La fiscal Vanina Cantiani solicitó penas de cuatro años y medio y cuatro meses de prisión para dos imputados por tenencia de material de explotación sexual infantil, pero pidió la absolución por el delito de grooming. Un especialista explicó las diferencias legales.
En el juicio que se desarrolla en el Tribunal de Juicio en lo Criminal del Distrito Judicial Norte, donde la fiscal Vanina Cantiani solicitó una pena de cuatro años y seis meses de prisión para un hombre por divulgación, distribución y tenencia de material de explotación sexual de menores y cuatro meses en suspenso para una mujer por tenencia, pidiendo la absolución por falta de pruebas en relación al grooming, el especialista en ciberdelitos Aníbal Lazzaroni analizó el requerimiento.
En radio Provincia, Lazzaroni explicó que la solicitud debe entenderse en base a las pruebas concretas. «Tenemos que pensar en qué información efectiva tiene el fiscal como evidencia, dado que el Código Penal, en el artículo 131, marca que la pena para el grooming va entre seis meses a tres años. El fiscal está pidiendo, entiendo yo con un poco de conocimiento, cuatro años para que no sea excarcelable», sostuvo, añadiendo que habría que determinar «cuál fue la mecánica de contacto» y si el delito avanzó hacia corrupción de menores.
El experto diferenció el grooming de la tenencia de material. «El 134 marca la definición que es el adulto encubierto que contacta al menor por cualquier medio electrónico con un fin determinado que tenga que ver el acoso sexual o la corrupción de menor», detalló. En contraste, señaló que el artículo 128 sanciona la tenencia de pornografía infantil. «En 2018 esto se cambia y se pena tanto el tráfico como el consumo y cualquier posesión en equipos», explicó.
Consultado sobre el aumento de estos delitos, indicó que la problemática persiste y muta. «Como delito marcado, la utilización de la IA para generar videos sexuales con las caras de los chicos, ya no pidiéndole sus imágenes. Es más fácil. Y entra prácticamente en el roce del delito tener una foto de la cara y no pedirle fotos sexuales. Después esas caras, con IA, hacer un video sexual de ese niño», advirtió.
Finalmente, subrayó el impacto en las víctimas. «Las redes sociales tienen un concepto supremo para un niño, para nosotros los equipos son de trabajo, para ellos son el enlace social», concluyó.


