El 10 de abril fue el Día de los y las investigadoras científicas; en nuestra Tierra del Fuego ese es un trabajo sumamente importante, hay profesionales que vienen por cierto tiempo, por períodos muy largos, por tiempo indeterminado o que se quedan durante toda su trayectoria para realizar este trabajo y ejercer su profesión.

Motivos por los que, Tiempo Fueguino, conversó con la investigadora científica del CADIC, Mónica Salemme: “Soy arqueóloga, estudié en la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata y desde que me gradué. Me dediqué a la investigación, primero a través de becas de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC) de la provincia de Buenos Aires y luego ingresé a CONICET como investigadora”; expresó.

“También hice docencia en la carrera de Arqueología. Mis primeros 8 años más o menos trabajé en el Museo de La Plata, en la División Paleontología Vertebrados; luego me trasladé a Ushuaia y desde entonces estoy en el CADIC. Desde 1990 hago docencia en la Universidad donde también desarrollo algunos proyectos de investigación”; detalló Salemme.

Otro de los datos que nos aportó fue: “Mi tema de estudio central es el poblamiento de los primeros americanos en Patagonia y Tierra del Fuego; en la isla trabajo en el área de la estepa fueguina, en distintos sitios arqueológicos al norte de Río Grande”.

“Actualmente, también como docente de la carrera de Turismo, vinculo esos temas de investigación para el desarrollo del turismo cultural en la provincia”; indicó la arqueóloga.

Fue consultada por el rol de los y las investigadoras científicas, Salemme aseguró que “hacer ciencia es estar convencido que, a través del conocimiento, se puede mejorar la calidad de vida de la sociedad. Esa es nuestra función en este medio y para eso contamos con las herramientas que nos permiten observar el medio que nos rodea, formularnos preguntas para intentar mejorar las condiciones en las que nos toca vivir”.

Paralelamente, fue consultada por el papel de las mujeres en la ciencia; ya sea que se desempeñen la labor o estudien para ello: “De ninguna manera. Son cada vez más las mujeres que estudian, en particular Ciencias Sociales, las cuales, posteriormente, se dedican a la investigación, con el objetivo de dar respuestas a muchos temas cotidianos a los que debe enfrentarse la sociedad”; sostuvo.

Salemme brindó un mensaje para la sociedad sobre la labor diaria a la que se enfrentan los y las investigadoras: “Somos gente común, no tenemos ninguna virtud especial; simplemente somos curiosos por algún tema, hemos estudiado para saber cómo abordarlo y nos dedicamos a “deshilvanarlo” para aportarle soluciones o respuestas a la gente”.

“Vivimos, como toda la sociedad, con las mismas dificultades económicas que nos acucian a todos, con las preocupaciones que cualquier ciudadano puede tener y con las esperanzas de contribuir a mejorar la calidad de vida de la gente”; afirmó la arqueóloga.

Finalmente, destacó que “mi tema y área de trabajo está relacionado con cómo se fue asentando la población humana en este territorio, hoy, insular. En este sentido, uno de los primeros hallazgos de una antigüedad de 5000 años fue comunicado a comienzos de la década del 2000 y fue un gran salto para la información de la que se disponía hasta ese momento”.

“Desde allí, he apuntado a formar un equipo de trabajo que ha ido creciendo y hoy tiene otros 3 investigadores y la integrante más reciente es una becaria que creció e hizo la escuela en Río Grande, se fue a estudiar a Buenos Aires y volvió para volcar su conocimiento en esta sociedad”; detalló Salemme.

“Hemos logrado generar un grupo de trabajo muy fuerte en 2 o 3 líneas de trabajo que destacan en la Arqueología Argentina”; concluyó la arqueóloga, Mónica Salemme.

Por Fabiana Morúa.