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Río Grande
3 de febrero de 2026

La coparticipación cayó 6,7% real en enero y encendió alertas en las finanzas provinciales

Pese a un aumento nominal del 23%, Tierra del Fuego perdió capacidad de gasto frente a la inflación. La caída del IVA y de los impuestos internos explica gran parte del retroceso que alcanzó a las 24 jurisdicciones del país.

El inicio de 2026 dejó una señal de alerta para las finanzas provinciales. Durante enero, las transferencias automáticas por coparticipación federal registraron una caída interanual real del 6,7%, una de las contracciones más pronunciadas para ese mes desde al menos 2017, según datos oficiales del Ministerio de Economía de la Nación.

En el caso de Tierra del Fuego, la provincia recibió en enero $67.248 millones, frente a los $54.685 millones percibidos en el mismo mes de 2025. Si bien el incremento nominal fue del 23%, el ajuste por inflación arroja una variación real negativa del 6,8%, lo que implica una pérdida efectiva de capacidad de gasto.

Menor recaudación, menos recursos

Un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) señala que la caída de la coparticipación neta se explica principalmente por la disminución real interanual del 11,7% en la recaudación del IVA, mientras que el impuesto a las Ganancias mostró una variación prácticamente nula (0,3%). En conjunto, ambos tributos —claves para el sistema de distribución automática— registraron una baja real cercana al 7,4%.

A este escenario se suma el fuerte retroceso de los impuestos internos, que incluyen gravámenes vinculados al consumo y a productos nacionales, con una caída del 16% real interanual, profundizando la contracción de los recursos que el Estado nacional transfiere a las provincias.

Un fenómeno generalizado

Durante enero de 2026, las 24 jurisdicciones del país registraron caídas reales en sus ingresos por coparticipación. En promedio, la baja fue del 6,7% interanual, con impactos más marcados en distritos como Tucumán y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (-7,9%), Córdoba (-7,5%) y Santa Fe (-7,4%). Otras provincias, como Salta y Buenos Aires, mostraron retrocesos algo menores, aunque igualmente significativos.

El dato refuerza que la retracción no se limita a provincias de menor tamaño, sino que alcanza también a distritos de alto peso económico.

Por qué enero es clave

Enero suele ser un mes sensible para las finanzas provinciales, ya que concentra pagos de servicios, salarios, compromisos operativos y el sostenimiento de políticas sociales. Una caída de la coparticipación en el arranque del año condiciona la planificación presupuestaria de los meses siguientes y reduce los márgenes de maniobra para áreas como educación, salud, seguridad y obra pública.

Además, el retroceso en las transferencias refleja un contexto de actividad económica más débil. Diversos analistas vienen señalando que, tras un crecimiento estimado del PBI cercano al 4% en 2025 —impulsado en parte por el arrastre estadístico del año previo—, 2026 mostraría un ritmo más moderado, sin ese impulso residual.

Un año fiscal más ajustado

Aunque en términos nominales las provincias reciben más pesos, esos recursos valen menos frente a la inflación y al aumento de los costos de funcionamiento del Estado. Para jurisdicciones con elevados gastos salariales y sociales, el escenario complica las proyecciones presupuestarias y obliga a revisar prioridades.

La caída real del 6,7% en enero proyecta un año desafiante, marcado por:

  • transferencias automáticas en retroceso real,
  • debilidad en la recaudación tributaria,
  • y una economía con señales de desaceleración.

Sin una recuperación sostenida de la actividad y de los impuestos que alimentan la coparticipación —especialmente IVA y Ganancias—, los equipos técnicos advierten que sostener las previsiones presupuestarias actuales será cada vez más complejo, con el riesgo de mayores restricciones de gasto a lo largo del año.

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