La escuela privada Santa María primero discriminó a un joven de 16 años que llevaba la pulsera multicolor LGTBIQ y días después expulsó a los cuatro alumnos que se solidarizaron con su compañero. Sus familiares denunciaron que las autoridades actuaron a partir de ”una homofobia institucional”.

“Es doloroso no poder hacer nada. Hay muchos valores positivos que castigó la escuela”, lamentó Jorge Coraita, padre del chico sancionado. La denuncia llegó hasta el Papa Francisco y el gobernador de Salta Juan Manuel Urtubey se vio obligado a intervenir.

De acuerdo al relato de Coraita, todo comenzó cuando a Santiago lo interceptó un tutor que lo vio con la pulsera que reivindica los derechos LGTBIQ y le pidió que se la sacara porque “iba contra los valores del colegio” y “era provocativa”. “Se generó una situación violenta, Santi se puso muy mal”, contó su padre, quien aseguró que luego la directora y vicedirectora de la escuela le ratificaron la orden, mientras le decían que “no era para tanto”.

Santiago defendió el uso de la pulsera argumentando que lo representaba y que no iba en contra de los valores de la escuela, pero entonces lo cruzaron con nuevos argumentos. “Dijeron que el reglamento establecía que no se podía usar pulsera. Santiago les retrucó que más del 80 por ciento de los alumnos usan pero que a él le pedían que se la saque”, contó Coraita al resaltar la “entereza” con la que su hijo defendió sus derechos. El caso de homofobia ocurrió en la misma Salta que se niega a cumplir la Ley de Educación Sexual Integral y que se posicionó en contra de la legalización y despenalización del derecho al aborto.

Finalmente, el joven salió airoso de la discusión, pero al momento de llegar al aula sus compañeros se molestaron por la situación y se solidarizaron con él. Le enviaron expresiones de afecto, se pintaron el antebrazo con la bandera LGTBIQ y subieron las fotos a las redes sociales para visibilizar el hecho.

“Una de esas es con la remera del colegio haciéndole un ‘fuck you'” al escudo de la escuela. “Las autoridades tomaron esa foto aislada y sancionaron a los alumnos que participaron de la foto”, recordó Coraita en diálogo con Radio La Red. Ahora todos esos chicos fueron sancionados con 14 firmas y se le negó la matrícula para el año entrante.

El caso tomó relevancia nacional y la abuela de uno de los compañeros de Santiago le hizo llegar un mensaje al Papa Francisco a través de las redes sociales. “¡Qué buena frase para el Colegio Santa María de Salta, que acaba de expulsar a mi nieto y a tres compañeros más por defender a un compañero gay de la cobarde agresión y humillación a la que lo sometió un consejero de esa institución!”, cuestionó a Francisco en un mensaje en el que resaltaba que “Amar a Dios quiere decir servir al prójimo sin reservas y tratar de perdonar sin límites”.

Los usuarios de las redes sociales se encargaron también de hacerle llegar al caso al gobernador Urtubey, que calificó como “inaceptable” la actitud de la institución. “Hablé con su familia y di instrucciones al Ministerio de Educación para que hagan valer los derechos de Santi [el adolescente reprendido por el preceptor] y sus compañeros”, prometió.