Por Fabiana Morúa.- Mayormente se cree que está relacionado al día de la primavera dado que también se cambia de estación. Por ello, el hecho de salir del frío invierno y pasar a climas más cálidos suele vincularse con el día libre a lxs estudiantes. Aunque no está ni cerca de ser así.

La verdadera razón es que el 21 de septiembre, pero del año 1888, fue la fecha en que llegaron al país los restos de Domingo Faustino Sarmiento, conocido en el país como “padre del aula”. Sarmiento fue una persona que “dedicó” su vida a la educación, lo cual se refleja en la construcción de más de 800 escuelas y sumó 80 mil jóvenes escolarizadxs a lxs 30 mil alumnos que ya, cuando fue presidente de la nación.

Hay que remarcar que el 16 de septiembre también es una fecha importante para lxs estudiantes del país, ya que se recuerda la “Noche de los lápices” y se aprovecha para conmemorar a todxs lxs estudiantes que fueron detenidos y desaparecidos durante la última dictadura cívico militar.

El festejo por el “Día del Estudiante” en Argentina coincide con el Día de la Primavera. No obstante, es necesario aclarar que el inicio de la primavera no es realmente el 21 de septiembre; oficialmente el comienzo de la primavera es momento del año que depende del equinoccio de septiembre.

Dicha celebración se remonta a 1902, cuando Salvador Debenedetti propuso celebrar el Día de los Estudiantes el 21 de septiembre en como homenaje a Domingo Faustino Sarmiento. Domingo Faustino por su laboriosa lucha en favor de la educación pública, contribuyendo al progreso científico y cultural en el país.

Fue en 1892 que el estudiante universitario y presidente del Centro de Estudiantes de la Facultad de Filosofía y Letras, Salvador Debenedetti de 18 años, presentó la propuesta. Una iniciativa que tuvo la aprobación de las autoridades.

Al principio se festejó solo en la Facultad donde se leyeron fragmentos recordando a la figura del maestro, político y periodista argentino. Con el tiempo se sumaron más hasta que se expandió al ámbito secundario.

Actualmente, lxs estudiantes aguardan su día con ansias y aprovechan la jornada libre para realizar festejos a tono con el inicio de la primavera.

Egresadxs del 2020

Los últimos años, el viaje de egresados, la fiesta de graduación; el 2020 no es el mejor año para quienes terminan la secundaria. Este año, esta fecha lxs dejará una vez más de cara a las frustraciones debido a la pandemia.

Por lo tanto, aunque busquen diferentes estrategias, algunas cuestiones quedarán reducidas al orden de lo imposible y habrá que buscar nuevas opciones.

Una psicóloga y psicopedagoga, Alejandra Libenson expresó que “hay situaciones que son del orden de lo irreversible, de la renuncia, de la aceptación”. La especialista en educación, crianza y nuevas parentalidades continúo: “Los más grandes se han quedado sin estos espacios de ritual, de cierre, de despedida de una etapa; una ilusión que no se concreta”.

Ratificó que “hay que aceptar que es así, que no es reversible”. Ciertos festejos, ceremonias y tradiciones de esta etapa “se pueden transformar, convertir en otros rituales que, si bien no reemplazan idénticamente a lo deseado o imaginado, también lo pueden hacer único, diferente e importante”.

Ahora, ¿cuál es el lugar de lxs adultxs en este contexto? Libenson indicó que “los padres, madres y referentes afectivos deben acompañar a atravesar este dolor y no intentar compensarlo, sino darle lugar al espacio de la protesta, del enojo y de la tristeza”.

Libenson destacó la importancia de los vínculos que los adolescentes forman en la escuela, los cuales necesitan ser promovidos por lxs adultxs sin correr riesgos por el contexto.

“Los lazos sociales se construyen, vínculos que se construyen desde la secundaria no lo va a destruir una pandemia. Si ese lazo es fuerte, sostenido y mantenido en el tiempo. Para eso hay que fomentarlo, hay que estimularlo. Creo que los adultos que estamos alrededor podemos colaborar para que así sea y evitar el aislamiento y el distanciamiento”; concluyó la psicóloga y psicopedagoga, Alejandra Libenson.