Por Fabiana Morúa.

Se sabe que el terreno de Chacra VIII está vendido a más de 400 familias de nuestra ciudad. Sin embargo, hay otra cara en esta historia, la familia Donoso. Por ello, este medio dialogó con la hija de Julia Lima y de Víctor Donoso para saber cómo fue que estas tierras le pertenecieron, en su momento, a su familia.

Los terrenos del barrio chacra VIII, los cuales le pertenecieron históricamente a la familia Donoso, 22 hectáreas están en conflicto. Motivos por los cuales, Tiempo Fueguino dialogó con una de las hijas, Graciela Donoso, quien expresó que Víctor Donoso falleció en el 26 de abril de 1991 a los 71 años de edad. Una vez fallecido Don Víctor, las tierras que le quedaron (44 hectáreas) fueron divididas en un 50% para Julia Lima, quien fue su esposa y el otro 50% fue dividido entre lxs hijxs.

En paralelo, el terreno de la madre de Graciela Donoso decidió vender antes de fallecer y se los vende a una empresa llamada Lapabros; según lo que contaba Graciela. Una de las preguntas que hace Graciela, respecto a la historia de la tierra: ¿Por qué mi papá tiene esa tierra? “Mi papá y la familia llegamos a Río Grande en el año 1963, yo tenía 4 años. Tuvimos una panadería donde ahora está El Sureño; hasta que en el año 1969 se quema la panadería”.

Otros de los datos que agrega Graciela respecto a la panadería es que al lado tenían su casa y también tenían un criadero de pollo. Se quema y pierden todo el 20 de abril de 1969; en esa época Don Víctor tenía 49 años.

Graciela destacó la solidaridad del pueblo riograndense debido que, cuando sucedió el terrible accidente, muchas personas colaboraron con ropa, abrigo, comida, hasta le prestaron una casa.

“Volvió a empezar mi papá, mi mamá, toda la familia de nuevo a levantarse, mi papá tenía 49 años cuando sucede y nos levantamos de nuevo, volvimos a hacer la panadería. Después eso siguió su ciclo”.

Donoso continúo: “En el año 1987 se construye Cantera. Somos una familia emprendedora de la ciudad. El nombre de Víctor Donoso es muy importante en el automóvil club; Él fue el primer presidente del automóvil club cuando se hizo la primera carrera de la Hermandad, trajo las primeras motos Sanella”.

De hecho, remarcó que “hay una placa que recuerda la primera carrera de motos que se hizo frente al colegio María Auxiliadora y con el padre Forgacs hicieron la primera carrera de motos para los muchachos que tenían ganas de probar sus motos y la gente del pueblo se quejaba con el cura Forgacs por el ruido. Con lo que organizaron una carrera, hemos vendido repuestos de motos, prode, hemos hecho muchas cosas y hace 32 años tenemos el complejo polideportivo Cantera”, explicó Graciela.

Donde está ubicado Cantera, Graciela comentó que “en ese mismo sector que también era chacra VIII, en aquel momento era chacra de Don Raful. Mi papá, en aquellos tiempos, en un principio le gustaba mucho el campo y le alquilaba a Don Raful para tener chanchos; les daba de comer, pasaba por los comedores, por el batallón y donde tiraban desechos y se los llevaba a los chanchos”.

“Cuando se quema la panadería en el año 69, mi papá sabía que no podía seguir con todo porque teníamos que empezar todo de nuevo y Don Raful le dice que ‘Donoso se tiene que quedar con esa tierra’. Mi papá le dijo que no podía, no tengo cómo y Don Raful hace un arreglo muy favorable para mi papá y se lo paga durante varios años”; afirmó.

Graciela sostuvo que “todavía tengo el escrito del convenio que hacen, del contrato y le vende a mi papá toda esta tierra que es la chacra VIII”. De manera que, “Don Víctor Donoso se hace dueño de unas tierras gracias al impulso de Don Raful”.

Graciela manifestó que, “con el tiempo, se hizo el barrio Aeropuerto en un convenio con una empresa que, en parte de pago, hizo el edificio de Cantera, así como las casas del Barrio Aeropuerto y de lo que quedó fueron las 44 hectáreas que, como comentaba, fueron divididas, la parte de mi papá en 3, para sus sucesorxs y la parte de mi mamá que decide vender mientras estaba viva”; concluyó Graciela Donoso.

Finalmente, Julia Lima falleció el 31 de agosto de 2016; tenía 87 años de edad y una de sus últimas frases fue: “Este Río Grande que tanto queremos”.