristian Javier Sosa, vecino de Castelar de 52 años de edad, quien había llevado a su perro a la veterinaria ADAP, en Morón por un tema de salud relacionada con la sangre. Pero, cuando se la devolvieron, la mascota tenía una herida que había sido suturada. Unas horas más tarde, murió.