*Por Mariano Memolli.- El día de la Antártida Argentina ha ganado conocimiento a lo largo de los años y se hizo cada vez más necesario sostenerlo como política de Estado para recordar la importancia geopolítica de una Argentina bicontinental. La continuidad científica desde 1904 hasta hoy es un hecho insoslayable como el soporte logístico necesario para sostener la actividad.

Los anuncios que se preparan para el próximo 22 de Febrero, día de la Antártida Argentina pueden girar en torno al inicio de las obras para el Polo Logístico Antártico, un deseo postergado por décadas. La materialización y concreción del proyecto abre esperanzas para imaginarnos visitar las obras finalizadas. Serán anuncios políticos y ejecutivos tan necesarios como bienvenidos.

Los otros anuncios deberían ir en concordancia con el traslado de toda la actividad antártica a la provincia para sostener, de esta manera, la política futura vinculada a los conflictos del Atlántico Sur y la Política Nacional Antártica.

Anunciar que toda la cúpula de la Política Nacional Antártica fijará domicilio y permanecerá viviendo en Ushuaia y Rio Grande durante toda la gestión en la Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur podría ser el inicio de una desconcentración de áreas del Estado Nacional ubicadas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La vocación antártica nace de ese deseo imposible de frenar de vivir en la Antártida y pertenecer a esa comunidad que hoy encabezan los fueguinos. Los conductores de la Política Nacional Antártica con responsabilidad ejecutiva pueden contar con el apoyo nacional, provincial y municipal para vivir en la ciudad de Ushuaia para, luego establecer un plan de viviendas y facilidades laborales para el resto de personal con domicilio en otras provincias que voluntariamente desee vivir en la provincia antártica.

El traslado de todas las instituciones del ámbito antártico ha fracasado al no implementar un plan gradual que contemple la realidad de quienes trabajan en ellas, además de un ámbito laboral que permita mejorar las condiciones de trabajo. El alquiler de viviendas, el costo de vida y el desarraigo han sido los mayores impedimentos para el cambio de sede. De igual manera ocurrió con los requerimientos  edilicios para la ciencia adaptados a los futuros desafíos y el espacio necesario que la planta técnica administrativa, sostén de la logística, científica y ambiental.

Pensar sólo en galpones para logística propia y de terceros programas antárticos es demasiado simplista e ineficaz. El proyecto funciona si es integral. No sólo para el Estado sino también para el desarrollo de la actividad no gubernamental y privada que puede generarse en torno al proyecto.

No puede plantearse al personal técnico y científico con los magros sueldos que cobran (no son los del CONICET) que reinicien sus actividades en una zona que, aún con un 100% de incremento salarial, no podrían sostener por los costos de alquileres y los insumos básicos.

El traslado del personal debe ser gradual y sostenido en el tiempo para evitar violencia laboral en traslados compulsivos. Por esa razón las autoridades, todas, deben dar el ejemplo y comenzar con su traslado a la provincia antártica. En lo personal aún conservo la directiva de la entonces Ministra de Defensa Nilda Garré de otorgarme una vivienda para comenzar mi vida en Ushuaia, pero era el único. No hubo acompañamiento. Fue una enorme frustración que transformé en la militancia de este tema para generar un proyecto posible, que no fracase como los anteriores por falta de visión integral. La experiencia, el tiempo de reflexión y la libertad de acción para abordar el tema se da mejor fuera de la absorbente función en cargos ejecutivos. Jamás pude dejar de pensar en implementar el proyecto.

Un proyecto integral considera todas las opciones, desde qué construir, dónde y la factibilidad, pensando en un crecimiento futuro.

La ciudad de Ushuaia es una ciudad preparada para albergar la actividad política, científica, ambiental y turística con un puerto en funcionamiento.

Iniciar con el Polo Logístico y un Polo Científico es un avance de importantísimas dimensiones, pero al pensar en el apoyo a todos los sectores que incluyen la Antártida, zonas subantárticas y Atlántico Sur la ciudad de Rio Grande aparece como un actor central. Puede jugar un rol privilegiado si comienzan obras para un puerto con servicios vinculados a la ingeniería y mecánica naval para buques logísticos, científicos, pesqueros y militares de cara al sur del Atlántico Sur. El puerto más cercano a la Antártida con estas capacidades en Bahía Blanca en la Provincia de Buenos Aires.

El puerto de Rio Grande brinda la posibilidad de expandir las zonas urbanas y productivas generando mayor presencia de PyMEs e industrias vinculadas al proyecto integral. Es parte de la visión: el Polo de Servicios para Antártida y Atlántico Sur de Rio Grande integrado a Ushuaia como la capital política, científica y turística de la Antártida, el Atlántico Sur y las Islas del Atlántico Sur.

Pero este proyecto servirá de muy poco o nada si no se contempla el proyecto político integral generando una presencia más productiva en el territorio nacional antártico y Subantártico. En este caso no se trata de una producción comercial pura sino también de evaluar la producción científica en las bases que nuestro Programa Antártico Argentino tiene desde 1904.

De cara al futuro espero anuncios “antárticos” que reactiven la construcción de laboratorios en todas las bases para incrementar la actividad científica e incluyan proyectos con cooperación internacional, también espero se pueda retomar el anuncio formulado en 2015 de la activación de la base Petrel como base conjunta permanente con capacidades aeroportuarias, y la adecuación ambiental de las bases, refugios y campamentos.

La actividad científica necesita una evaluación permanente de la producción científica por base integrando la cantidad de proyectos y el número de científicos alojados, dar prioridad a los trabajos de investigación y ambientales que incorporen jóvenes como futuro recambio además de una evaluación externa a la producción científico ambiental.

En las zonas subantárticas trabajar con todas instituciones vinculas a la pesca, oceanografía, hidrografía, meteorología, biología y sectores afines para las zonas subantárticas, en especial la CCRVMA.

La presencia en el acto del 22 de Febrero del Ministro de Cultura Tristán Bauer, puede ser el retorno al Programa Arte Argentino en la Antártida iniciado en 2005 y desactivado en 2016. Un nuevo proyecto de cultura será otra excelente política de Estado a incorporar. La refuncionalización del cine de la Base Carlini fundado en 2004, dio indicios del regreso a las políticas de la cultura. El regreso a la conectividad utilizando nuestros satélites ARSAT iniciada en 2009 con la instalación de las antenas en la Base Carilini, Esperanza y Marambio, nos permite pensar en la soberanía de las comunicaciones.

No menor sería el anuncio de una mesa de género e igualdad de oportunidades para tratar toda la problemática en esta materia que surge de la actividad antártica.

Para terminar el resumen destaco el hecho fundamental de la unificación de la Política Nacional Antártica en la Comisión Nacional del Antártico para evitar la atomización y sectorización inconducente de la actividad. Todos los sectores integrados, sin exclusiones como se pensó en 1946 y se reforzó en 1951 con la creación del Instituto Antártico Argentino.

La dinámica de la geopolítica y los futuros desafíos obligan a revisar los proyectos, a adecuarlos y mejorarlos.

Los anuncios del próximo 22 de Febrero son y serán importantes, en especial si se suma la visión integral de un proyecto antártico inclusivo y federal.

*El Dr. Mariano Memolli es ex Director Nacional del Antártico ex Jefe de la Base Antártica Carlini ex Jubany