Por Desiré Salvador- Desde hace años se está trabajando para proteger Península Mitre. En este camino, se han realizado diversas investigaciones para conocer el valor de uno de los últimos lugares prístinos del mundo. En paralelo, se encuentra el proyecto de ley para crear el Área Natural Protegida en este sector de la provincia.

En el marco del  Día Internacional contra el Cambio Climático, desde Tiempo Fueguino dialogamos con Martina Sasso, coordinadora del programa marino Sin Azul No Hay Verde, para profundizar en su trabajo y conocer la importancia de Península Mitre frente al cambio climático.

“Península Mitre es el mayor punto de captura de dióxido de carbono (CO2) de Argentina, el principal gas causante del cambio climático.”, comienza detallando Martina. En este sentido, según un análisis que hizo el Centro Mundial de Vigilancia de la Conservación de Naciones Unidas y National Geographic, el metro cuadrado de turbera captura el doble que un metro cuadrado de la selva de Amazonas. “De toda la Argentina, este remoto lugar es donde más carbono se captura de la atmósfera, gracias a su extenso humedal de turba. Esta capacidad que tiene la turba frente al cambio climático es fundamental”, agrega. Aunque los turbales de Península Mitre han empezado a deteriorarse, por la falta de protección, hoy todavía funcionan como una “gran aspiradora de carbono”, que también almacena de forma ilimitada el CO2 atmosférico.

Por otro lado, a principios de este año realizaron una expedición para conocer en profundidad los bosques de macroalgas (Kelp) de la región. “Los resultados fueron excepcionales.”, afirma y añade: “A diferencia de otros ecosistemas de Kelp, los de la Península se encuentran sanos y completos. En un contexto de crisis climática y ecológica, esto es un activo natural único y es necesario protegerlos”.

Estos bosques, bajo el agua, son grandes sumideros de carbono. En particular, el bosque de kelp de la Península absorben aproximadamente 150 mil toneladas de CO2 anualmente.

En esta línea, destaca que en Península Mitre se encuentra el 50% de los bosques de macroalgas de la Argentina, en un estado casi prístino y absorbiendo constantemente dióxido de carbono. Por lo tanto, “no solamente la turba en tierra, sino que los bosques abajo del agua también colaboran contra el cambio climático.”, indica la referente.

También, frente a un escenario de aumentos de nivel del mar, estas algas -que tienen de 20 a 30 metros de largo- funcionan como barreras naturales, ya que protegen las costas de la erosión, del daño causado por tormentas e inundaciones y del mismo aumento del nivel del mar.  Además, son considerados como uno de los ecosistemas más productivos de la Tierra. Cumple las mismas funciones que un bosque, tales como ser un refugio para especies y fertilizar el suelo marino.

“Si no se protege no solo perderíamos estos ecosistemas fundamentales para hacerle frente a la crisis climática, sino que también, en el caso de la turba, devolveríamos todo ese carbono almacenado durante miles de años a la atmósfera”.

Asimismo, la crisis climática también se vincula con la pérdida de biodiversidad y la fragmentación de los ecosistemas terrestres y marinos. En este sentido la Península Mitre tiene un gran valor, no solo a nivel provincial, sino que también a nivel global.

Un ejemplo local es el huillín, que es la especie en peligro crítico de extinción en Tierra del Fuego, se estima que quedan 50 individuos. En este caso, algunos huillines están en la Isla de los Estados y otros en Bahía Lapataia, pero se estima que otros están en Península Mitre. Por ello, en la investigación analizaron el huillín, identificando que esta área puede ser el nexo entre ambas poblaciones, permitiéndoles reproducirse y continuar la especie.

Protección de Península Mitre: desafíos y peligros

“Hoy Península Mitre no está protegida, solo cuenta con un decreto provisorio que le da ´cierto marco de protección´ hasta en tanto se sancione la ley que cree el Área Natural Protegida Península Mitre.”, asegura Martina.

¿Qué acciones están haciendo para promover su protección? En respuesta a esto, indica que primero trabajaron en investigación para que las personas, los tomadores de decisiones, los políticos y legisladores conocieran sobre este lugar.

