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Río Grande
4 de febrero de 2026

La Patagonia austral empezó a cosechar trigo y cebada

La experiencia se desarrolla cerca de El Calafate y marca un hito productivo en una región históricamente ajena a la agricultura extensiva, desafiando el clima extremo y la falta de infraestructura.

Un proyecto agrícola inédito comenzó a dar resultados concretos en el extremo sur del país: en cercanías de El Calafate ya se están cosechando trigo, cebada y avena, en lo que representa un avance significativo para la producción primaria en la Patagonia austral.

La iniciativa es impulsada por tres ingenieros agrónomos que en 2024 conformaron la firma Agro Calafate y decidieron avanzar con producción directa en una región tradicionalmente vinculada a la ganadería y al turismo. Para ello arrendaron 370 hectáreas, de las cuales 200 se destinaron a avena y 170 a trigo y cebada, bajo un esquema productivo especialmente adaptado a las condiciones climáticas del sur santacruceño.

Un calendario productivo distinto

El primer hito ya se concretó con la cosecha de avena, mientras que en los próximos días comenzará la recolección de trigo y cebada. Se trata de cultivos sembrados en primavera, utilizando variedades de ciclo corto, ya que las temperaturas invernales —que pueden descender por debajo de los –10 grados— hacen inviable cualquier implantación fuera de ese período.

El calendario agrícola es completamente distinto al del resto del país. Mientras en la zona núcleo el trigo se cosecha entre noviembre y diciembre, en la Patagonia austral la recolección se concentra en pleno verano, con un ciclo productivo ajustado a pocos meses.

Infraestructura y articulación público-privada

Uno de los principales desafíos fue la ausencia de infraestructura agrícola en la provincia. La empresa debió adquirir y trasladar su propia maquinaria, incluyendo tractores de alta potencia y una cosechadora. En ese esquema participa también Santa Cruz Puede, que aportó parte del equipamiento y forma parte del acuerdo productivo.

Según lo establecido, el propietario del campo recibe un 10% de la producción, otro porcentaje corresponde a la empresa provincial y el resto queda en manos del operador privado, que asume el riesgo y la gestión integral.

Más allá de los rindes, el objetivo central es abrir una nueva línea de producción primaria, con la posibilidad de destinar los granos a consumo local y alimentos balanceados, reduciendo costos logísticos y dependencia del norte del país.

La experiencia aún es incipiente, pero marca un punto de inflexión: la agricultura extensiva dejó de ser una hipótesis y empezó a ser una realidad en la Patagonia austral.

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