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Río Grande
21 de febrero de 2024

Expectativa y la realidad de la actividad comercial en Río Grande

En la proximidad de las festividades de fin de año, el comercio de Río Grande se encuentra inmerso en un clima enrarecido, según el análisis del presidente de la Cámara de Comercio local, José Luis Iglesias. Las expectativas de una temporada alta chocan con la realidad de una retracción significativa en el consumo, marcada por varios meses de dificultades.

Iglesias, por FM Master’s, identificó una retracción marcada en el consumo que se ha prolongado durante varios meses, con cifras cercanas al 10%, si se excluye el impacto de la inflación. Esta tendencia se refleja especialmente en la compra de alimentos, donde la búsqueda de alternativas más económicas se vuelve evidente: «Hay una retracción bastante importante en el consumo desde hace varios meses. En este momento, si sacamos la inflación, estaríamos en guarismos cercanos al 10%».

El ex presidente destacó la complejidad de diciembre, donde la conjunción de vacaciones, aguinaldo y anticipación de gastos vacacionales debería traducirse en un aumento del dinero en circulación. Sin embargo, varios fenómenos, como el aumento de los costos de consumo en las tarjetas y las restricciones, generan un panorama más complejo: «Tenemos que pensar que en diciembre también se juntan vacaciones, aguinaldo, las vacaciones se pagan por anticipado, entonces se supone que hay una mayor cantidad de dinero circulante en plaza».

Iglesias describió un panorama de «anomia» en el comercio local, caracterizado por cierres y aperturas constantes, con un crecimiento evidente de la informalidad. Las disputas y reclamos se centran en la lucha entre aquellos que buscan costos más bajos y quienes enfrentan dificultades para operar dentro de la legalidad: «En Río Grande hay cierres, aperturas. Lo que observamos desde hace tiempo es una especie de anomia, donde lo informal se vuelve cada vez más frecuente».

El entrevistado destaca los desafíos económicos específicos de Río Grande, incluyendo costos elevados en mano de obra, alquileres y otros gastos cotidianos. Estos costos adicionales, sumados a los aumentos mensuales, afectan la capacidad de inversión y la disponibilidad de recursos para otras áreas: «Tenemos unos costos importantes. Nosotros tenemos un diferencial, con respecto al continente, en cuanto, por ejemplo, mano de obra o alquileres o un montón de cosas cotidianas, los mismos seguros, las obras sociales».

«Uno observa singularidades cada vez más frecuentes donde dice uno ‘mirá, a mí me conviene en vez de comprar al distribuidor, comprar al supermercado tal, porque con la tarjeta de ellos me sale un 15% menos’» ejemplificó respecto de la compleja situación.

En resumen, el ex presidente de la Cámara de Comercio de Río Grande dio cuenta del panorama desafiante, donde las expectativas de temporada alta chocan con la realidad de una retracción en el consumo, aumento de costos y una creciente informalidad en el sector.

“Hay una retracción bastante importante en el consumo desde hace varios meses. En este momento, si sacamos la inflación, estaríamos en guarismos cercanos al 10%. Se ve también en el consumo de alimentos, se observa más el famoso tema del pase a segundas marcas por el aumento importante en algunos productos y la distorsión que genera la inflación en la apreciación del valor real que tienen las cosas”.

“Tenemos que pensar que en diciembre también se juntan vacaciones, aguinaldo, las vacaciones se pagan por anticipado, entonces se supone que hay una mayor cantidad de dinero circulante en plaza. Hay muchos fenómenos que inciden en esto, que es el aumento significativo del costo del consumo en los mínimos de las tarjetas, en la mora que uno está observando de determinadas plataformas, en las malas noticias o las restricciones del consumo y dejar de lado para otras cosas. Si vos pagaste el pasaje en cuotas, evidentemente después te falta para comprar alimentos o te rebota la tarjeta. Es el fenómeno más simple que se ve”.

“En Río Grande hay cierres, aperturas. Lo que observamos desde hace tiempo es una especie de anomia, donde lo informal se vuelve cada vez más frecuente y lo ves en todas las cosas: todos los reclamos, todas las pujas que hay son de este tipo. De pelea de uno que quiere que le cobren menos y que quiere que le permitan hacer esto y el otro que le dice que no puede hacer esto porque también me cuesta mucho actuar dentro de la legalidad”.

“Tenemos unos costos importantes. Nosotros tenemos un diferencial, con respecto al continente, en cuanto, por ejemplo, mano de obra o alquileres o un montón de cosas cotidianas, los mismos seguros, las obras sociales. En lo privado nos cuesta más que lo previsible. Porque si te van aumentando entre el 6% y el 12% mensual, evidentemente, todo esto te saca recursos para otra cosa. Posiblemente los productos falten y haya distorsiones significativas que los proveedores”.

“Uno observa singularidades cada vez más frecuentes donde dice uno ‘mirá, a mí me conviene en vez de comprar al distribuidor, comprar al supermercado tal, porque con la tarjeta de ellos me sale un 15% menos’. Son cosas, números que te producen rotación continua, es un número bastante importante de diferencia”.

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