Por Alejandra Portatadino*.- Argentina cuenta con dos herramientas fundamentales para el crecimiento, uno es el conocimiento dedicado a la industrialización de nuestros recursos y el otro es el control para evitar que esos recursos se fuguen evadiendo impuestos e impedir el ingreso de productos de baja calidad, bajo precio, subvencionados por sus países donde que crean una competencia desleal o dumping contra la Industria Argentina.

Argentina cuenta con aproximadamente más de 700 facultades de las diferentes Ingenierías, la mayoría Publicas Nacionales, donde tenemos cubierto todo el espectro de las diferentes disciplinas para un desarrollo tecnológico propio sostenible.

Nuestro país tiene como materia prima la mayoría de los minerales y metales de la tabla periódica de elementos y sus combinaciones para ser industrializados.

Sin embargo existe un menosprecio a los saberes de la Ingeniería de parte de una clase política que solo intenta ocupar puestitos de poder mediante la rosca política y el verso desilustrado, donde por ese desconocimiento y el nefasto “a mi me parece” a la hora de implementar obras de ingeniería les hacen perder mucho dinero al Estado por el nivel de improvisación y falta de conocimientos específicos, sin contar los vueltitos que algunas y algunos meten en sus bolsillitos.

También sucede muchas veces por sus limitados conocimientos les dificulta la comprensión de proyectos que los ingenieros podemos diseñar y construir, les genera temor lo desconocido, y prefieren comprar servicios y productos en otros países donde su desarrollo industrial está basado precisamente en la valoración de la ingeniería. Ingeniería es proyecto, planificación, método, y ejecución de obra atendiendo una multiplicidad de variables y especificidades estudiadas durante muchos años de carrera en grado y post grados sumadas las experiencias en el campo. Los alemanes así lo entendieron, convocando e impulsando el desarrollo de la Ingeniería y hoy se ven los resultados.

Alemania, Estados Unidos, Italia, Inglaterra, el resurgimiento de países desbastados por guerras y crisis financieras, peores que la de la Argentina actual ¿Cómo lo lograron?

Alemania luego de la primera guerra mundial quedó tan desbastada y con una hambruna de su población tan grande que utilizaba  su moneda tan devaluada, como papel para prender las estufas a carbón.

¿Cuál fue proyecto? Terminar con la timba financiera con un fuerte apoyo estatal a la industrialización de la mecánica pesada en el llamado “Wirtschaftswunder”, milagro económico (que se repitió luego de la segunda guerra mundial). Luego de la primera guerra mundial Alemania debía pagar 132 mil millones de marcos dorados en reparaciones por daños causados a la población civil durante el conflicto. Para saldar la deuda, Alemania tenía la opción de pagar en metálico o en especies (carbón, madera, productos químicos y farmacológicos, maquinaria agrícola y de construcción, materiales de obra, etc.).

En 1931 estaba tan oprimida que se produjo una crisis financiera con una fuga de capitales en todos los bancos privados en manos extranjeras que la sumieron en la peor depresión de su historia. Al observar esta fuga los alemanes se dieron cuenta que el desarrollo y despegue se encontraba en la industria propia con un sistema financiero productivo y no en el especulativo. Se produjo el “milagro económico” alemán donde consiguieron aumentar el PIB en un 50 % y atajar el desempleo pasando de un 43% de desocupación con 6 millones de desempleados en 1932 a menos del 12%, con 800 000 desempleados en 1936. Hubo un verdadero desarrollo de la organización industrial  con gran ayuda Estatal  a la economía, créditos para producir, y sobre todo mucho control con penas muy duras a los que desviaran ese dinero a fines ajenos a los otorgado, se impulsó la ingeniería, el desarrollo de una legislación de precios y estratégicas proteccionistas en las relaciones con el mercado mundial contra el dumping.

​El entonces ministro Hjalmar Schacht implementó una política de inversiones públicas, especialmente impulsando grandes obras, que movieran la industria y la mano de obra local, con un fuerte control estatal evitando el contrabando y reduciendo el déficit presupuestario del Estado, se renegoció la deuda externa que sólo en pago de intereses provocaba una fuga de recursos y un fuerte déficit.

Una vez aliviadas las cuentas públicas con este paso, se puso en marcha el Programa Reinhardt, mediante el desarrollo de infraestructuras públicas como rutas, redes ferroviarias, obras hidráulicas y energéticas y un plan de incentivos para la inversión empresarial y la creación y desarrollo de la industria militar. Luego vino la locura de la Segunda Guerra Mundial destruyendo nuevamente todo el estado de bienestar y la economía alemana.

Al finalizar nuevamente Alemania volvía a tener una población que carecía de alimentos, viviendas y trabajo, se necesitaban construir 4 millones de unidades de vivienda, agravada la situación por cientos de miles de huérfanos, las industrias no tenían capital para llevar adelante la restauración necesaria, la moneda llamada Reichsmark, nuevamente no tenía valor y proliferaba el trueque. Se producía el acaparamiento especulativo de los productos más fundamentales, el mercado negro, la especulación y la corrupción formaban parte de la miseria que día a día tenía que vivir el pueblo alemán. Esta situación se agravaba más ante la total incertidumbre con respecto al futuro político del país, lo cual desestimulaba cualquier posible inversión. Solo fue posible con medidas y penas muy duras, que podían llevar a la cárcel al que especulara.

