El Gobierno convocó a sesiones extraordinarias entre el 2 y el 27 de febrero. Confía en avanzar con reformas clave y reordenar la actividad parlamentaria antes del inicio del período ordinario.
Tras el receso de verano, el Congreso volverá a tener actividad en las próximas semanas con un cronograma definido y una agenda cargada. El Poder Ejecutivo oficializó la convocatoria a sesiones extraordinarias, que se desarrollarán del 2 al 27 de febrero, con el objetivo de acelerar el tratamiento de proyectos considerados prioritarios y reactivar el funcionamiento parlamentario.
En la Casa Rosada se muestran optimistas respecto de la posibilidad de aprobar la mayor parte —e incluso la totalidad— del temario enviado, que incluye iniciativas económicas, laborales e institucionales. La apuesta del oficialismo es aprovechar el período extraordinario para ordenar el debate legislativo y llegar al 1° de marzo, cuando se abran las sesiones ordinarias, con avances concretos.
Entre los proyectos destacados figuran la reforma laboral, la discusión del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, modificaciones a la Ley de Glaciares y otras iniciativas vinculadas a la reorganización del Estado. Se trata de temas que el Gobierno considera estratégicos y que requerirán negociaciones con distintos bloques para lograr los consensos necesarios.
La convocatoria a extraordinarias es leída en el oficialismo como una señal de normalización de la actividad institucional y de voluntad política para darle ritmo al Congreso en el arranque del año. En ese sentido, fuentes parlamentarias subrayan que el período permitirá concentrar el debate en un plazo acotado y evitar dilaciones.
Con fechas confirmadas y un temario ambicioso, el Congreso se encamina así a retomar protagonismo y reactivar la dinámica política, en un contexto en el que el Gobierno busca mostrar capacidad de gestión y funcionamiento pleno de las instituciones.


