Por Fabiana Morúa.- El viernes 9 de abril, el Centro Austral de Investigaciones Científicas, conocido como C.A.D.I.C., cumplió 52 años de existencia y trabajo ininterrumpido. Motivo por el que conversamos con Mónica Salemme, investigadora científica: “Llegué al CADIC a fines de la década de los ’80, cuando eran muy pocos los investigadores radicados y, particularmente, los arqueólogos éramos 3 investigadores y un becario residente”, contó.

Detalló que “el grupo más fuerte e instalado varios años antes era el que trabajaba en temas de poblamiento del Canal Beagle, los concheros a lo largo de estas costas”.

“A medida que fue transcurriendo el tiempo y las preguntas de investigación se ampliaban, las líneas de trabajo implicaron la convocatoria de nuevos becarios y/o investigadores; así fue creciendo el trabajo arqueológico en distintos sectores y ambientes de Tierra del Fuego”; continuó Salemme.

Sin embargo, “lo mismo ocurrió en las otras áreas que se desarrollan en CADIC, de manera que, en poco menos de 10 años, la población de científicos, becarios y personal de apoyo como administrativo creció al doble o más. En la actualidad somos casi 180 integrantes de esta comunidad estudiosa de los ambientes continentales y marinos de la Tierra del Fuego”; agregó la investigadora.

Se le consultó sobre su rol como vice directora del CADIC: “Desempeñé ese cargo entre julio de 2007 y octubre de 2011. Fue muy importante en ese período lograr la ampliación de la infraestructura del CADIC en muchos metros cuadrados, para oficinas, laboratorios, acuario, repositorio de muestras arqueológicas y paleontológicas, además de 10 nuevas viviendas”.

“Parece solo administrativo, pero fue muy importante para afrontar el permanente crecimiento de la institución, lo cual indica el crecimiento de los diversos grupos de investigación y demuestra el interés por desarrollar la ciencia en temas diversos en este fin del mundo”; sostuvo la investigadora.

“La fundación de CADIC data de 1969, pero empezó a funcionar con un pequeño grupo residente en Ushuaia recién en 1982, en un pequeño edificio de pocos metros cuadrados y en 1984 ya estaba funcionando en el edificio actual, aunque muchos de los investigadores venían solo a hacer sus trabajos de campo durante los veranos, pero seguían residiendo en Buenos Aires u otros lugares del país”; relató.

“Comenzó a cambiar en 1986, con la radicación de varios investigadores formados que fueron incorporándose y ocupando los diversos laboratorios, convocaron a nuevos becarios y estudiantes a integrarse en sus proyectos”; añadió.

Asimismo, manifestó que “la prueba de ese crecimiento sostenido es, como dije antes, las múltiples líneas de trabajo y el crecimiento continuo de los grupos de investigación que incorporan por año, en promedio de 2 a 5 nuevos becarios, cada uno”.

Sobre lo que deberíamos saber la comunidad general del trabajo que se realiza en CADIC: “La comunidad de Tierra del Fuego está siempre invitada a enterarse de qué se hace en nuestro Centro. Para ello, cada año se organiza una semana completa de visitas, muestras diversas, charlas; tanto en el propio Centro como en las escuelas u otros ámbitos, donde distintos integrantes del CADIC muestran en qué trabajan, con qué instrumentos, en qué se ha avanzado en cada tema”; explicó la investigadora científica Salemme.

“También, desde las distintas instituciones de la provincia, sobre todo las vinculadas al patrimonio, al ambiente y/o a la producción; son invitadas y consultadas a compartir información para desarrollar proyectos comunes o de interés para la sociedad fueguina”.

“De eso se trata, que la comunidad sepa que trabajamos abordando temas de interés territorial, los cuales pueden contribuir al desarrollo de la provincia”; concluyó la investigadora científica del CADIC, Mónica Salemme.