Por Néstor Schumacher.-

Mientras la provincia, y el país tenía los ojos puestos en la sesión del Senado que haría ley la Interrupción Voluntaria del Embarazo, en la provincia había actividad parlamentaria en la Legislatura. Si bien este año fue de poco movimiento político, y escaso de proyectos, en el recinto la última sesión dio tela para cortar, aunque en una primera instancia aparentó ser una renovación de las leyes de emergencia y la extensión del programa PROGRESO.

Este año, desde la clase dirigencial, se nos habló a la ciudadanía mucho sobre esfuerzo. Esfuerzo no sólo con la cuarentena por la pandemia sanitaria, sino de un esfuerzo económico. Todos vimos los locales cerrados y conocemos a alguien que se quedó sin trabajo a lo largo de este año. Llegaron planes nacionales, provinciales y municipales, pero se quedaron cortos a la hora de hacer frente a esta nueva situación a la que nos enfrentábamos. Mientras por un lado el Ejecutivo Provincial nos decía “de esta salimos todos juntos” parafraseando al presidente Fernández, por el otro estaban pensando más en ellos que en nosotros.

En una sesión larga y con muchas cosas votadas, pasó un poco desapercibido el cambio en la forma que se calculan el sueldo del gobernador, la vicegobernadora y los funcionarios provinciales. No fue un aumento a la administración pública, sino algo exclusivo para los altos cargos. El artículo N° 36 dice que la remuneración del gobernador será 6 veces el básico de los agentes de categoría E del Escalafón Profesional Universitario, también modificado y equiparado a los sueldos de los abogados del Tribunal de Cuentas.

En el caso de la vicegobernadora, el 95% del salario del máximo cargo de la provincia será su dieta. Los legisladores, quienes votaron y aprobaron esta ley, recibirán el 90% del nuevo sueldo de Melella. Por eso, no resulta sorprendente que haya sido aprobada por amplia mayoría, teniendo como detractores a los representantes del Partido Verde, Victoria Vuoto y Jorge Colazo, sumado a las ausencias de Laura Colazo, del mismo partido, y Daniel Rivarola de FORJA por Coronavirus.

¿Qué quiere decir esta modificación? Antes el sueldo del gobernador, que rondaba los $240.000, estaba atado a un promedio de los salarios de los intendentes, más un 5%. Con esta medida, se reestructuró la escala y Gustavo Melella cobraría algo de $420.000, pasando de su “humilde posición” como el quinceavo sueldo más alto para un gobernador al primero por amplia diferencia. Urquiza y los legisladores no se quedaron atrás: la flamante vicegobernadora embolsará unos $400.000 mensuales y los representantes legislativos, que este año brillaron por su ausencia en propuestas, cobrarán solamente $378.000, una verdadera ganga.

Lo más irónico de toda esta situación, es que desde principios de año, desde la gobernación se hablaba de una necesidad de generar un gesto político sobre el ahorro público. Luego del bochornoso aumento del 110% en su asunción y el repudio público, Melella optó por cambiar la estrategia en la pandemia y, con el decreto 638/20, congeló su sueldo y el de sus funcionarios. Ahí, pasó a criticar los aumentos de salarios municipales, aludiendo a la complicada situación económica que atravesaba y atraviesa la provincia. Llegó octubre y la medida estaba pronta a caducar, por lo que decidió extenderlo, con el Decreto 1322/20, durante un mes más. Esta era una forma de “hacerse cargo de la coyuntura” y, en esa misma línea se hablaba de una “falta de una medida en el mismo tenor de las administraciones municipales”. Parece que diciembre llegó y los problemas económicos de la provincia se resolvieron por arte de magia; sino no se entendería porque lo que era un gesto de austeridad ya dejó de ser necesario.

Lo que no se entiende es la escala de tamaño aumento, un 75% extra, cuando hace no tanto estábamos hablando de necesidad de ahorro. Si vemos como han sido las recomposiciones salariales a nivel país y provincia, parece sacado completamente de otra realidad. Para la mayoría de los trabajadores los aumentos han ido muy por debajo de la inflación y se han dado en forma escalonada. Con la economía paralizada durante varios meses y una caída del PBI interanual de diciembre en 10,2%, una de las más graves de la historia argentina, no se explica la displicencia del ejecutivo provincial o la desconexión con la realidad. Mientras buena parte de la provincia la está “luchando” y un récord histórico de personas requieren algún tipo de asistencia estatal, ellos ganan casi 7 veces lo que percibe mensualmente un empleado de comercio, que dicho sea de paso este año recibieron un aumento del 12%, bastante lejos del 75% que se autoregalaron los dirigentes provinciales.

En la política nada debería sorprendernos, más cuando hablamos de Argentina y de Tierra del Fuego. No obstante, parecería que todavía me queda algo de capacidad para indignarme. Luego de pasar un año escuchando al gobernador y sus funcionarios hablar de solidaridad y “de esta salimos todos juntos”, en un “cortar y pegar” del discurso presidencial, nos encontramos con una medida que parece una cargada a los fueguinos y bastante mal habla de la capacidad de ver la realidad de los que hoy ocupan la gobernación.