La decisión de fortalecer el rol del estado con un fuerte control y participación en el desarrollo industrial y económico fue decisiva, se potenciaron nuevamente la ingeniería local, se fortalecieron el control aduanero y recaudatorio pensando en un desarrollo con incentivos a las industrias para hacer desaparecer el mercado negro y contrabando que eran severamente castigados. Fue así que en los años sesenta el Estado ya controlaba alrededor del 40 % de la minería del hierro y el carbón, el 62 % de las empresas de electricidad, el 72 % de la industria del aluminio, el 60 % de todos los institutos de crédito, y el Banco Federal Alemán.

Tuvo además un destacado papel en la planificación, especialmente a través de los programas de crédito destinados a reanimar sectores considerados claves. Paralelamente se reestableció un generoso “Estado de Bienestar”, se llevó a cabo una política de consenso entre empresarios, sindicatos y Estado, donde los trabajadores tendrían participación en las ganancias de las empresas a cambio de reducir la conflictividad laboral.

Paralelamente el Estado invirtió decenas de miles de millones de marcos en infraestructura, en educación y salud universales, donde desde ese Estado subsidiario surgiría el origen de la Economía Social de Mercado con un fuerte ayuda social a las clases más vulneradas. Como ejemplo en nuestro país estarían representados por los actuales planes del Gobierno Nacional Argentino, Asignación Universal por Hijo, plan Trabajar, PROCREAR, Conectar Igualdad, jubilación para amas de casa, esas acciones que algunos en nuestro país critican, permitió el despegue de la Alemania Post Guerra.

En la siderurgia se destacó Thyssen, Krupp, Hoescht y Mannesmann, quienes aportaron las tres cuartas partes del total de la producción; la química se desarrolló sobre grupos empresariales: BASF, Hoescht, y Bayer,en la industria SIEMENS, BOSH y las automotrices Volkswagen, Mercedes Benz y Auto Unión  que conformaban las fábricas Audi, DKW, Horch y Wanderer.

El Reino Unido por los   recursos minerales y naturales extraídos de sus colonias se recuperó rápidamente de la gran guerra, ellos ya habían apostado a la Ingeniería desde la era industrial desarrollando una fuerte industria naviera, ferroviaria y textil, con materia prima que obtenían de sus colonias o países del Commonwealth.

Su desarrollo se basó en la utilización de una mano de obra barata cuasi esclava, teniendo el control industrial en varias de sus colonias o países con gobiernos entregados a su servicio, como lo era y es Argentina. Nuestro país sin ser colonia nos comportábamos y comportamos como tal, permitiendo el saqueo del oro, la plata y otros recursos minerales y naturales a costa de nuestro empobrecimiento.

Pero en 1945 países como la URSS, los Estados Unidos y Argentina comprendieron la importancia del desarrollo tecnológico basado en el fortalecimiento de la Ingenieras locales, entendiendo que las tecnologías propias eran las herramientas para lograr países potencialmente sostenibles y lograr el liderazgo. El reparto de los científicos e ingenieros alemanes era la clave para dar inicios a estos nuevos procesos.

Argentina no se quedó atrás y lo intentamos, pero nos hicieron fracasar mediante el golpe de 1955, las potencias no podían permitir otra competencia en un mundo donde el control de las regiones ya estaba repartido por los ganadores, los golpes de estado contra gobiernos democráticos fueron las herramientas elegidas de sometimiento para impedir su desarrollo. América administrada por los EEUU, Europa Occidental por el Reino Unido, Francia y los Estados Unidos, Europa oriental por la URSS el Sur de Asia dividida entre el Reino Unido y Estados Unidos, África por el Reino Unido, y el norte de Asia por la URSS y una incipiente China comunista.

Hicieron caer al llamado tercer mundo, que lo conformaban los países subdesarrollados que intentaban dejar de ser colonias para ser considerados en vías de desarrollo, pero ese proyecto fue rápidamente sometido, por golpes militares, conflictos internos impulsados por la CIA, la escuela de las Américas.

Lo vemos hoy en América Latina como gobiernos democráticos que intentaron desarrollar tecnologías propias y administras sus recursos fueron y son sistemáticamente destruidos mediante operaciones de desestabilización mediáticas, lawfare, grietas y endeudamientos siderales sin contar en casos extremos la utilización de fuerzas de seguridad, militares y dogmas de fe con neo iglesias apócrifas con financiación externa para generar malestar en nombre de Dios.

Resumiendo si potenciamos las Universidades, las ciencias de la Ingeniería en la producción, el control e industrialización de nuestros recursos minerales y naturales, , un AFIP que controle e impida la fuga de capitales, de minerales y cereales Argentina tiene la oportunidad de oro de poder convertirse en un país sostenible logrando un alto grado de bienestar para el pueblo.