Desde hace 22 años, el periodista Miguel Vázquez es, para los veteranos y la comunidad, el locutor oficial de la Vigilia en Río Grande. Junto a TIEMPO Fueguino repasó su primera participación, aunque deja en claro: “Los protagonistas son los veteranos”.

Quien haya estado alguna vez en la vigilia de Malvinas que organizan los veteranos en Río Grande sabe que no se vuelve igual de esa experiencia. Cualquiera que haya atravesado la barrera de la medianoche para recibir el 2 de abril, a la intemperie, en la costa del mar argentino y frente a las islas, sabe que la causa se siente distinta. Empieza a tener vida.

En medio de ese viaje hacia Malvinas existe una voz que hace más de 22 años lleva las riendas de este homenaje y el recuerdo por los caídos. Miguel Vázquez es, ante todo, el locutor oficial de la Vigilia de Malvinas. Entrevistado por este medio, recuerda los comienzos del lugar que hoy ocupa. “Rubén Cena era director de Defensa Civil, yo trabajaba en la Municipalidad y conocía a varios veteranos de Guerra”.

“Mirá, nos juntamos el 1º en un tacho al lado del mar. Por lo menos vení y hacenos cantar el himno”, le pidieron. Y agregó: ‘Vamos a cantar el himno, dos palabras y nada más. Esa fue toda la locución de la primera vigilia”, recuerda.

“Cantamos el himno a capella y esa fue mi primera intervención”, recuerda a 22 años de ese evento.

Y agradece: “Gracias a Dios ellos siempre confiaron en mi trabajo y me convocaron todos los años”. Es un acuerdo tácito que no que no requiere formalidades.

Tiempo Fueguino: Entonces siempre estuviste en la conducción de la Vigilia.

Miguel Vázquez: Hubo un año muy complicado, estaba en la gobernación Jorge Colazo y él quería poner el locutor de la Gobernación. Venía el presidente de la Nación, que era Néstor Kirchner, que a su vez traía su locutora oficial. Los veteranos dijeron “No, nosotros tenemos nuestro locutor oficial de la Vigilia”. Es el título que me han puesto. De todas maneras, vino la locutora de Presidencia y cuando el presidente Kirchner ingresa al Monumento dice: ‘Hace su ingreso al monumento de los caídos en Malvinas el presidente de la Nación, Doctor Néstor Kirchner’. Hubo aplausos, él entraba con toda la comitiva, entonces la locutora me miró, hizo un paso para atrás y me dijo ‘Seguí vos porque no sé que más hacer’.

TF: Hubo un período donde los ex combatientes no eran reconocidos, muy cercano al inicio de la vigilia ¿Cómo te convence ese llamado de acompañarlos en ese contexto en el que se vivía en aquel momento?

MV: Acá a los veteranos desde que vine y empecé a conocerlos, y conocer sus historias y demás; los vi de otra manera. Nunca los vi como segregados, como alejados. Siempre me interesó el tema y conocer y estudiar. También desde el periodismo gráfico hacer suplementos con sus historias y demás.

TF: ¿Percibías que en la sociedad había como una suerte de querer esconder la situación?

MV: No sé si querer esconderse. Lo que pasa es que también Río Grande es muy particular, porque vivió la guerra en primera persona. Todos los ciudadanos de aquella época fueron también un poco veteranos de guerra, porque sufrieron los embates del conflicto. Río Grande tenía que oscurecerse, había peligro de bombardeos. Entonces el que vivió esa época lo veía de otra manera.

TF: ¿Qué edad tenías cuando hiciste la primera Vigilia?

MV: Estamos hablando 22 años atrás, tengo 58; y 36.

TF: ¿Habías pensado tener una participación tan particular? Poniendo en perspectiva, desde esos tachos hasta la Carpa de la Dignidad y todo lo que hay alrededor.

