Rafael Enríquez vive en Río Grande y es hermano de Víctor Marcelo Enríquez, uno de los 44 tripulantes que se encuentran en el submarino ARA San Juan. En declaraciones realizadas a FM Aire Libre se refirió a la angustia que la familia vive frente a la incertidumbre sobre el paradero de la embarcación. Aseguró que la Armada “no informa nada”.

Víctor Enríquez pertenece a la Armada Argentina, es suboficial buzo comunicante y su hermano lo calificó como “un profesional bien adiestrado”, tras lo cual recordó que el domingo 5 de noviembre “con mi familia nos fuimos hasta Ushuaia para verlo… fue muy emocionante porque hacía mucho que no nos encontrábamos. Me dijo que éste iba a ser su último viaje, porque estaba algo cansado”, relató el hermano que vive en la ciudad de Río Grande y recordó que es integrante de la Armada “desde hace 20 años” y aseguró que “junto a mi familia estamos muy preocupados” además “la Armada tampoco les da información a mis  familiares en el norte”.

Relató que “la última vez que hablé con él fue el 8 de noviembre que zarpaban para Mar del Plata y me dijo que esperaban llegar el 28 o 29 de noviembre” aunque “ya tenían un percance pero no sé bien cual era” señaló sin recordar los detalles que le había contado su hermano.

Al tiempo que se quejó por la falta de información por parte de la Armada “porque nunca dan la cara, siempre tapan el sol con un dedo”.

Y reveló: “tengo entendido que hubo un incendio en proa, en la parte de baterías y a través de eso se quedaron sin comunicación y eso es lo que yo y desde la Armada salieron a desmentirlo y eso no nos deja tranquilo”, incluso aseguró que “inclusive hubo un parte antes de que se perdiera la Comunicación, incluso hacen un parte antes de salir a navegar y a mi cuñada no le dieron ninguna información de nada, solo la llamaron y le dijeron que se quede tranquila y ella está solita con sus dos nenas en Mar del Plata y mis familiares en Salta están muy preocupados”.

Además contó que su hermano quería dejar de navegar porque “estaba muy cansado” y se quería comprar una casa pero el sueldo no le alcanzaba porque Mar del Plata es una ciudad muy cara” y “me contó que pedir el pase acá para que sus hijas estudien acá y después volverse a Buenos Aires”.