El policía Matías Martínez aceptó la pena de 4 años de prisión en la causa donde se lo acusaba de lesionar a una ex pareja.

Mientras se desarrolla el proceso por el femicidio de Úrsula Bahillo, la joven de 18 años asesinada a puñaladas en Rojas, el agente de la policía Matías Ezequiel Martínez volvió a ser noticia: Se declaró culpable en otra causa por violencia de género contra una ex pareja y acordó una condena de 4 años de prisión efectiva.

Durante las últimas horas se conoció que, tras declararse culpable por amenazas y lesiones calificadas contra una de sus exparejas, Matías Martínez aceptó la pena solicitada por la fiscalía y tendrá que ir a prisión de forma efectiva por 4 años.

Fue la fiscal Fernanda Sánchez quien pidió dicha pena para el policía violento y femicida.

En los próximos días, el tribunal deberá formalizar la condena. La víctima, por su parte, dijo “sentir alivio en el corazón”.

Previo a lo ocurrido, la joven había narrado cómo fue la relación violenta a la que fue sometida.

Es necesario aclarar que el femicida Martínez se había negado a declarar por el crimen de Úrsula.

Úrsula fue asesinada hace casi 2 semanas por Martínez, quien había sido denunciado en reiteradas oportunidades por violencia de género. El cuerpo de la joven fue encontrado en un cambio ubicado en el paraje Guido Spano, a unos 13 kilómetros de Rojas, en el noroeste de la provincia de Buenos Aires.

A través de cámaras de seguridad, quienes investigaron establecieron que la joven había dejado su moto en la puerta de un quiosco al que ingresó y que, al salir, lo hizo caminando. Tras lo que aún no pudo determinarse es el rumbo que tomó y en qué circunstancias fue abordada por el policía, quien esa noche se desplazaba en su auto, un Peugeot 307.

El femicidio fue descubierto tras una alerta al 911 de un tío del propio imputado, quien refirió que creía que su sobrino había matado a una joven porque éste le confesó en un llamado que “se había mandado una cagada”.

Al llegar al lugar, la Policía encontró a la chica asesinada y al agresor malherido, ya que después del crimen se clavó el arma homicida en el abdomen, adentro de su auto. Martínez intentó escapar a pie por los pastizales, pero fue reducido y quedó apresado.