MV: La verdad ha sido un trabajo de hormiga. De los veteranos, de toda la gente que ha acompañado ese momento. Ellos han ido haciendo cosas: hicieron su sede, su museo. Van a las escuelas a hablar. Un trabajo silencioso que han estado haciendo, que no sale por ahí en los medios de comunicación, pero ellos lo hacen. Y esa tarea Malvinizadora, creo que da su fruto en esto que vivimos ahora: una vigilia multitudinaria, que el que viene de afuera no puede creer que haya tanta gente. Incluso lo han remedado en otros lugares del país. Esa noche es inmensa la cantidad de gente que viene, uno a veces no la puede ni ver, desafiando las inclemencias del tiempo. La gente está, acompaña, porque es un sentimiento muy particular en Río Grande.

TF: Algunos se han referido a la Vigilia como sanadora para muchos ex combatientes. Gente que se reencuentra con esos sentimientos que enterraron durante mucho tiempo cada vez que viene ¿compartís esa visión?

MV: Es poder compartir con un par que lo va a comprender. Una cosa son los veteranos que están acá, que se juntan habitualmente, que están en las Vigilias. Y otra cosa es recibir a gente que quiere venir, veteranos de guerra de otras partes del país. Es sanador porque entiende su mismo lenguaje. Escuchan y saben de lo que está hablando. Fue muy sanador también entre las actividades Malvinizadoras que hizo el Centro de Veteranos de Guerra el programa documental que tuvimos ocasión de hacer en el 2008 que se llamó “Malvinas en la Memoria”, que fueron 17 capítulos que se emitieron por la televisión pública de Tierra del Fuego. Con reportajes a veteranos de guerra que nunca habían hablado de lo que había sido su experiencia en Malvinas. Son cosas que se van sumando en este tema Malvinizador, y en este tema sanador como es hablar y contar en primera persona lo que han vivido, lo que tenían adentro.

TF: Dijiste ‘Malvinizadora’ y me das pie para hablar de lo opuesto: la desmalvinización ¿consideras que se está llevando adelante un proceso de Desmalvinización a nivel nacional?

MV: Considero que desde los ámbitos políticos utilizan esta palabra en ambos sentidos. Hay acciones que se hacen en pos dé, y otras en contra dé. Habría que introducirse en el campo de la política internacional y del trabajo de las cancillerías para saber cuáles son. A simple vista uno cuando ve, si ve acciones que son desmalvinizadoras. Que van en contra de lo que uno quiere de la soberanía de nuestras islas.

TF: ¿Crees que eso puede llegar a cruzar hacia la isla y afectar de alguna forma la Vigilia y todo lo que pasa anualmente?

MV: No creo que pueda afectar a la Vigilia. Ni al sentimiento que tiene Río Grande en relación a Malvinas. Si a lo que es la política exterior, y nos afecta directamente porque Malvinas es parte de nuestra provincia. Eso es indiscutible. Desde ese punto de vista si, puede ser que sea desmalvinizadora. Aparte no siempre tenemos un discurso acorde, porque el 2 de abril vamos y con la mano en el pecho cantamos la marcha de Malvinas y por ahí hacemos otras cosas que van en contra de Malvinas.

TF: ¿Cómo te preparás para la Vigilia? ¿Tenés el discurso en la cabeza? ¿Lo escribís?

MV: Nada más que el orden en el que vamos a hacer las cosas. Ahora lo que se dice, lo que digo, sale de adentro. Lo que uno tiene, lo que uno va viendo en el momento. El hablar con uno, a veces me pongo a hablar a micrófono abierto para que escuchen todos los que están ahí con algún veterano que cuente una pequeña anécdota, que cuente algo. Siempre es sobre la marcha eso, no es que me preparo. Es algo que fluye, no hace falta preparar.

TF: ¿Qué pasa cuando Miguel ya no esté?

MV: (Risas) Yo digo que mientras Dios me de voz -porque cada vez uno al tiene más gastada-, voy a estar. No sé qué va a pasar. Desde el vamos que siempre pienso que nadie es indispensable en esta vida. Que va a venir otro, y quizás lo haga mejor. Ojalá lo haga mejor. No sé, no sé quién lo irá hacer. Hay muchos locutores buenos en la ciudad. Por ahí falta que alguien se acerque y muestre su interés. Nadie es indispensable, pero habría que pensar en algún locutor joven que lo quiera hacer.