“Históricamente no se ha invertido en investigación. Entonces, empezamos a descubrir las turberas, los bosques de kelp, la historia de los pueblos originarios (haush), generamos viajes y llevamos legisladores, prensa, empresas, ONG y científicos del CADIC. Empezamos a hacer que este lugar que parece tan lejano e inhóspito sea cercano.”, describe.

Entre otras acciones también brindan charlas en colegios y universidades y realizaron una obra de teatro llamada “Península Mitre por debajo de tus narices”, para niños de cinco años.

Así sus principales líneas de acción son la gestión política, investigación y comunicación, para todos los públicos.

En cuanto al proyecto de Ley, debe pasar por comisión para que emitan dictamen y sea ingresado en el recinto para su votación.

En cuanto a los peligros, Martina resalta que el principal es el turismo no regulado. “Como es un área fiscal y tomó relevancia en los últimos años, muchas personas están yendo. Este año, más de 500 personas ingresaron al área en el verano, y al no estar protegida, no hay cartelería que explique qué es lo que se puede y no se puede hacer”. Como consecuencia, dejan basura y roban materiales arqueológicos.

Otro de los peligros, es la caza ilegal y las especies exóticas, como el bagual, que por su peso rompe la turba.

Por otro lado, hasta que no se apruebe el proyecto, siempre está el peligro de posibles planes o negocios como deforestación, extracción de turba o arena.

Áreas marinas protegidas

Otro ecosistema clave de Tierra del Fuego es el mar, por ello también es clave su conservación y protección a través de las Áreas Marinas Protegidas. Las mismas tienen grandes ventajas, desde un punto de vista ecológico, estas áreas son de gran valor e importancia para la conservación, ya que son puntos calientes de migración y de alimentación de especies marinas que pasan del océano Pacífico al Atlántico y al revés.

En 2018 se creó el Área marina protegida Namuncurá-Banco Burdwood II. Sobre esto, Martina asegura que: “La creación de estas áreas es muy importante, ya que el país solo contaba con menos del 2% del mar protegido, y después de la protección de Yaganes y Burwood pudimos llegar al 10% en el Sistema Nacional de Áreas Marinas Protegidas”. Es un comienzo, ya que el país debe llegar al 30% de protección.

En este eje, resalta que Argentina tiene uno de los mares más productivos del mundo, y hasta ese entonces no existía ningún espacio del territorio marino que estuviese protegido de las actividades humanas.

Entre Yaganes y Namuncurá Banco Burdwood 2 se creó un corredor biológico que facilita la conservación del ecosistema marino y los ciclos de la biodiversidad que habita y transita por esas aguas. “De nada sirve proteger áreas aisladas, el efecto positivo es mucho mayor cuando existe una conexión entre las mismas ya que las especies no conocen fronteras o límites, y necesitan migrar por grandes superficies.”, explica Martina.

Así, junto con el área protegida de Chile, se generan grandes corredores biológicos, que permiten frenar la disminución de especies.

En cuanto a los servicios ambientales que brindan estas áreas, además de funcionar como rutas migratorias y fuente de alimentación, también capturan carbono. Al estar prohibida la pesca de arrastre no se remueve la tierra, conservando el CO2 que se encuentra en las profundidades.

Asimismo, la industria pesquera se ve beneficiada, ya que los peces aumentan el tamaño y las crías migran a otras áreas, generando nuevas comunidades de peces que si pueden ser pescadas. Por lo tanto, al sector le conviene que haya áreas protegidas, porque implica que los peces se puedan multiplicar.

El rol de los fueguinos en la protección ambiental

“Cómo habitantes de Tierra del Fuego se puede promover la protección a través de la participación activa en causas como la creación del área protegida Península Mitre. También interesándonos por las consecuencias del cambio climático a nivel provincial, creando soluciones locales y tangibles como el consumo responsable de productos locales, el reciclado, la interacción entre la conservación ambiental y el impacto social.”, detalla Martina.

“Todo lo que hagamos a nivel local, por más pequeño que sea tiene un impacto global, para conseguir o generar cambios reales necesitamos trabajar desde cada uno de nuestros lugares.”, finaliza.